Jugar en Europa con tu ciudad en guerra

Luhansk - ozulus

En 1972, los dirigentes de la UEFA buscaron en un mapa la ciudad de Voroshilovgrad. De forma sorprendente, el equipo de esta ciudad, el Zorya, se proclamó campeón de la liga soviética por delante de los equipos moscovitas y el potente Dinamo de Kíev. El Zorya no sumaba ningún título previamente. Era un desconocido, pero ganó la liga y jugó la Copa de Europa. Superó al APOEL en el primer turno y perdió en el segundo con los checoslovacos del Spartak Trnava. El Zorya no volvió a celebrar un título. No volvió a Europa. Hasta este año 2014.

Por segunda vez en su centenaria historia, el Zorya juega en Europa. Fundado en 1923 por los miembros de la Fábrica de Trabajadores de locomotoras local, el Zorya fue heredero de diferentes equipos de fútbol de la ciudad de Lugansk (en ruso) o Luhansk (en ucraniano). Ciudad minera e industrial, Lugansk era un hervidero durante las primeras décadas del siglo XX. Miles de rusos y ucranianos trabajaban en sus fábricas y minas, militando en sindicatos y partidos de izquierdas. Uno de ellos era Kliment Voroshílov, un destacado revolucionario y militar nacido en la ciudad. Cuando nació la URSS, la ciudad se bautizó precisamente como Voroshilovgrad en su honor. Poco después, en 1923, dos equipos de fábricas locales se fusionaron para crear el “Dzerzhynets”, equipo bautizado en honor de Feliz Dzerzhinsky, el creador de la policía secreta soviética, la checa, que con el tiempo se transformaría en la KGB. Ese equipo con dos nombres de personas en su escudo, el Dzerzhynets de Voroshilovgrad, se ganó el ascenso a la Primera división soviética ya durante los años 30. Debutó en la élite en 1939. Luego la Segunda Guerra Mundial lo paró todo y la ciudad fue ocupada por los nazis.

El equipo no volvió a Primera hasta los años 60, ya bautizado como Zorya, en honor a un personaje mitológico eslavo, pues después de la muerte de Stalin se ejecutó a Dzerzhinsky. El nombre ya no era bienvenido. Como Zorya de Voroshilovgrad, el equipo ganó la liga de 1972, jugó y perdió dos finales de Copa en 1974 y 1975 y uno de sus jugadores (Vladimkir Onischenko) fue titular en la selección. Y poco más. El Zorya volvió a Segunda y con el nacimiento de la Ucrania independiente nunca consiguió ser un grande.

Luhansk - ozulus

Luhansk, ciudad al este de Ucrania (Foto: ozulus)

Esta última temporada el Zorya acabó séptimo, aunque la UEFA no aceptó al Metalurg Donetsk, el sexto, en la Europa League y ofreció la plaza al equipo de Luhansk. De momento, el club ha superado dos turnos. Primero eliminó al Laçi de Albania y luego al Molde noruego, ganando la vuelta por 1-2. Los éxitos del Zorya tienen especial valor porque no pueden jugar en su ciudad, pues, ahora mismo, Luhansk es una zona en guerra. La ciudad está en manos de las tropas que defienden los intereses de los rusos en la zona (en Luhansk, a pocos quilómetros de la frontera, el 85% de la población habla ruso) y el ejército ucraniano los ha asediado: no hay ni luz ni agua. Entre bombardeos y represalias de los dos bandos, la ciudad sufre un estado de sitio mientras el equipo juega lejos, en estadios como el Valeri Lobanovski de Kíev (partidos europeos) o el Slavutych Arena de Zaporizhia en la liga. La UEFA, como recordamos en la previa de la liga, ha determinado que sólo se pueden jugar partidos en algunas ciudades de Ucrania.

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Luhansk, donde nacieron algunos futbolistas que luego fueron internacionales rusos como Semak y Onopko, sufre la violencia de una región dividida, a nivel de identidad, entre Rusia y Ucrania. Ya hablamos de la zona, centrados en el caso de Crimea (sus equipos no jugarán en ninguna liga este año) y la vecina Donetsk, en su momento, antes de que la realidad fuera aún más cruel de lo que podíamos esperar. Con el Shakhtar ganando partidos entre manifestaciones y bombas, ya comentamos que la región era un polvorín que podía estallar. Y estalló. Ahora mismo, Donetsk tiene un equipo en la Champions y tres en Primera división (Shakhtar, Metalurg y Olimpik); Luhansk, un equipo en la Europa League. Pero son dos ciudades en guerra y los equipos juegan en el oeste, en las zonas controladas por el gobierno ucraniano. Mientras tanto, en la ciudad luchan los que defienden ser rusos contra los que defienden que la zona sea ucraniana. Y todo, con mil matices, historias cruzadas, opiniones complejas. Aquí intentamos contar el caso del presidente del Shakhtar, Rinat Akhmetov, más próximo a las ideas de Kíev. O al dinero de Kíev.

La misma semana en que el Zorya eliminó al Molde, un portavoz del ayuntamiento afirmó que la urbe se encuentra «al borde de una catástrofe humana», pues carece de luz, agua y alimentos. Observadores internacionales hablan de más de 100 muertos y alertan de otros casos, como los jubilados que viven solos, sin ayudas, sin sueldo, sin alimentos. No funcionan los cajeros, las tiendas. Las ambulancias se han quedado sin gasolina. Pocos piensan en el deporte y en su Zorya, que se jugará contra el Feyenoord llegar a la fase de grupos de la Europa League. La ida, en el Valeri Lobanovski de Kíev, estadio muy cercano a la famosa plaza Maidan.

El estado ruso ha intentado enviar un convoy humanitario a la zona, un intento de golpe propagandístico (aunque el material del convoy es fundamental para el día a día en Luhansk). De momento, Ucrania no permite que llegue a la ciudad sitiada. Más de 2.000 personas ya han muerto en el este de Ucrania y la población civil, como siempre, sufre. El equipo de la ciudad sigue jugando, en estadios vacíos, en una imagen casi obscena. Un intento de aparentar que se puede jugar una liga con normalidad.

Cosas de la vida, los equipos de los Paises Bajos se cruzan en la Europa League con otros de zonas complicadas, pues el Twente jugará contra el Qarabag. Y eso ya es otra historia: esta.

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Foto de portada: ozulus

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8 comments

Gran artículo. Me encanta como Toni es capaz de mantener la neutralidad explicando cualquier conflicto de la forma más natural, con lo difícil que es eso.

Como siempre, enorme Toni. Increíble historia, más dramática que la del Shaktar. Y lo desinformados que nos encontramos, a nivel periodístico, sobre el conflicto post-soviético. Es por ello que estos artículos son una delicia.

A ver si “contagias” a Santomé 😛

No sé por qué escribes Kiev con tilde cuando, a pesar de su pronunciación en ucraniano, en castellano solo se debe escribir sin tilde.

El ejército ucraniano los ha bombardeado en muchas ocasiones (matando a civiles), puedes ver videos en Youtube. Creo que Toni está siendo bastante objetivo con todo el conflicto

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