Sturridge simplifica

Sturridge está de vuelta (Foto: Focus Images Ltd)

Ni Liverpool ni Ausburgo propusieron un partido de fácil digestión para los espectadores neutrales que en la tarde del jueves optaron por sentarse delante del televisor para medir el estado del conjunto inglés en competición europea tres días antes de la disputa de la final de la Capital One Cup que medirá a los Merseyside con el Manchester City en Wembley. El equipo dirigido por Markus Weinzierl no modificó el guión previsto –líneas juntas, presión intensa a los dos mediocentros reds y ataques poco elaborados– pese a regalar un penalti en el 5′ por una imprudencia temeraria de su delantero Caiuby a la salida de un córner. El 1-0 anotado por James Milner alteró la balanza, pues obligaba al Ausburgo a anotar al menos un gol, pero no modificó el cómo reequilibrarla: el plan continuó siendo el de madurar el encuentro para tratar de aprovechar las facilidades defensivas locales.

Los jugadores dirigidos por Jürgen Klopp tuvieron que llevar la iniciativa por obligación y lo cierto es que no pusieron argumentos de peso sobre la mesa para alejar las dudas alrededor de una plantilla con carencias difíciles de corregir sin acudir al mercado de fichajes. En el centro del campo sobra músculo y falta paciencia para mimar la pelota hasta que aparece el hueco. El oficio de Can y Henderson no se discute –tampoco su despliegue físico–, sin embargo a menudo lo recomendable para batir a determinados rivales menos capacitados en lo técnico sería bajar el balón al piso, moverlo de un lado al otro en horizontal y someter al oponente a través del dominio del esférico. En ese sentido es capital que Philippe Coutinho mantenga la calma, porque en ocasiones parece obligado a meterle una marcha más al ataque casi por decreto, como si Anfield exigiese un constante intercambio de golpes. En cualquier caso, el mediapunta brasileño y Daniel Sturridge –destellos esperanzadores– se encargaron de ponerle la pizca de picante necesaria a una primera parte algo plana.

Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 18/01/2014 General view of Anfield, home of Liverpool, before the Barclays Premier League match against Aston Villa, Liverpool.
Vista interior de Anfield, Liverpool.
Foto de Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

En unos segundo cuarenta y cinco minutos más movidos, el Liverpool creó un caudal de ocasiones suficiente como para solventar el pase a octavos de final sin necesidad de mirar de reojo las agujas del reloj. Con materializar una de las cinco o seis oportunidades claras de las que dispusieron sus delanteros, el tramo final del choque habría sido un metro tramite; pero el desacierto en los últimos metros y la notable actuación de Hitz bajo palos mantuvieron la incertidumbre hasta el 90+5. Y no porque el Ausburgo transmitiera la sensación de poder volcarse en campo contrario inquietando a los reds, simplemente por el hecho de que la pareja de centrales (Sakho y Lucas) no se mostró sólida en ningún momento y la trayectoria de Mignolet en la portería en los meses más recientes no invita a bajar pulsaciones de cara a afrontar con garantías un tramo de juego directo a la desesperada. Por fortuna para los de Klopp, el Ausburgo no supo revolverse causando daño… y la realización televisiva despidió la conexión con un primer plano de Benteke. La situación del punta belga merece un análisis por separado.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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