El Burnley en Europa

Stefano Napoleoni of Istanbul Basaksehir looks to get a cross in past Jeff Hendrick of Burnley during the UEFA Europa League match at Turf Moor, Burnley
Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751
16/08/2018

Pete, de 16 años, corre por la avenida Singleton, en la norteña población de Burnley, agitando una gran bandera de su equipo. Es 1994 y el Burnley acaba de eliminar al Plymouth en las semifinales del playoff de ascenso a segunda división.

Pete, de 40 años, baja pintas en un pub a la vera del río después de un partido contra el Fulham. Es 2018 y el Burnley se jugará el pase a la fase de grupos de la Europa League dentro de cuatro días. Asegura sentir lo mismo que en aquella tarde de 1994. ‘Íbamos a jugar en Wembley, lo que viniese después ya me daba igual’, rememora. ‘He visto al Burnley estar muy mal. Fatal. Lo he visto en lo más bajo. En la mierda absoluta. Y ahora lo he podido ver en Europa. Pase lo que pase el jueves, ya puedo decir que he visto al Burnley en Europa’ y eso no se lo quita nadie. La afición del Burnley está viviendo algo que jamás se imaginarían hace apenas unos años; un verano viendo a su equipo en Europa: primero contra el Aberdeen escocés, después frente al İstanbul Başakşehir turco y ahora ante el Olympiacos griego.

No lo tendrán fácil en el encuentro de vuelta. La ida, en Grecia, se resolvió con un triunfo por 3-1 para el conjunto local. Los aficionados del Burnley conservan esperanzas. Pete no se deja llevar y asume que será complicado, pero reitera que ya nadie le puede quitar esta experiencia única que ha vivido, la de ver al equipo de su ciudad jugar una competición europea. Estuvo en Estambul. También fue al partido de ida ante el Olympiakos. ‘Para mí no hay nada más importante que este escudo’, afirma mientras se señala el lado izquierdo del pecho sobre el que lleva puesta la camiseta de su club. ‘Te lo digo en serio. Nada. Mi novia no me habla desde el miércoles porque me fui a Atenas sin hablarlo con ella a ver al Burnley. ¡Pero tenía que ver al Burnley en Europa!’. Tampoco habrá ayudado a su relación el hecho de que apenas tres días después se haya plantado en Londres para verles jugar contra el Fulham. ‘El Burnley es lo primero’.

Emmanuel Adebayor of Istanbul Basaksehir and Burnley goalkeeper Joe Hart embrace following the UEFA Europa League match at Turf Moor, Burnley Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751 16/08/2018
Emmanuel Adebayor y Joe Hart se saludan en el Burnley-Istanbul Basaksehir. Foto: Focus Images Ltd.

¿Es el de este jueves el partido más importante en la historia reciente del Burnley? ‘No, no más que ‘the Orient game’, responde Pete de forma rotunda. Última jornada de la temporada 1986-87 en la cuarta división y el Burnley, que atraviesa una situación económica delicada, se juega la permanencia. El descenso les dejaría fuera de la Football League. ‘Imagínate que de un día a otro tu club pueda desaparecer, que te lo juegues todo o nada en un partido’. Llegaban a la última fecha como colistas. Tenían que ganarle al Leyton Orient en casa y esperar que el Lincoln, el Torquay, el Rochdale o el Tranmere se dejasen puntos. Los Clarets (apodo del Burnley en referencia a su color granate) cumplieron con un 2-1 y su afición suspiró de alivio al ver que los resultados ajenos también les habían sonreído. Es probable que el Burnley hubiese logrado sobrevivir aun siendo un equipo de non-league, que de algún modo u otro el club hubiese continuado existiendo fuera del fútbol profesional. No lo veía así su hinchada. ‘No estaríamos aquí hoy si las cosas hubiesen salido mal en aquel día horrible. Me pasé todo el día pensando que podría ser la última vez. ¿Volvería a entrar por el torniquete al estadio? ¿Volvería a sentarme en la grada Longside? ¿Volvería a ver al equipo al que había seguido, apoyado y amado durante 27 años?’, así habla Tony Scholes en la web ‘Up The Clarets!’ Sobre ‘the Orient game’.

El Burnley ha sufrido, pero es un club histórico: fue uno de los miembros fundadores de la Football League, ganó dos ligas (en 1921 y 1960), una FA Cup (1921) y también puede presumir de haber jugado los cuartos de final de la Copa de Europa (1961). Ahora bien, todos esos recuerdos, aunque llenen de orgullo a los Clarets, son muy distantes. Más vivo en su memoria está ‘the Orient game’. Desde aquel duro 1987, el equipo ha vivido 30 años de progreso. Paso a paso, el Burnley ha acabado recuperando su sitio en lo más alto del fútbol inglés. Hace casi 10 años ascendieron a la Premier pero bajaron de forma inmediata. Su siguiente ascenso fue en 2015 con Sean Dyche de entrenador, aunque de nuevo descendieron nada más regresar. Un año después volverían a la Premier. Esta vez no solo lograron la permanencia, sino que en la siguiente temporada terminaron séptimos y ahora están disputando las rondas previas de la Europa League.

Sean Dyche es un ídolo en Burnley. Todo el mundo le adora. Aunque ha evolucionado en algunos aspectos, todavía se le conoce por su propuesta de juego directo, físico, y por su pragmatismo. Dyche dice que ‘jugar bien al fútbol implica ser efectivo y jugar bien al fútbol implica entusiasmar a los aficionados’. Su Burnley suele cumplir ambos factores. En Inglaterra lo llaman el ‘Mourinho pelirrojo’. Pero su figura, a pesar de transmitir un aire de entrenador inglés de vieja escuela, tiende a ser menos polémica. Dyche resulta honesto y agradable ante los medios y se ha ganado el respeto no solo de su grada sino de gran parte del país. Su fútbol, eso sí, quizás no sea el más bonito que uno pueda ver en la liga. ¿Le importa eso al hincha del Burnley? ‘Vería una pared pintarse y secarse durante dos horas si eso significase que hemos sumado tres puntos’, responde Pete.

A escasos metros de Turf Moor, el campo del Burnley, hay un pequeño jardín con un pequeño círculo de ladrillo. En una placa en el centro se puede leer ‘ALWAYS A CLARET’. Se trata del recién inaugurado Turf Moor Memorial Garden, un espacio para recordar a los aficionados que pasen a mejor vida en el que se pondrán placas conmemorativas y se permitirá que aquellos que lo deseen esparzan parte de sus cenizas. El hombre detrás de este proyecto es Pete, que recibió ayuda por parte del club.Lo acabamos de inaugurar y ya hemos recibido 45 peticiones de aficionados que quieren que sus cenizas se esparzan en el jardín. ¿Eres consciente de cuánto significa eso?’.

A Istanbul Basaksehir fan during the UEFA Europa League match at Turf Moor, Burnley Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751 16/08/2018
El Istanbul Basaksehir se cruzó en el camino del Burnley en la penúltima ronda previa de la Europa League.

Al lado de Pete, callado en una primera instancia, está su amigo John. Pocas palabras dice John. Cuando finalmente se extiende es para dar a entender que tampoco sabe tanto de fútbol, que no es tan futbolero. Entonces, ¿qué narices hace John un domingo por la tarde en Londres con una camiseta del Burnley? John es compañero de trabajo de Pete. Están en el ejército. Ambos tienen un rango importante pero ahora, tras más de 20 años de servicio, van a dejarlo. ‘Esto ha cambiado. Ahora es un trabajo más de oficina que antes’.  El ejército les provee plataformas de aprendizaje para su reinserción al mercado laboral una vez dejen del cuartel: cursos para ser fontanero, electricista, cursos de informática… El caso es que hace un año Pete y John tenían un fin de semana libre y se fueron con sus compañeros a Birmingham para cogerse una buena borrachera. Pero Pete jugó sus cartas bien y logró convencer a John, un tipo completamente ajeno al mundo del fútbol, para ir a ver al Burnley en el campo del West Bromwich Albion. ‘Se sintió muy bienvenido. Desde entonces es uno más’.

¿Es comparable la disciplina militar que han vivido Pete y John en el ejército con el estilo old school de Sean Dyche…? Pete interrumpe la pregunta. ‘No es old school. No entiendo por qué se le llama old school. Al final solo se trata de una cultura del esfuerzo, y eso es atemporal. Sean Dyche dice que lo mínimo que le pide a sus jugadores es que den el máximo, y eso me parece una norma genial. Se le llama old school pero es algo muy simple, muy básico: esforzarse al máximo. Cuando perdemos, si los jugadores se han esforzado al máximo, no nos duele tanto. Pero sí que es cierto que compartimos una moral de esfuerzo; tenemos los mismos códigos morales. Aunque una cosa te digo, estos tíos no aguantarían ni dos minutos haciendo lo que hacemos nosotros’, concluye entre risas y John asiente.

Han pasado más de tres horas desde la derrota del Burnley por 4-2 ante el Fulham. En la terraza del bar, a pesar de que llueve y de que el tiempo de manga corta se ha ido para, parece, no volver, los ingleses todavía exprimen los últimos días de agosto. Ya cae la noche y la niebla cubre el Támesis. Ahí fuera siguen bajando pintas un puñado de aficionados del Burnley, a los que ahora se unen John y Pete. El resto de gente, familiares y amigos, ya se han marchado. Como esas dos señoras de Escocia que son abonadas del Burnley y bajan cada semana a verlos jugar en casa o a domicilio. Los que quedan fuera son jóvenes hinchas del Burnley residentes en Londres o en las cercanías de la capital. Tienen un grupo de Clarets llamado London Longside (en referencia a una histórica grada de Turf Moor) y suelen quedar para ver los partidos por la tele o para verse con otros aficionados antes de un partido a domicilio en el sur del país. Lo organiza Tom, un veinteañero de Reading que hereda el amor por el Burnley de su padre, y que siempre que puede intenta subir a la ciudad del condado de Lancashire para ver en directo a su equipo.

John y Pete, más veteranos, no conocían a estos jóvenes, pero pronto hacen migas comentando quién tiene un acento norteño más fuerte, en qué calle de Burnley se crió cada uno, y que si uno viene de una zona más o menos modesta, y el otro respondiendo que viene de la mierda, y el otro que viene de la mierda de la mierda. Todos tienen su mente puesta en el jueves. Si no lograsen el pase, la desilusión inicial que provocaría la eliminación pronto sería diluida por la sensatez: la realidad es que el Burnley no tiene una plantilla suficientemente extensa como para competir los jueves en la Europa League. La Premier League es su prioridad. Aunque no sufrieron la temporada pasada, la lucha por la permanencia nunca se plantea sencilla en esta liga. Pero si pasan, si logran la remontada, bendito problema, podrán seguir disfrutando de un inolvidable European Tour. Y en el fondo, hasta el Claret más práctico sueña con eso.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Espectacular Miguel, buenísimo artículo y precioso el sentimiento de estos hinchas hacia su equipo.

Ojalá den la campanada.

Deja un comentario

*