Romeu se reivindica, Djukic respira, Krasnodar sueña

Oriol Romeu, vigilado de cerca por Leon Britton (Foto: Focus Images Ltd).
Oriol Romeu, vigilado de cerca por Leon Britton (Foto: Focus Images Ltd).
Oriol Romeu, vigilado de cerca por Leon Britton (Foto: Focus Images Ltd).

 

El Swansea salió al campo algo preocupado: no había ganado el Sankt-Gallen en Krasnodar, que habría sido lo peor… pero el Kuban había vencido por 4-0, recortando a la mitad la diferencia de goles entre los rusos y los galeses, que empataron a uno en sus dos enfrentamientos directos. Perder ante el Valencia suponía para el conjunto de Michael Laudrup tener que jugársela en la última jornada, y esto es lo que sucedió. Los swans han pasado de haber empezado con un impecable 6 de 6 a haber sumado sólo dos puntos en los tres partidos siguientes de su grupo de la Europa League. Una derrota en Suiza y una victoria del Kuban en Valencia por dos goles -o al revés; perder en Sankt Gallen por dos y que el Kuban venza en Mestalla por uno- eliminaría al cuadro de Michu y compañía, que ayer echó mucho de menos precisamente a su atacante asturiano -y más aún cuando se lesionó Bony-. Parece una combinación difícil, pero no tan improbable: el Valencia no se jugará absolutamente nada en la última jornada -ya es primero-, y los jugadores del Sankt-Gallen, que está eliminado, querrán aprovechar el escaparate que supone enfrentarse a un equipo Premier para promocionarse en el mercado. La preocupación existe en Swansea, como se pudo apreciar cuando Mathieu -excelente en la noche de ayer- sacó de la línea el remate de Álvaro Vázquez que ya había superado a Diego Alves. Los rostros de Laudrup y Vorm en el banquillo dejaban claro que eran conscientes de la importancia de no perder el partido.

La victoria del Valencia fue un ejercicio de profesionalidad, compromiso y madurez. Este equipo está dando su mejor versión en la Europa League, y hoy no se puede decir que el buen tono mostrado en el césped se deba a la debilidad del rival. El Swansea, un buen equipo de la Premier, se jugaba la clasificación, y los jóvenes del Valencia –ese eje Romeu, Parejo, Canales– volvieron a asumir la responsabilidad de manera admirable. Lo de Romeu es especialmente destacable: sólo ha jugado noventa minutos en Liga -en la derrota 3-1 en el campo del Betis-, pero en cambio ha sido titular en los tres mejores partidos del equipo en la Europa League -los dos ante el Sankt Gallen y el de ayer en el Liberty Stadium-. Siempre he dicho que, a mi modo de ver, Romeu tenía el nivel suficiente para estar en la primera plantilla del Barça y que es superior a cualquier otro medio centro puro que tenga el Chelsea a día de hoy. Pero la realidad es que en el Valencia no juega: es el suplente de Javi Fuego, al que hay que reconocerle excelentes virtudes tácticas -su dominio posicional sustentaba el osadísimo ideario futbolístico de Paco Jémez en el Rayo-. Mi sensación, sin embargo, es que, con él en el rol de pivote puro, Parejo está más suelto. En realidad, veo jugar a Romeu, Parejo y Canales y me da la sensación de que hablan el mismo idioma, de que se divierten pasándose la pelota. Oriol es esa clase de medios centros que te fascinan por lo apolíneo y por lo dionisíaco: éxtasis exuberante total ñam-ñam no hay quién me pare combinado con una claridad en la entrega de la pelota que revela un conocimiento del juego de alta escuela. Djukic acabó el partido blindándose con Javi Fuego a su lado, y en ese cuadrado que formaban ambos con los dos centrales -a muy buen nivel ayer- el Swansea no encontró la fórmula de que aparecieran entre líneas ni Pozuelo, ni Pablo Hernández ni De Guzmán. Aire para el técnico serbio y para el Valencia en general. La del Liberty fue una victoria de categoría.

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4 comments

Jugador con mucho bombo, pero poca miga, J.Fuego se lo ha llevado por delante, cuanto de menos echamos al gran capitan, ese si era un mediocentro superlativo, el amo del centro del campo.

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