El Plan Dervišević y la reacción de Marin

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NK Maribor y Sevilla FC empataron 2-2 en el Ljudski vrt en el partido de ida de los Dieciseisavos de Final de la UEFA Europa League. Fue un encuentro atípico en lo que al estilo de ambos equipos se refiere. El campeón esloveno renunció desde el primer segundo a su naturaleza posesiva para mostrar una versión más conservadora y defensiva, forzando al equipo de Unai Emery a tener que asumir una posesión del balón que, con buenos argumentos, no quiere utilizar últimamente. El que ambos conjuntos mostrasen su “cara B” se debió a una decisión muy concreta de Ante Šimundža, técnico vijoličasti: darle la titularidad a Amir Dervišević –y no a Cvijanovič– en el puesto del sancionado Aleš Mertelj.

El “Plan Dervišević”

Amir Dervišević es un interior esloveno internacional sub 21 que mide 195cm y que sabe “abrigar” al mediocentro sin estar constantemente desplegándose en ataque, una ventaja competitiva diferente a la de Goran Cvijanovič, a quien se esperaba en el once y que es más un interior de llegada. Es, de hecho, un volante reconvertido, que jugaba en banda hace un par de temporadas sin mucho retorno defensivo. En los 2 primeros minutos del encuentro quedó justificada la elección de Šimundža. El Maribor renunció a la posesión del balón de forma voluntaria pese a que le gusta tenerla, optó por defender de forma rígida en 4-4-2 y forzó a que el Sevilla tuviese el balón. Con la posesión del cuero, el Sevilla del doble mediocentro (CarriçoCristóforo) no puede salir de campo propio con propiedad. Un balón largo para renunciar a la posesión no era viable, porque los centrales (ParejaFazio) no tienen buena salida en largo y porque Dervišević, con sus casi 2 metros, lo neutralizaba con facilidad. Šimundža, con la presencia de Dervišević, obligó al Sevilla a quedarse con la pelota.

La salida sevillista por los laterales (NavarroFigueiras) estaba bloqueada porque los volantes del Maribor (BoharMezga), sin presionar, obstaculizaban lo suficiente. La única forma posible era construir por dentro, donde Mendy y Tavares no presionaban tampoco con toda la intención del mundo. Cristóforo y Carriço no son como Mbia o Vicente Iborra, que tienen un correcto desplazamiento en largo, por lo que no se arriesgaron a buscar con balones aéreos a algún compañero y perderlos. El doble pivote del Maribor (FilipovićDervišević), en paralelo, no les dejó avanzar con balón, algo que por su condición de ‘5’ tampoco es que se les dé muy bien. La única solución en ese momento era que Ivan Rakitić se les acercase para poder llegar a campo contrario. En ese escenario también sería clave la presencia de Dervišević.

Esa pequeña escalera que se formó por dentro en el Sevilla, en la que se quedó sin mediapunta para tener a un interior, podía ser igualmente positiva para la escuadra de Emery. Desde esa zona –sobrepasada por poco la divisoria–, Rakitić es capaz de servir buenos desplazamientos largos, y tiene a 3 posibles receptores (Cheryshev, Víctor Machín y Gameiro) más los laterales que se animen a subir su banda (solo Figueiras anoche). Pero Šimundža sabía alejar a Rakitić de su zona natural y empujarlo hacia campo propio, hacia la zona que ocupaba a principios de temporada (y ante el Levante UD), la propia de un mediocentro posicional. A Rakitić le encanta ocupar el perfil izquierdo, con lo que el sector derecho del ataque del Maribor (triángulo Dervišević-Mezga-Tavares) comenzó a empujarle hacia la zona de Fernando Navarro. Eso acabó con Rakitić muy lejos de su demarcación. El Sevilla se había quedado con un centro del campo vacío y con 3 hombres cerca de los centrales intentando sacar el balón jugado para nadie o pateándolo en largo sin que ningún atacante (3) pudiese llegar con ventaja a por él antes que alguno de los zagueros vijoličasti (4).

Tapar a Rakitic

El Maribor en fase ofensiva casi siempre sacaba el balón en largo para que Tavares, su segundo punta y ayer el segundo hombre más importante del equipo, bajase el balón e interactuase con todo aquel violeta que lo rodease. Sin embargo, había veces en las que se probaba a explotar las bandas y, en especial, la derecha, la de un Fernando Navarro que apenas se desplegó en ataque. En una de esas veces, Mezga, que estaba por dentro por intercia para tapar a Rakitić, le dejó el balón con calidad a Milec para que en su primera (y última) aparición ofensiva centrase y asistiese a Tavares. 1-0. El “Plan Dervišević” anuló al Sevilla y el equipo de Šimundža ganaba el partido.

Foto: www.sevillafc.es

La reacción de Marin

Hubo un punto clave en el partido: la lesión de Cheryshev. El internacional ruso se había llevado un golpe antes de la media hora de partido que le dejó tocado. El volante izquierdo, por culpa de ese golpe, no siguió a Milec en la acción del primer gol. Intentó aguantar, pero el futbolista cedido por el Real Madrid tuvo que abandonar el terreno de juego a los 40 minutos. La elección de su sustituto sorprendió al principio: Emery apostó por Marko Marin, que no estaba al 100% y se esperaba que no jugase. Entró en las postrimerías de la primera parte, en la que el Sevilla, algo desquiciado y sin saber qué hacer con balón, lo estaba apostando todo a la banda derecha, a las subidas de Figueiras y a los desbordes de Víctor Machín. Así se generó la ocasión de Gameiro que puso fin a la primera mitad. Marin, sin meter ruido, se colocó en la banda izquierda. En el primer minuto de la segunda parte, Gameiro tuvo otra clara ocasión de gol que comenzó con un movimiento de Marko Marin: el alemán abandonó su costado y centró su posición. Era la primera vez en la que se veía la intención de Emery con el jugador cedido por el Chelsea FC. Poco después, en uno de los pocos contragolpes que pudo tener el Sevilla, llegó un gol propio del Sevilla del doble mediocentro: transitó Rakitić por la derecha (sector en el que el Maribor no tiene triángulo porque Filipović no es Dervišević), centró y Gameiro marcó el empate.

A partir de ese momento el Sevilla creció en el partido. El movimiento hacia dentro de Marko Marin formaba una cadena de 4 hombres por dentro que permitía tener una ruta fija para llegar a campo rival. En el inicio, los primeros pases (rasos) dependían de uno de los mediocentros –normalmente Carriço–, que sí saben darlos. En el final del sendero había dos mediapuntas profundos que pudieron romper el doble pivote Filipović-Dervišević del 4-4-2 defensivo del Maribor. De hecho, esos mediapuntas (Marin y Rakitić) se alternaron, de tal forma que si era Rakitić el tercer hombre de la cadena se podía atacar con desplazamiento largo (servido desde la altura óptima y con 2 posibles receptores) y si lo era Marin se podía atacar en posicional con un mínimo de 4 efectivos. El partido se volvía sevillista.

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Cadena 1: Marin imanta al doble pivote y Rakitić está en la altura ideal para desplazamientos largos a Gameiro y Machín

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Cadena 2: Marin per se desborda al doble pivote, que tiene encima a Rakitić: el carril central es del Sevilla FC

Este plan suponía un riesgo que a los visitantes les mereció la pena asumir. El Sevilla descuidaba en defensa su banda izquierda, pero el lateral Fernando Navarro era el que menos subía y el que mejor controlaba en el uno contra uno a Dejan Mezga en los (pocos) contragolpes. Uno contra uno porque esa banda es la de Milec, el lateral que apenas se despliega en ataque y provoca la asimetría habitual del Maribor. Unai Emery sustituyó a Pareja por Iborra: Carriço pasó a ser central, Cristóforo el primer hombre de las cadenas e Iborra el segundo. El ex del Levante UD pudo disputar minutos competitivos y dejó muestras de entender lo que estaba sucediendo en su zona del campo. Con una de las jugadas generadas en las cadenas del carril central llegó el córner que botó Rakitić y remató Fazio de cabeza para el 1-2. El Sevilla se aprovechaba del dominio del centro del campo para marcar con una de sus herramientas más útiles en ataque esta temporada: el balón parado.

Šimundža apostó en su primer cambio por el recién fichado Dare Vršič, mediapunta internacional con Eslovenia recién fichado del Austria Wien. Lo metió por Mezga con la esperanza de que su tendencia interior sirviese para aprovechar un despiste del doble pivote. El Sevilla, que veía posible un 1-3 que sentenciase la eliminatoria, adelantó sus posiciones, y Vršič cumplió las expectativas con un golazo desde fuera del área previo despiste de Cristóforo. Unai Emery reaccionó, quitó al uruguayo y metió a Piotr Trochowski en el doble pivote (segundo miembro de la cadena) para empujar. El alemán tuvo un disparo al travesaño, y el Sevilla acabó el partido en el área de Jasmin Handanović, pero el 2-2 fue definitivo. El cruce se definirá en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

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