No fue una clase maestra, pero no fue aburrido

Jürgen Klopp (Foto: Focus Images Ltd)

Durante el pasado verano, Marc Kosicke, agente de Jürgen Klopp, dejó una frase que define al técnico alemán y que al mismo tiempo daba pistas sobre las que por entonces eran sus intenciones: “Inglaterra es muy excitante para Klopp, pero no sólo pensamos en el Top-4. También hay equipos grandes por detrás. Para él es más interesante ir a un estadio donde sienta la energía de poder marcar la diferencia“.

Es una buena frase para definir Anfield.

Aunque entre su fichaje y su primer partido como local hayan pasado dos semanas, la ilusión seguía intacta: “Vosotros tenéis un rol vital que cumplir en todo lo que queremos conseguir. Os pido que creáis en el equipo“, rezaba la carta de Klopp en la revista oficial del partido contra el Rubin Kazan. Era una manera de contagiar a la afición su propia vitalidad junto con la expectación que había generado su llegada. Aunque la Europa League no es la competición que más emociona en la hinchada inglesa -Brendan Rodgers acostumbraba a sacar onces repletos de suplentes y de canteranos-, era el debut de Klopp en Anfield. Era el momento que se llevaba esperando dos semanas. Era esa primera sensación de energía a la que se refería Kosicke en verano. Era la noche en la que todo empezaba a rodar.

Klopp: “El equipo saldrá ahí fuera a pelear por vosotros. Es mi compromiso”.

Klopp salió al césped durante el calentamiento vestido de traje. Se quedó en el centro del campo, firme, contemplando lo que le rodeaba: sus once jugadores ejercitándose en la previa del encuentro y una afición que sólo estaba interesada en sus movimientos. Entre dos ejercicios paró a Joe Allen, titular por Lucas Leiva, y le dio instrucciones, mientras una ingente cantidad de fotógrafos retrataba cada paso del técnico alemán. Ése es el nivel de delirio que ha provocado en el Liverpool.

Jürgen Klopp, el día de su presentación (Foto: Focus Images Ltd)
Jürgen Klopp, el día de su presentación (Foto: Focus Images Ltd)

El Liverpool ya tiene gestos a imagen y semejanza de su entrenador, que desde la banda le grita a Sakho en cada jugada de ataque que debe sacar la línea defensiva hasta más allá del centro del campo con velocidad. La mayoría de las recuperaciones de los ‘reds‘ ahora llegan a los pocos segundos de la pérdida, casi todas en campo contrario. Las transiciones son vertiginosas. Los ataques duran poco porque son explosivos. Emre Can cuela balones hasta Lallana, que con su excelso primer toque lo está gozando para lanzar ataques rápidos. El Liverpool chutó un total de 35 veces, más que ningún otro equipo en esta Europa League. Klopp repitió el esquema de White Hart Lane (4-3-2-1) pero el Rubin Kazan aprovechó su mejor ocasión: Devic se coló entre Clyne y Skrtel, acolchó el balón con el pecho y definió de primeras ante Mignolet para poner el 0-1. Fruto de la velocidad con la que el Liverpool se iba al ataque quedó desbordado Kuzmin, lateral derecho visitante, y con dos amarillas en pocos minutos fue expulsado en el primer tiempo. De la falta resultante, y de un remate de cabeza de Origi, llegó el empate de Emre Can desde dentro del área.

Klopp: “Vale, no fue una clase maestra. Pero tampoco fue aburrido. No ha sido el peor día de mi vida. Yo diría que el 98% estuvo bien, no perfecto, y el otro 2% fue cuestión de la toma de decisiones”.

Al Liverpool se le presentó un reto: marcar el gol de la victoria contra 10 jugadores sin poder explotar la velocidad que más peligro estaba generando. Todo el segundo tiempo de los ‘reds‘, ante un Rubin Kazan que apenas salió de su campo, dejó en evidencia que el plan en estático aún está por completarse. En una de las actuaciones más apagadas de Coutinho, fueron Lallana, Can y Sakho los más brillantes de los locales. Lucas (por Allen), Benteke (por Coutinho) y Firmino (por Origi) fueron entrando poco a poco, cambiando el esquema a un rombo en el centro del campo donde Firmino y Benteke eran los dos puntas. Las ocasiones llegaron por el empuje y por el ímpetu de los últimos minutos, no así el gol del triunfo, que ensucia un partido que el Liverpool debió ganar en el estreno de Jürgen Klopp en Anfield.

Fue un empate de los de antes, un resultado mejorable al fin y al cabo, con el único matiz de que al Liverpool lo entrena el hombre elegido para cambiarlo.

Y así lo entendió el público.

Emre Can hizo el gol del empate (Foto: Focus Images Ltd)
Emre Can hizo el gol del empate (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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