Noche de presentaciones

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10/12/2013
General view of the stadium ahead of the UEFA Champions League match at Old Trafford, Manchester.

Un chico nacido en Manchester, que es hincha del Manchester United desde la infancia, que entra muy joven en las categorías inferiores, que rechazó irse al City hace meses, que debuta como titular en Old Trafford con 18 años y que marca dos goles que suponen la clasificación para la siguiente ronda de una competición europea. La historia de Marcus Rashford se escribe sola y ni siquiera es la primera vez que ocurre: hace casi dos temporadas, también a esa edad, James Wilson hizo lo mismo. Los dos se han convertido en los primeros futbolistas en marcar en una misma temporada con el Sub-18, Sub-19, Sub-21 y el primer equipo. A Rashford le dijeron que debutaría sólo diez minutos antes de hacerlo. De forma repentina. Martial se lesionó en el calentamiento y, con Rooney y Will Keane de baja, el único atacante en el banquillo era el joven canterano que había sido noticia durante la semana por ser incluido en la convocatoria de Van Gaal. Como el técnico holandés no mira la fecha de nacimiento, Rashford pasó a ser el referente ofensivo del Manchester United en una noche en la que había que remontar un 2-1 en contra contra el Midjtylland. Y, al poco de empezar, Pione Sisto hizo el 0-1 para los daneses. Había que asumir responsabilidades y dos figuras emergieron sobre los demás: Marcus Rashford y Memphis Depay.

Rashford es, a modo de resumen, un futbolista capaz de ser delantero y mediocentro en el mismo partido. Hace unas semanas, en un derbi de Manchester de filiales, actuó como “9” y como “6”. Una expulsión tempranera obligó a los suyos a cambiar el esquema y él, como mejor jugador del equipo, no tuvo reparos en retroceder su posición, recibir más veces el balón y cuidarlo con mimo. El United perdió con claridad, pero su actuación mereció la pena. Quizás ese ejemplo lo define como jugador, pues en la noche de su debut suplió a Martial y le pidió prestadas sus cualidades: caídas a banda, un giro de cintura devastador y cinco primeros metros imparables de arrancada. Además, por supuesto, del olfato goleador que lleva impregnado un delantero. Los dos tantos que le hizo a los daneses fueron los dos que más valían, el 2-1 y el 3-1, pero no tuvieron complicación. Sólo tuvo que empujarla. Sin embargo, de su partido se quedará todo lo demás: la capacidad para generar miedo en los rivales y expectación en una hinchada entregada, los detalles técnicos, las vueltas que dio con el balón mareando a los laterales y, por supuesto, la celebración emocionada de un niño que cantó un gol con su camiseta favorita. En medio del baño de cariño hacia Rashford, el que despertó fue Memphis Depay. El holandés firmó su mejor partido con la camiseta del Manchester United y completó una de esas actuaciones de las que luego se recuerdan como “el día que destrozó, humilló y expulsó por doble amarilla a Romer”, el lateral derecho del Midtjylland, que nunca supo cómo detener ese torrente de inspiración que no conocían aún en Old Trafford. Memphis lo hizo todo y lo hizo bien, provocó el gol del empate y, como no le dejaron tirar el penalti de la sentencia, chutó en el último minuto desde fuera del área. El balón entró ajustado al palo. Era el 5-1. Memphis ganó el premio al mejor jugador del choque y Rashford, una presentación con la que siempre había soñado. Seguramente, mucho mejor.

https://twitter.com/MarcusRashford/status/702985861495975936

Foto de portada: Focus Images Ltd

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