La maduración de una idea hace historia

Eduardo Berizzo. Foto: Focus Images Ltd.

Ahora sí que sí, el Real Club Celta logró garabatear una nueva muesca en su historia con el primer paso a semifinales de la Europa League. Ahora sí, el hito conseguido es seguramente la obra que certifica el trabajo de toda esta generación celeste y traduce en forma de registros lo que es sabido por todos; no sólo ya el excelente trabajo de Eduardo Berizzo sino el criterio deportivo con el que la entidad olívica ha ido forjando poco a poco, con altas y bajas (Nolito, Orellana, Krohn-Dehli) con idas y venidas (Iago Aspas) un proyecto capaz de mirarse a los ojos con Ajax, OL y Manchester United. Lo sucedido en Genk no es más que el cumplimiento del deber pendiente de un deporte tan obsesionado siempre en el resultado con una idea muy particular de entender el juego y la pasión con la que se ha venido cincelando en los últimos años.

KRC Genk 1 (Trossard 67′)
RC Celta 1 (Sisto 63′)

ALINEACIONES INICIALES

KRC Genk vs RC Celta. Infografía: sharemytactics.com
KRC Genk vs RC Celta. Infografía: sharemytactics.com

Una primera parte muy gris

A diferencia del alocado inicio que presenció Balaídos y pese a que desde ambos bandos habían asegurado previamente que iban a mantener las mismas directrices que en el partido de ida, la responsabilidad o directamente los nervios se tradujeron en un planteamiento bastante menos preciosista que en el anterior 3-2. Y eso que los dos onces eran casi los mismos, con la única novedad de Buffel por Boëtius. Aun así, y aun jugando en casa, Stuivenberg –seguramente consciente que con un gol le valía y que habían 90 largos minutos por delante- planteó una primera mitad mucho más dedicada a anular las potencialidades del RC Celta que a desplegar su habitual juego de combinación para someter al rival; de ahí posiblemente se explique que Iago Aspas no conectara prácticamente ninguna jugada de peligro en todo el encuentro.

Picture by Paul Terry/Focus Images Ltd. 07545642257.19/10/11.Thomas Buffel of Genk during the UEFA Champions League group E match at Stamford Bridge stadium, London.
El veterano capitán Thomas Buffel batalló sin éxito contra los centrales del RC Celta. A diferencia del partido de ida, no pudo generar tanto peligro en los 70 minutos que disputó. Foto: Focus Images Ltd.

El partido tenía un tinte mucho menos liviano pero eso no fue óbice para que se sucedieran ocasiones de gol. El conjunto belga las generaba básicamente a base de segundas jugadas y centros de Trossard-¡qué eliminatoria la suya!- mientras que a falta de Aspas, Sisto se encargó de aportar los chispazos individuales para los gallegos con sus diagonales y disparos de rosca al ‘estilo Henry’. El enfrentamiento era seguramente uno de los más importantes que muchos de los jóvenes jugadores habían disputado jamás y ese poso de carga era fácilmente detectable; no se percibió el Genk-Celta como un choque de globalidades si no como una pugna basada en pequeñas batallas individuales, en la que un balón ganado en una acción dividida o saltar más que el rival se antojaba mucho más importante que cualquier otro concepto. A finales de la primera parte, el RC Celta pareció recibir un duro golpe cuando John Guidetti, posiblemente el hombre de Berizzo que mejor se desenvuelve en un escenario beligerante como este, se tuvo que retirar lesionado. Por desgracia para el Genk su sustituto, Claudio Beauvue no sólo igualó en intensidad al sueco sino que además aportó muchísima movilidad, demostrando una vez más que tras recuperarse físicamente, el atacante francés va a ser un nombre a tener muy en cuenta de cara a la temporada que viene.

Conato de revolución en la segunda parte

La espesa pero sólida actuación de los equipos en los primeros 45 minutos postergó el rock’n rol para la reanudación. El Genk tomó algo más la iniciativa pero sin transformar la posesión en un verdadero asedio, sólo Leandro Trossard imponía realmente pavor. El ritmo atrincherado de la contienda pareció activarse en avance rápido al cuarto de hora de la segunda parte. Sisto recuperó un balón y tras una de sus muchas veloces conducciones volvió a probar suerte con su ya típico disparo abombado. El tiro no fue demasiado escorado, pero la trayectoria sorprendió a Matthew Ryan y sirvió para adelantar al RC Celta en el marcador. La acción del tanto define perfectamente lo que es Pione Sisto: una realización marcada por la velocidad y el atrevimiento, una toma de decisiones bastante mejorable (tenía opciones de pase mucho más claras) pero que supuso un dolor de cabeza para el rival. Y es que el atacante danés se reivindicó al ser seguramente la mayor baza del conjunto olívico en tierras belgas, lo que le sitúa-por si no lo sabíamos ya- como otro de los jóvenes jugadores con gran proyección en la élite de las ligas europeas.

Eduardo Berizo: “El aplomo y la experiencia del equipo se vió en los minutos finales, donde no corrimos riesgos”.

Empecinado en cumplir con su gen de complicarse la vida, el RC Celta no pudo vivir tranquilo gestionando su ventaja. Apenas cuatro minutos después del tanto visitante, los de Berizzo volvieron a protagonizar otra de las enésimas concesiones ‘made in Celta’ para agitar otra vez la coctelera. En una rara acción en la salida de balón, Gustavo Cabral concedió un balón a Trossard y el joven belga aprovechó para fusilar con un disparo ajustado a Sergio Álvarez. El error de la defensa viguesa fue el abc de lo que uno pondría en los deberes a mejorar de este conjunto. Con el empate, los fantasmas de las semifinales de la Copa del Rey en Vitoria y el de muchos otros partidos en los que el Celta acabó cayendo por sus ofrendas al rival volvió a planear en el Genk Arena. No obstante, el conjunto de Stuivenberg no supo, o mejor dicho los de Berizzo no se lo permitieron, achuchar en el cuarto de hora final. Entraron Boëtius y Dewaest por parte local para intentar ganar alguna en el juego aéreo y el ‘Toto’ se resguardó con Jozabed y Roncaglia.

El RC Celta realizó un gran ejercicio de madurez para rehacerse de su error y gestionar con mucho aplomo un final de eliminatoria que se antojaba de infarto. No hubo excesiva emoción y la película acabó con final feliz para el RC Celta que ayer aprendió ante su alma gemela flamenca la importancia de aportar un asiento de madurez a sus condiciones para hacer historia.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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