Los ‘believers’ del Wigan

Wigan Nicholls Focus

Antes del partido me decía un periodista del Wigan Today que el equipo de Owen Coyle no es que sea más directo que el de Roberto Martínez sino que llega antes a la portería rival, que se entretiene menos, que es una forma más bonita de decir lo mismo. Ejemplo: en el saque de centro de los Latics el balón terminó en Barnett, el central, que alzó la cabeza y mandó un misil teledirigido al lateral del área, McClean puso el centro y un defensa del Zulte taponó con la mano. De la falta resultante estuvo a punto de adelantarse el Wigan. A eso me refiero. En la megafonía del DW Stadium, un poco antes del pitido inicial de cada partido, se pone por norma I’m a believer! (Then I saw her face, uuhhhhh), mensaje que incluso está grabado en todas las paredes de la tienda oficial del club, a las afueras del estadio. Es la misma canción que sonó en las gradas de Wembley, con todo el público cantándola, minutos después de que Watson saltase por encima de toda la defensa del Manchester City y marcase el gol de sus vidas. Qué son en Wigan si no believers (creyentes), que se ven a un paso de superar la fase de grupos y al pobre Nicholls, titular en la portería, se le escapa un balón que cuesta un gol.

Wigan Nicholls FocusNicholls, portero del Wigan (Foto: Focus Images Ltd)

Lee Nicholls iba a ser el tercer portero del Wigan este curso pero dos lesiones de Carson y Al-Habsi le han otorgado la titularidad. Sólo tiene 21 años y desde hace varias temporadas tenían puestas esperanzas en él. En el último mes ha sido el progatonista del equipo: en 6 partidos, 3 veces ha terminado con la portería a cero y ante el Zulte, en el programa oficial del Wigan, venía una entrevista suya. Pero el disparo de Thorgan Hazard se le escapó de entre las manos y cayó manso a la red, haciendo el 1-1. Antes había adelantado Barnett a los locales tras una buena jugada de McManaman en la banda derecha. Precisamente, Hazard y McManaman fueron lo más llamativo del encuentro. El primero por la expectación: en Inglaterra se piensan que es el hermano malo de Eden, pero fue y está siendo el mejor del Zulte. Se involucra más en las jugadas, centra su posición y tiene un muy buen pase. El segundo por nostalgia: desde el año pasado no se había visto a este McManaman atrevido, acertado en el regate y eléctrico. El inglés es un futbolista de una única marcha, la quinta. Hasta tiene su propia canción, a la que le han puesto una letra pegadiza y sentimental: consiste en cantar Callum McManaman unas cuatro o cinco veces hasta que te aburres y paras.

“It’s a dream a lie if it doesn’t come true?”. The River, Bruce Springsteen.

Una letra de una canción que me encanta se pregunta si un sueño es una mentira cuando no se convierte en realidad, o es algo aún peor. En el minuto 88, Malanda enganchó un zurdazo que se coló por la escuadra, esta vez sin culpa alguna de Nicholls. Derrota por 2-1.

El sueño del Wigan está bajo amenaza. Al final del partido no tocó poner I’m a believer y el estadio se vació rápido mientras los hinchas del Zulte celebraron con su plantilla. El Wigan, que sigue teniendo como objetivo recuperar la categoría antes que hacerlo bien en Europa, porque esto era un regalo, debe vencer en Maribor en la última jornada y esperar. Bien saben aquí lo que es creer y de ello se han sacado un himno. Ahora, a seguir cantándolo.

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