Histórico Dnipro

Konoplyanka Dnipro Focus

Cuando esté retirado y le pregunten a Gonzalo Higuaín por un portero que le hizo la vida imposible, el nombre de Denys Boyko pasará por su cabeza. No será el mejor guardameta al que se habrá enfrentado, ni tampoco el que evitó goles imposibles con estiradas de ciencia ficción, pero sus paradas conservarán un sabor especialmente amargo. El delantero argentino se topó una y otra vez con el arquero ucraniano en una semifinal europea, de Europa League para ser más exactos, en la que el Nápoles era el claro favorito para volver a disputar una final continental tras 26 años de ausencia. Pese al orden defensivo y el buen hacer del Dnipro, los partenopeos generaron suficientes ocasiones para superar el cruce. Pero no las aprovecharon, ni en Italia ni en Ucrania. Higuaín (y sus compañeros, que el argentino no juega solo) no se mostraron certeros ante la portería cuando el Dnipro se desajustó, Boyko mantuvo con vida a los ucranianos y, lo peor para el Nápoles, apenas tuvo que intervenir en los últimos 45 minutos de eliminatoria, pues el Dnipro gestionó el encuentro de vuelta con la maestría propia de un conjunto habituado a jugar encuentros de enorme exigencia. Se puede alegar que el choque de ida pudo terminar en goleada, que el Nápoles disparó a portería con mayor frecuencia si sumamos ambos partidos y que Seleznyov anotó el 1-1 en San Paolo en situación de fuera de juego. ¿Pero es realmente injusta una eliminación cuando perdonas por lo menos seis ocasiones clamorosas contra el portero rival? En encuentros que se suelen decidir por pequeños detalles, difícil.

“Lamento la eliminación. Hemos creado muchas ocasiones, pero no ha bastado. No hemos aprovechado nuestras oportunidades. No es solo culpa de Higuaín, sino de todo el equipo: ganamos todos y perdemos todos”. Rafa Benítez tras el partido.

Más sorprendente que la identidad del ganador del cruce fue el modo como el Dnipro cerró el pase a la final de Varsovia. Los ucranianos apenas sufrieron, pues buscaron posesiones largas en el primer tiempo para mantener la pelota lejos de la portería de Boyko, y Rotan acompañó a Seleznyov en la presión para incomodar los primeros pases del Nápoles. Los italianos, espesos desde los primeros compases, tardaron más de lo esperado en sortear la primera línea rival para llevar el balón a campo contario. Sin embargo, generaron dos ocasiones clarísimas antes del descanso. Ambas, de Higuaín. La primera, cuando el argentino se coló a la espalda de Cheberyachko (gran pase de Inler) y disparó contra Boyko. En la segunda, el guardameta ucraniano se estiró para despejar un cabezazo del Pipita tras un centro magnífico desde la banda izquierda. Dos oportunidades muy evidentes, pero las únicas del Nápoles a lo largo del primer tiempo. El Dnipro, con orden y un trabajo excelso de Fedorchuk, Kankava y Rotan en el carril interior, anuló la influencia de Gabbiadini y limitó la participación de Callejón e Insigne por los flancos. Únicamente las incorporaciones de Ghoulam parecían desequilibrar a los ucranianos, que salieron a menudo de su campo, mucho más que en el choque de ida gracias a Konoplyanka y Seleznyov. Especialmente brillante fue la contribución del segundo, el delantero ucraniano, que sacó petróleo de cada acción. Permitió que el Dnipro respirara, pues estiró al equipo en cada lance, chocó contra los zagueros rivales, aguantó la pelota y provocó faltas. Siempre consumió el tiempo necesario para que sus compañeros salieran de la cueva, avanzaran y de vez en cuando se sumaran al área rival.

Swansea City v NapoliUEFA Europa League

El Nápoles de Rafa Benítez no jugará la final de Varsovia. Foto: Focus Images Ltd.

Pero los mejores minutos del Dnipro llegaron en la segunda mitad. Ocurrió en los 12 primeros minutos tras la reanudación, cuando los ucranianos llevaron el peso del partido como si fueran ellos los principales interesados en anotar un gol para no caer eliminados, como si el Nápoles estuviera defendiendo una ventaja a miles de kilómetros de su afición. El Dnipro dio un paso al frente, todos a la vez bajo las órdenes del general Markevych, se hizo con el control del esférico y lo movió en campo rival. Selezynov se juntó con Konoplyanka por la banda izquierda, Rotan pisó la frontal del área y el joven Luchkevych se sumó al festín terminando alguna que otra acción por el flanco derecho. Fue un arranque impetuoso y sorprendente, opuesto al escenario esperado en las previas, con una personalidad marcada en el conjunto ucraniano. Y llegó el gol como consecuencia, como premio a esos minutos en los que el Dnipro zarandeó a un Nápoles noqueado, lento y pesado como si la ropa empapada por la lluvia ralentizara sus movimientos. El tanto, de Selezynov, nació en un balón largo mal rechazado por la defensa del Nápoles. Le cayó a Konopylanka, que no trazaba una jugada decisiva que le valiese la inclusión en los highlights de la competición desde la vuelta de octavos contra el Ajax, y el extremo izquierdo hizo magia: regateó hacia fuera y puso el balón, con la pierna izquierda, en la cabeza de Selezynov, que remató de algún modo entre Andújar, Albiol y Britos.

Konoplyanka - Dnipro - Focus

Konoplyanka asistió a Selezynov en el gol del Dnipro. Foto: Focus Images Ltd.

En los primeros compases del segundo tiempo, además de dañar al Nápoles con balón, el Dnipro logró alejar a los partenopeos de la portería de Boyko. El Nápoles, de hecho, se mostró inoperante en ataque hasta que entró Mertens, que dinamizó el juego ofensivo del conjunto italiano. El belga asumió la responsabilidad, pidió el balón e intentó desequilibrar por el perfil zurdo. Pero se vio completamente aislado, encimado siempre por varios jugadores rivales y sin socios. Callejón no apareció para finalizar las jugadas, la confianza de Higuaín se diluyó con el avance de los minutos y la entrada de Hamsik tampoco dotó de mayor lucidez a los ataques del Nápoles. Así, vimos situaciones en las que dos futbolistas visitantes se estorbaban en zonas de remate y facilitaban la tarea defensiva de un rival muy sólido, que concedió pocas ocasiones. De hecho, el Dnipro no necesitó ningún milagro de Boyko en toda la segunda mitad e incluso gozó de dos oportunidades, cerca del 90, para sentenciar la eliminatoria: un contraataque conducido por Kalinic, que dio aire al equipo en los últimos compases, y un cabezazo de Matheus al larguero en el descuento. Ni siquiera tuvo que defender un violento asedio agazapado en su área en los últimos minutos de la eliminatoria. Mientras el Nápoles caía en la desesperación y buscaba el gol del empate con un 3-5-2 (el último cambio de Benítez fue introducir a Henrique por David López), el Dnipro mantuvo la cabeza fría y calculó con enorme clarividencia todos los movimientos que debía ejecutar sobre el terreno de juego. Jugó mejor que el Nápoles, gestionó con acierto su ventaja, defendió con firmeza y se ha ganado a pulso disputar la primera final europea de su historia. La primera para un club ucraniano desde que el Shakhtar Donetsk alzara la UEFA en 2009. La primera que juega un club de su país que no sea Shakhtar o Dinamo de Kiev. El Nápoles seguirá esperando.

Napoli vs Dnipro

Así terminó el Nápoles. Infografía: sharemytactics.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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7 comments

Eso mismo iba a comentar yo, que se sume a la lista de los Lloris, Weidenfeller o Neuer. Por este tipo de actuaciones, bastante repetidas, siempre he creído que Higuaín es un buen delantero, pero no está entre los mejores. Fuera de esto, me alegro que Konoplyanka y el Dnipro estén en la final.

Adhiero al comentario, Higuaín es un buen delantero pero top ni cerca. A lo largo de su carrera siempre rinde menos en los momentos más relevantes.

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