La pieza ganadora

Brujas (Club Brugge)

Fuimos a ver a Ba y nos trajimos a Oulare. Delantero, 19 años. 196 centímetros de altura y el cuerpo de un alero de la NBA. Solo 10 partidos en el primer equipo del Club Brugge. Hoy, en su undécimo partido profesional, se convirtió en la pieza clave para que Preud’homme ganase la partida a Slaven Bilic.

Tablas en la primera parte

La primera mitad fue tranquila, con el Brujas buscando el juego directo con balones aéreos a De Sutter, mientras el Besiktas procuraba cerrar espacios y apenas creaba peligro a la defensa flamenca. Hubo más moratones que suspiros, y los pocos acercamientos a portería fueron en jugadas a balón parado bien ejecutadas por la zurda de De Bock. Así llegó un gol anulado a De Sutter por falta sobre Gülüm al rematar un córner.

Nada más acabar el descanso el partido cambió. Gökhan Töre recibió fuera del área. Enganchó un regate, luego otro, lanzó un disparo seco con la izquierda y anotó el 0-1. El típico gol de Messi, o de Robben. Un golazo.

A partir de ahí, Besiktas disfrutó de los minutos de mayor dominio, alejando al Brujas de su área, aunque sin generar más ocasiones para el 0-2. Todo podría haber acabado ahí si no hubiera sido por el acierto de Michel Preud’homme.

Preud’homme: “Los jugadores como Vázquez e Izquierdo pueden decidir un partido con una acción. Con su ausencia éramos más dependientes de un balón largo. En las jugadas de estrategia éramos peligrosos, porque ese es su punto débil. Sin embargo, una acción de Besiktas justo después del descanso resultó decisiva. Entonces, puse a Obbi Oulare de segundo delantero, porque el Besiktas es un equipo que tiene problemas con balones altos. “

Cambio de piezas

En el minuto 61, Preud’homme quitó a de Fauw, que junto a Simons y Vormer estaba formando un mediocampo más rocoso que efectivo, e introdujo a Oulare en el campo. Fue como convertir un peón en reina. El delantero belga fue un incordio constante para la defensa turca. Controlaba cada balón aéreo, aguantaba esperando a sus compañeros. Y corría. Cómo corría. Por fin, De Sutter dejó de estar solo. Un minuto después, casualidad o no, llegó el empate. Un disparo desde fuera del área de Felipe Gedoz, que había entrado al descanso, fue rechazado por De Sutter y acabó en la red. Empate a uno.

Los belgas se vinieron arriba. A partir de ese momento el Brujas comenzó a atacar sin parar, en busca del segundo gol. Pudo llegar en un gran lanzamiento de falta de De Bock, pero el portero lo evitó. Dos minutos después, el brasileño Gedoz hizo un regate precioso en el área y Kurtuluş le hizo penalty. Refaelov lo tiró tranquilo, fuerte y pegado al palo izquierdo. 2-1 se puso el Brujas y así acabó el partido, aunque Töre tuviera una gran ocasión para marcar otro golazo, esta vez con un disparo lejanísimo, y poner el empate. Pero no entró. La pequeña Historia que encierra la historia de cada partido hoy tenía plaza reservada para Oulare, Gedoz y Preud’homme, y no para Töre. Quizás en la vuelta.

Slaven Bilic: “El 0-1 que parecía bueno para nosotros, no supimos mantenerlo. De todos modos, aún tenemos oportunidades y ahora sólo tenemos que ganar en casa.”

Foto de portada: Club Brugge

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