El alma del Celta de Berizzo brilla en Ucrania

Berizzo

El Celta de Vigo encandila porque es una expresión colectiva de la estimulante forma de entender el juego de su entrenador, Eduardo Berizzo. La identidad del míster argentino ha quedado prendada en el pecho de sus futbolistas y estos son capaces de plasmar ese conjunto de ideas y hasta sentimientos en escenarios tan exigentes como el feudo del Shakhtar Donetsk, uno de los equipos más potentes de cuantos se abrieron paso hasta los dieciseisavos de final de la Europa League. Los celestes no rehuyen la confrontación ni se empequeñecen ante rivales de mayor relumbrón, tratan de marcar la línea argumental que más les conviene y abrazan sin reparos un fútbol de altas pulsaciones agotador hasta para el espectador. Con esa receta se presentaron los gallegos en Ucrania para remontar un 0-1 adverso en la eliminatoria, siendo conscientes de la dificultad de superar el reto pero a la vez dispuestos a competir sin reparos a pesar de contar con la ausencia de uno de sus pilares en la medular, Nemanja Radoja. Para paliar la baja del serbio, Berizzo se inventó a Hugo Mallo como bisagra entre la defensa y el ataque en el carril derecho y le exigió a Roncaglia un esfuerzo titánico. El argentino se recogió al costado de Cabral en defensa posicional pero adelantó su ubicación en ataque, ejerciendo la función de tapón de los contragolpes locales en cuanto los vigueses perdían la pelota.

Cuando posees argumentos técnicos, tácticos y físicos para llevar a tu terreno las situaciones controlables del juego, lo colateral e impredecible siempre estará más cerca de favorecerte. Porque entre una gesta histórica y una amarga eliminación en ocasiones solo hay algo tan nimio de por medio como un simple penalti, y su señalización o no responde a una mera decisión instantánea fundamentada en la percepción subjetiva del ojo humano. Afirmar que estas líneas serían idénticas si Iago Aspas no hubiese forzado la prórroga en el tiempo de descuento tras transformar en gol el engaño de Guidetti implicaría carecer de honestidad, pero sí hubiese permanecido inalterable la idea que se esconde detrás de ellas: el Celta es un equipo en mayúsculas y eso no lo emborrona una derrota.

Shakhtar Donetsk 0
Celta de Vigo 2 (Aspas 90′, Cabral 108′)

Shakhtar Donetsk vs RC Celta - Football tactics and formations

El choque entre el representante ucraniano y el español resultó vibrante desde el primer minuto. El Shakhtar no renunció al combate abierto propuesto por el Celta, sino todo lo contrario: descartó meterle pausa al partido en aras de capitalizar el ida y vuelta a través de la calidad individual de sus extremos. Marlos pone la fantasía y Taison en carrera se convierte en un huracán. En el carril central, Kovalenko presume de astucia para leer el momento idónea en el que atacar el área y Blanco aporta su cuota de gol, o al menos eso tenía en mente Paulo Fonseca. Autor del tanto de la victoria en Balaídos, el delantero argentino se mostró como la pieza menos fiable de cuantas colocó sobre el tapete el técnico luso: sin apenas peso asociativo ni capacidad para sacarle rédito a sus recepciones de espaldas, su discreta contribución en el remate resultó decepcionante. O lo que es lo mismo: el ex del Karpaty, tosco en sus movimientos, no aglutina ni la décima parte de la importancia en el juego de ataque que Aspas o Guidetti cargan en sus espaldas celestes. A los dos les faltó acierto en los metros finales, pero ellos sí son capaces de compensarlo poniendo su enorme talento al servicio del colectivo y potenciando a sus compañeros.

En la última media hora de tiempo reglamentario Jozabed ofreció soluciones con balón y el Celta encontró un mayor equilibrio entre el deseo y la necesidad. Antes, Sergio Álvarez y Pyatov habían resultado determinantes en las dos áreas. La entrada del mediapunta andaluz aporto frescura y favoreció las combinaciones entre líneas. La mezcla entre su pausa intrínseca y la pólvora viguesa (Rossi, Bongonda, Guidetti y Aspas) acabó por hacer clic en la prolongación, y los de Berizzo, más enteros en el tiempo extra, encontraron la felicidad en un cabezazo de Cabral a la salida de un córner mientras el Shakhtar todavía se preguntaba qué había sucedido minutos antes en el césped de Járkov.

“Creo más en el alma del equipo que en lo táctico”, había declarado Berizzo en la previa. Y el alma del Celta brilló en Ucrania.

Hugo Mallo of Celta Vigo celebrates the second goal during the La Liga match at Mestalla, Valencia Picture by Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd +34 660052291 20/03/2016
Hugo Mallo, lateral derecho del Celta.
Foto: María Jose Segovia/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Mucho mérito la remontada del Celta, que está ante una gran oportunidad. Lógicamente, no será fácil, pero es un buen año para afrontar la Europa League. Veo al Celta en un grupo de equipos que solo tienen al United y Roma por delante -por poner un ejemplo, el año pasado en octavos estaban Liverpool, United, Tottenham, Dortmund, Leverkusen, Valencia, Sevilla, Villarreal… Y además a este equipo se le dan especialmente las eliminatorias. A soñar, y a creer.

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