Gameiro apasionado

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Habían transcurrido 79 minutos de partido cuando la inmensa mayoría de los espectadores presentes en el Ramón Sánchez Pizjuán se levantó de su asiento para aplaudir y cantar al unísono el apellido de su gran estrella, Kévin Gameiro. Unai Emery, en trance como tantas otras veces, jaleaba a la grada desde el banquillo mientras el gran protagonista de la noche, agotado hasta el extremo, llenaba sus pulmones de aire tras pegarse una carrera de 30 metros hacia su propio córner persiguiendo sin respiro al brasileño Bernard. Adil Rami observaba la situación admirado, tratando de digerir la grandeza de un punta capaz de liderar la ofensiva hispalense (27 tantos) sin escatimar ni el más mínimo gramo de solidaridad. Gameiro se ha metido a la afición en el bolsillo gracias a la mezcla perfecta entre gol y trabajo. La combinación es mágica y lo cierto es que nadie merece más que él haber llegado a semejante nivel de excelencia, pues pocos han zarandeado más el árbol para recoger los frutos.

A sus 28 años, el punta francés plasma su felicidad sobre el césped y se convierte en un auténtico tormento para defensas no especialmente rápidas, como la del Shakhtar Donetsk. La pareja de centrales formada por Oleksandr Kucher y Yaroslav Rakitsky no logró parchear el descosido de Kévin, que castigó un error grosero de Maksym Malyshev en el 9′ y definió con maestría en el 47′ al recoger un pase interior muy tocado que salió de las botas del omnipresente Grzegorz Krychowiak. El acceso a la tercera final de Europa League consecutiva, la quinta en la última década, está impregnado por el sudor y la esencia de un ‘9’ de élite. Piense lo que piense el seleccionador galo Didier Deschamps.

 

El Sevilla no firmó un encuentro redondo, pero sí supo gestionar con acierto el valor doble de los tantos anotados en Ucrania, renta más que suficiente para un técnico experimentado a la hora de sacar adelante eliminatorias de estas características. En la práctica, la presencia de Coke como extremo derecho no ayudó a asentar la posesión sevillista en campo contrario, aunque quizá el míster sacrificó un mayor control del balón en aras de cuidar las internadas de Taison por el costado izquierdo. El ida y vuelta constante de Mariano había facilitado la labor del brasileño en la ida, y el peaje a pagar por la ausencia de Michael Krohn-Dehli (lesionado de extrema gravedad) implicaba decantarse por el doble lateral. Salvo los tradicionales fogonazos de Éver Banega, capaz de variar el compás con dos toques y un giro, el vigente campeón careció de brillantez en la ejecución. Tampoco la necesitó.

Con el aplomo de siempre y una adecuada lectura de lo que el partido pedía en cada momento, Nervión se sobrepuso al revolcón naranja: en los instantes previos al descanso, una diablura de Marlos dejó a Eduardo a los pies de David Soria y el ex del Arsenal no perdonó. Ahí sí se percibió cierto temor en el ambiente, y quién no dudaría cuando un brasileño juguetón como el ’11’ del Shakhtar se empeña en dinamitar tu entramado defensivo deslizándose como un espía en territorio enemigo. Para Marlos este cruce ha servido de bautizo, confirmación y boda, porque el regusto amargo que tendrá ahora mismo en la boca no matiza una actuación individual deliciosa. Sabíamos que era especial, pero ha demostrado personalidad y fútbol de crack.

 

Un disparo colosal de Mariano desde la frontal del área (59′), imposible de detener para Andriy Pyatov, puso la puntilla y permitió al Pizjuán festejar por todo lo alto la enésima hazaña de una entidad que le tiene tomada la medida a la competición. Cuando saltan al césped, los jugadores del Sevilla saben que la Europa League es el salón de su casa y, si quieren poner los pies encima de la mesa, están en todo su derecho. Tan solo el Liverpool de Jürgen Klopp se interpone ahora en el camino de un club acostumbrado a no fallar en las grandes citas. En Basilea defenderán la corona asomando la cabeza por la puerta de la Champions League. Y ahora mismo, por mucho que asusten los reds, no hay ninguna razón para pensar que el campeón no repetirá entorchado.

Foto de portada: sevillafc.es, todos los derechos reservados.

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5 comments

Tenia 2 preguntas:
1. Que opinas del formato del valor doble de los goles fuera de casa? No adultera un poco las eliminatorias?
2. En el caso de que el Sevilla ganara la EL, perdiese la copa y quedara 7o, el 6o tendria que ir a las previas de EL?

Salud

No creo en absoluto que el valor doble del gol como visitante adultere la competición, sino todo lo contrario… la hace especial, aumenta el valor simbólico de jugar en casa y hace más intenso el vínculo entre equipo y afición. Aunque sí es cierto que puede llevar a que muchos equipos racaneen.
Por cierto, y aunque sigo sin creer todavía que Benzema no vaya a estar en la Eurocopa, creo que Gameiro está gritando como loco para ir convocado con Francia. Griezmann-Giroud-Gameiro me parece un trío de puntas más que completo para Deschamps, que tendría tres perfiles muy distintos para elegir. Griezmann es el delantero talentoso que te gana un partido si tiene el día, Giroud es una boya con más técnica de lo que parece, y Gameiro tiene velocidad y ha demostrado en otras temporadas que como revulsivo funciona a las mil maravillas.

Yomismer, estoy de acuerdo tiene tres opciones buenas arriba si llevan a Gameiro. Asumo que las bandas seran para Martial y Coman, ambos mas proclives a tirar diagonales e internarse en el area que a centrar desde linea de fondo, asi que no se cuanta partida podran sacarle a un delantero mas 9. Ademas de que Griezman por categoria deberia ser indiscutible.

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