Reacción y punto

Cedrick anotó el gol del Betis en Rijeka (Foto: www.realbetisbalompie.es).

Con un once inicial esperado donde Mel realizó hasta nueve cambios respecto al partido ante el Villarreal, el Betis se dejó dos puntos importantes a orillas del Adriático. En un encuentro donde sólo repitieron ‘Lolo’ Reyes y Dídac respecto al último choque liguero, las buenas sensaciones tras empatar contra el Lyon menguaron en el Kantrida. Ante un rival aguerrido e incómodo, pero inferior. Muy inferior futbolísticamente. Diferencia que no supo aprovechar sobre el césped de un estadio que, por cierto, en nada se asemejó a lo que se suele entender por infierno. El Betis, que tampoco caminó solo –arropado por cerca de un centenar de aficionados-, se encontró con una afición incansable de principio a fin aunque lejos del ambiente hostil que intuía.

 

Cedrick anotó el gol del Betis en Rijeka (Foto: www.realbetisbalompie.es).
Cedrick anotó el gol del Betis en Rijeka (Foto: www.realbetisbalompie.es).

La iniciativa recayó siempre en el Betis, salvo una fase tras el descanso donde el Rijeka apretó. Los locales salieron a esperar, cerrados y ordenados, mientras el equipo verdiblanco buscaba responder con iniciativa aunque pecando de excesiva horizontalidad y poca profundidad. Algo que se repetiría en las postrimerías, pero con un ritmo mucho más bajo incluso. Los croatas, conscientes de sus limitaciones para salir con el balón controlado, tenían clara la premisa. Balones largos a la espalda de la defensa, bien a banda –derecha preferentemente- o a la carrera de la gran amenaza, Leon Benko. Y poco tardó el equipo de Matjaz Kek en poner en aprietos a los béticos. Combinación en la derecha, centro pasado y Benko cazó un balón de manera espectacular a la media vuelta, de primeras y sin dejarla botar, en el que nada pudo hacer Andersen. Golazo y error garrafal de la defensa bética. Mal balance. Jordi sale a la ayuda de Dídac, Perquis bascula pero no fija a ninguno de los dos atacantes de su alrededor. El balón le pasa por encima y Benko no perdona. Steinhöffer se encontraba cerrando junto a su par. Concesión inadmisible.

Cuando todo parecía torcerse, ya en los primeros diez minutos, surgió la reacción bética. Fue un momento clave en el encuentro. Porque en apenas cinco minutos, Cedrick, con un derechazo desde fuera del área, logró neutralizar la ventaja local. Fundamental ya que en este tipo de escenarios y contra este tipo de equipos que suplen sus carencias técnicas con trabajo y orden, el partido se te enquista con 1-0 y si no empatas rápido, al final acabas dando el punto por bueno –en caso de conseguirlo-. En cambio el Betis logró establecer pronto la igualada y pensar rápidamente en la victoria. De hecho, tuvo unos veinte minutos realmente buenos, con un gran Salva Sevilla creando peligro entre líneas. Sólo las intervenciones del meta Vargic y la constantes faltas que pararon el ritmo del partido evitaron que los de Mel se fueran ganando al descanso.

Parecía que la clave radicaba en madurar el partido para que cayera por su propio peso. Pero con constancia, intensidad y sin concesiones absurdas. Y al parecer, el paso por los vestuarios no ayudó. Pues en los primeros minutos de la reanudación se vio la peor cara del equipo verdiblanco con una’ empanada’ que empieza a ser habitual. El primero fue Andersen, que estuvo muy cerca de apuntarse al ranking de ‘cantadas’ de esta jornada de Europa League. El danés cedió con el pie un balón a Benko en el que Jordi Figueras acabó interponiéndose de forma providencial. El Betis se creaba él sólo sus problemas, algo que animaba a un Rijeka mucho más agresivo e intenso, logrando más córners en dos minutos que en todo el partido.

Uno de los aspectos que viene trabajando Mel en los últimos tiempos y que a pesar de tener su riesgo está surgiendo muy buen efecto es tirar la línea del fuera de juego atrás. Es una labor de coordinación de toda la defensa. Ya saben la consecuencia de si se queda alguien ‘enganchado’. Y aunque a veces se trata de un arma de doble filo, es un riesgo que el Betis asume, siendo un recurso muy común en sus partidos. Hoy volvieron a hacerlo, dejando una y otra vez en offside a Benko.

Tal vez ésta fuera la única buena noticia del equipo en la segunda mitad, donde dominó de manera estéril, sin verticalidad ni pegada. Braian Rodríguez, que estrenaba titularidad, se encontró totalmente desasistido durante los ochenta minutos que estuvo sobre el césped. Apenas le llegó un balón en condiciones para explotar sus virtudes. Mientras, el centro del campo bético se desmoronaba. ‘Lolo’ estuvo más apagado que otros días y aunque llegaba bien a las ayudas en defensa, no conseguía aportar la creatividad que necesitaba su equipo en ese momento para enlazar con un desaparecido Salva Sevilla. El almeriense tuvo esos veinte minutos de la primera parte, sin presión y a sus anchas. Después desapareció y fue sustituido por Verdú.

Lo cierto es que el Betis comprobaba que no es fácil ganar en campos como el Kantrida y a equipos como el Rijeka, por muy inferiores que puedan parecer. Y no por el ambiente -más apagado que de costumbre-, sino porque los croatas suplían sus carencias con trabajo y esfuerzo. Equipo rocoso y pegajoso, que no te deja girar, que cierra espacios sin parar de correr, que traba el partido constantemente con faltas, etc. A eso no supo sobreponerse un Betis que sí mejoró con la entrada de Nosa en lugar de Reyes, serenando el partido y jugando mucho más en campo rival. Sin embargo, Verdú tampoco logró asociarse ni con Braian, ni posteriormente con Jorge Molina, para acabar de generar jugadas y ocasiones de peligro real. Todo se quedaba en transiciones hasta la frontal, desde donde nadie se atrevió a disparar. Inoperantes.

Al final, el encuentro desembocó en un pobre e insuficiente empate. Lo cual significa que los duelos ante el Vitoria Guimarães se antojan claves en el devenir del conjunto verdiblanco en Europa. El equipo de Mel sólo supo reaccionar rápido al tanto inicial de Benko, ya que luego fue incapaz de plasmar su superioridad. El ritmo lento, la poca fluidez y capacidad de creación, y la falta de gol –nuevamente-, demasiados motivos que acabaron estrellando al Betis ante el muro del Kantrida. La sensación, esta vez, es de haberse dejado dos puntos ante el rival más débil.

Related posts

Deja un comentario

*