La caída europea del PSV

PSV Philips Stadion Lennart Tange

El PSV Eindhoven ha caído eliminado de la UEFA Europa League a manos del Chernomorets Odessa, que ha sido capaz de vencer a la escuadra de Philip Cocu por 0-1 en el Philips Stadium. Ambos conjuntos llegaron a la última jornada empatados a puntos y dependiendo de sí mismos. El cuadro neerlandés tenía a su favor el hecho de que le valía el empate como local. Sin embargo, un contragolpe culminado por Dja Djedjé deja eliminado en la Fase de Grupos al vigente subcampeón de la Eredivisie y clasifica a los marineros de Odesa para los Dieciseisavos de Final.

Cocu había sorprendido con la presencia del joven central Jorrit Hendrix (18 años) como mediocentro titular. Es una decisión que choca con las configuraciones del centro del campo de esta temporada, en las que viene usando a un interior (Hiljemark) como mediocentro y a mediapuntas como interiores. En esta ocasión, Hiljemark y Maher fueron los interiores del ofensivo 4-3-3, protegidos por Hendrix. Su titularidad, a priori, suponía una solidificación del centro del campo y una mejora “teórica” de la salida de balón (es un central de buena salida que, además, tiene a Hiljemark en su posición para ofrecerse al primer pase). Parecía haber sido colocado para evitar la frecuente partición del PSV. Sin embargo, su rol en el desarrollo del partido fue bastante sorprendente.

El Chernomorets Odessa, con su 4-3-3 de esta temporada, cedió la posesión tras una breve fase de tanteo, y se dedicó a defender y a contragolpear. El único elemento de presión al principio era el delantero Oleksiy Antonov, pero pronto el técnico ucraniano Roman Grygorchuk se dio cuenta de que no era suficiente para estorbar al PSV. Ivan Bobko y Oleksiy Gai, los interiores, empezaron a presionar a los interiores del PSV. Prácticamente establecieron una pegajosa marca sobre ellos, de tal forma que Hendrix no tuviera una línea de pase en la salida por el centro. La reacción fue la clásica en este PSV: probar a colgarle balones a un Jürgen Locadia voluntarioso pero poco exitoso. Es aquí cuando entra en juego el “nuevo” rol de Hendrix, juvenil, alocado, ofensivo y cocuísta. Antonov solo presionaba a los centrales. Dejaba a Hendrix libre porque sus compañeros le tapaban cualquier opción de pase. Teniendo en cuenta que Hendrix es un central, con eso debería haberles bastado. Pero Hendrix comenzó a tirar del equipo hacia arriba. Con Bobko y Gai pegados a Hiljemark y Maher, a Hendrix se le quedaba un espacio libre por dentro como para avanzar y buscar pases a los volantes Memphis Depay y Narsingh, que se ofrecían al lateral, se ubicaban cerca de él y estaban mucho menos vigilados. Incluso a veces aprovechaba ese espacio para buscar portería. La calidad técnica de Depay le permitió generar peligro por la izquierda y por el centro. Narsingh aportaba cierto desborde. El PSV tenía esperanzas en encontrar el gol.

Que el equipo ucraniano dejase ese espacio es, en cierto modo, comprensible. El único central en la actualidad que cuando juega de mediocentro corre –imprudentemente– hacia el área rival es David Luiz. Y Hendrix no es David Luiz, al menos por ahora.  El Chernomorets no se esperaba ese recorrido de Hendrix al principio, pero ya al final del primer tiempo comenzó a negarle ese espacio que tanto estaba aprovechando. Los marineros modificaron su esquema en fase defensiva: Gai dejó de marcar a Hiljemark, que ni se ofreció atrás ni aportó en ataque, y se centró en acompañar a Antonov en posiciones más adelantadas. El ‘9’ presionaba a los centrales y Gai a Hendrix. Ahí finalizó la aportación de Hendrix al partido. Desde ese momento, el PSV se quedaba sin mecanismo útil para aprovechar la posesión que le habían cedido. Para evitarlo, el equipo de Eindhoven pasó a salir por bandas a sabiendas de que sus laterales, Jetro Willems (recién salido de una lesión) y Santiago Arias, no son muy hábiles haciendo esa labor.

Los atípicos ofrecimientos de Depay y Narsingh favorecieron que el PSV explotase sus bandas. Sito Riera y Dja Djedjé, volantes del Chernomorets, no realizan ayudas defensivas de excesiva calidad. Muchas veces, solo retroceden. De esa manera, superarlos fue fácil para jugadores de la talla de Depay, que empezó a hacer mucho daño por el sector de Zubeyko. En el arranque de la segunda mitad, y para despegarse de Bobko, Adam Maher cayó a bandas y apareció en zonas de los costados bastante atípicas para él. Su nivel es tal que respondió como si conociese mecanismos de volante. Incluso tuvo una buena ocasión desde la banda izquierda. Esa variación posicional era la clara evidencia de que el PSV apostaba todo por el juego exterior. Los de Cocu atacaban cada vez más y parecían mucho más cerca del gol que el Chernomorets. Pero a la hora de partido llegó la jugada que desequilibró el marcador. Kyrylo Kovalchuk le roba la pelota a Depay en uno de sus retrocesos para ofrecerse a Jetro Willems y se inicia un contraataque: Antonov para Gai, Gai para Sito Riera, Sito Riera mete un centro y Dja Djedjé lo remata ganándole a Arias en el salto y aprovechando la basculación de Rekik y Jørgensen. 0-1 y el PSV momentáneamente eliminado.

Foto: Lennart Tange.

Tras el gol, al equipo de Cocu le entró una ansiedad que se comprende por el contexto y los resultados arrastrados. El PSV se volcó y el Chernomorets dejó de contragolpear para replegarse en dos claras líneas de 4 y 5 jugadores. Los espacios, reducidos al mínimo. El acceso al área ucraniana, bloqueado. El técnico de Eindhoven dedicó dos de sus cambios a hacer nominalmente más ofensivo al equipo: Park Ji-Sung entró por Willems y Toivonen por Hiljemark. Se formó un 4-2-3-1 en el que el “doble pivote” estaba formado por dos mediapuntas (Hendrix pasó al lateral izquierdo). Dicho de otra forma, se partió el equipo en una línea de 4 defensores y otra de 5 atacantes pegados a Locadia. Solo Park Ji-Sung retrocedía para hilar unas jugadas que acabaron convirtiéndose en balones largos. El PSV Eindhoven se desesperó y la tensión creció lo suficiente como para contagiársela al Chernomorets, algo que quedó lamentablemente especificado en la expulsión de Sito Riera. Pese a estar en inferioridad numérica, los ucranianos aguantaron bien en defensa en el tramo final. Su paciencia, su aguante férreo y sus contragolpes, sumados a la mala defensa del PSV (factor común de casi todos los partidos de la temporada), les dan el billete para los Dieciseisavos de Final y dejan a Cocu contra las cuerdas. Más si cabe.

Related posts

4 comments

De todas formas tengo una duda. Si no me equivoco, el Chronomorets acabó sexto la liga ucraniana el pasado año. ¿Por qué juega entonces la Europa League?

Deja un comentario

*