Higuaín y Mertens inclinan la balanza

Higuaín-Nápoles-Focus

El Nápoles logró transformar lo que de inicio parecía una pesadilla en una plácida noche europea. El equipo italiano se llevó un susto nada más empezar el partido, pero se rehízo antes del descanso y terminó encarrilando la eliminatoria con un claro 3-1. Gonzalo Higuaín fue el gran protagonista tras anotar los tres goles napolitanos ante el Dinamo de Moscú en un partido en el que la superioridad del Nápoles se terminó plasmando en el marcador. Pero no fue el único nombre propio ni el único factor que explica el desenlace del partido. Ni mucho menos.

Un arranque ambicioso

El Dinamo de Moscú saltó a San Paolo a ganar. Lo demostró con su alineación, con dos puntas (Kokorin y Kuranyi) para amenazar a la zaga partenopea, y también con su actitud. La primera posesión rusa terminó en un peligroso disparo de Zhirkov desde fuera del área que Andújar desvió a córner. El saque de esquina, en el 0-1 de Kuranyi cuando ni siquiera habían pasado 90 segundos desde el pitido inicial. El Dinamo de Moscú era consciente de que marcar fuera de casa les acercaría a los cuartos de final y logró su primer objetivo muy pronto. Quizás demasiado. Sus buenos primeros minutos cogieron por sorpresa a un Nápoles que, en general, sufrió en las acciones a balón parado y tardó un poco en entrar en el choque.

Mertens inclina el partido

Sin embargo, la defensa rusa en ningún momento transmitió seguridad o solidez alguna. Samba y Hubocan dejaron dudas en sus primeras disputas, pero, sobre todo, el punto débil del Dinamo de Moscú estuvo en la banda derecha. Un once tan ambicioso descompensó a los de Cherchesov, pues Valbuena partía desde la banda derecha y ocupaba a menudo el carril central, pero después tardaba demasiado tiempo en recuperar la posición cuando su equipo perdía el balón. Esto dejó muy a menudo a Kozlov solo frente al desequilibrante Mertens, que se pegó un festín por la banda izquierda. También lo ayudó Ghoulam, que recorrió el carril zurdo sin que nadie lo molestara. Así llegó el empate: el lateral argelino recibe libre de marca y centra antes de que Valbuena lo encime, poniendo el balón en la cabeza de Higuaín. El segundo gol lo anotó Higuaín desde los once metros tras otra jugada iniciada en la banda izquierda. En este caso Mertens se internó en el área hasta que lo derribó Valbuena en uno de sus esfuerzos defensivos más solidarios, pero paradójicamente el más desafortunado. En ese costado el Nápoles detectó una debilidad y los partenopeos sacaron rédito en casi cada acción del primer tiempo.

Mertens Napoli - Focus

Mertens desequilibró constantemente por la banda izquierda. Foto: Focus Images Ltd.

Higuaín pone los goles

El ariete argentino anotó los tres goles del partido. Uno de cabeza, otro desde el punto de penalti y el tercero y definitivo, ya en la segunda mitad, recogiendo un balón suelto en el área rival. Pero Higuaín no sólo apareció para poner la pelota en el fondo de la red, sino que participó bastante a lo largo del choque. Cayó a ambas bandas y sacó a los centrales del Dinamo de Moscú de su posición. Le hizo pasar un mal rato a Samba. El central africano es un bisonte que se alza sobre sus dos patas traseras y despeja todo lo que sobrevuela el área, pero que sufre si se tiene que desplazar lejos de su zona de confort. Como central diestro, a menudo se vio obligado a bascular hacia la derecha para echar una mano a Kozlov y por ahí se coló Higuaín en más de una ocasión. Tras los tres tantos ante los moscovitas, Higuaín ya suma 6 dianas en la Europa League. Su mejor registro en competición europea.

Zobnin en San Paolo

Desconcertó la presencia de Roman Zobnin en la hoja de alineaciones, pues este joven centrocampista ruso de 21 años apareció por sorpresa en el once titular de Cherchesov. Zobnin había entrado a menudo en las convocatorias del Dinamo de Moscú, pero solo había disfrutado de 24 minutos repartidos en cuatro choques ligueros esta temporada. Y, de golpe, Zobnin era titular en San Paolo en los octavos de final de la Europa League por la sanción de Yusupov y la lesión de última hora de Denisov. Zobnin, que debutaba en competición europea, aportó presencia física en el centro del campo, pero le faltó clarividencia con el balón en los pies y mesura a la hora de defender. Vio una tarjeta amarilla en la primera mitad y en la primera acción del segundo tiempo entró con dureza a Ghoulam. Expulsado 27 segundos después del descanso, dejó al Dinamo de Moscú con 10 hombres cuando ya perdía por 2-1.

45 minutos en superioridad

Tras la expulsión, el Dinamo de Moscú apenas puso en apuros a un Nápoles que no dejó escapar el choque. Sin embargo, tampoco sentenció la eliminatoria. Higuaín anotó el tercer tanto, pero pudieron caer más. Entró Hamsik por De Guzmán y Mertens siguió percutiendo por el perfil zurdo, pero el Dinamo de Moscú salió vivo de San Paolo. Sobrevivió tras reestructurar el centro del campo -ya tras el tercer gol de Higuaín-, donde Zhirkov terminó acompañando a Vainqueur y Valbuena dejó su lugar a Ionov, que trabajó mejor a nivel defensivo que el mediapunta francés. El Nápoles dispuso de oportunidades de sobra, aunque tampoco clarísimas, y el Dinamo de Moscú recordó que a balón parado las fuerzas se igualan cuando Dzsudzsak casi sorprende a Andújar con un disparo de falta. La victoria del Nápoles fue clara, pero el Dinamo de Moscú aún tiene margen para dar algo más que un susto en la vuelta.

Dinamo Moscu valbuena - www.rsca.be

Valbuena, uno de los nombres propios de la eliminatoria. Foto: www.rsca.be
Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*