La transformación de Unai Emery

Unai Emery Sevilla Focus

El 20 de enero de 2011, José Joaquín Brotons y un servidor viajamos en tren hacia Valencia para entrevistar para Gol Televisión a uno de los entrenadores del momento en el fútbol español: Unai Emery. El técnico guipuzcoano vivía una situación peculiar. Pese a la meritoria clasificación de su equipo tras haber perdido a jugadores como David Silva y David Villa el verano anterior, no acababa de convencer ni a la grada de Mestalla ni al periodismo valenciano. Especialmente, se le reprochaba que, cuando tenía una ventaja, echaba al equipo demasiado hacia atrás. Algunos le etiquetaban de conservador, y sin embargo actuaciones como la que había firmado en el Camp Nou pocos meses antes –quitándole la pelota al Barcelona de Guardiola en el primer tiempo- parecían apuntar hacia una dirección opuesta. Quise preguntarle por esa fama que tenía, y Unai me contestó definiéndose como un entrenador esencialmente ofensivo:

“La realidad de Unai Emery y su cuerpo técnico y su filosofía dice lo contrario. Soy un técnico ambicioso, un técnico que quiere primar el espectáculo incluyendo el resultado, o sea, creyendo que el espectáculo va a dar el resultado, o sea el buen juego, y que eso pasa por tener una capacidad de juego ofensivo en el que el público se identifique. O sea: ¿qué es más bonito? ¿Crear un equipo ofensivo, donde el público esté vivo con él, o un equipo defensivo, donde el público esté a expensas de no fallar? Lo primero, y de eso no tengo ninguna duda. Lógicamente, hay que ganar. Y para ganar uno tiene que adaptarse: lógicamente a los equipos contrarios, pero principalmente a lo que uno tiene. Y a partir de ahí cimentarlo. Si nosotros somos un equipo ofensivo pero estamos sufriendo en defensa, tenemos que mejorar en defensa. Si nosotros asentando la defensa conseguimos ser ofensivos, eso es lo que buscamos. La realidad dice, y esa realidad siempre la buscará Unai Emery y su cuerpo técnico y su filosofía, que su equipo quiere eminentemente buscar la portería contraria”.

Quise ir más allá. Ese partido de octubre. Esa primera parte tan recordada. Uno de los días en los que más sufrió el Barcelona sacando el balón. Posesiones largas del Valencia en campo contrario. Lo nunca visto durante el guardiolismo en el Camp Nou. Para Unai, fue un partido definidor de su filosofía:

“El equipo tuvo la idea, además dentro de una filosofía nuestra, que era una presión muy intensa, muy arriba, y luego además teniendo el balón contra el Barcelona. Ese partido nuestro ha abierto vías para otros equipos que, obviamente con sus cualidades y con un estilo suyo, han cogido también ese camino: el Villarreal, el Betis… También les apretaron arriba en la salida e hicieron muy buenos partidos como concepto de juego. Pero el Barcelona arriba es matador y debes estar perfecto noventa minutos para poderles ganar. El reto es conseguir lo que hicimos en ese primer tiempo durante noventa minutos”.

Unai Emery Villas-Boas Chelsea Valencia FocusUnai Emery manejaba unos conceptos muy diferentes a los actuales cuando entrenaba al Valencia (Foto: Focus Images Ltd).

Sólo he vuelto a hacerle una pregunta a Unai desde aquella tarde de Valencia. Fue en la rueda de prensa posterior al Barcelona-Spartak de Moscú de la temporada pasada en la Champions League (19 de septiembre de 2012). No acostumbro a bajar a la sala de prensa porque no es el trabajo que se me tiene asignado, pero en aquella ocasión sentía especial curiosidad por preguntarle a Unai por qué había planteado el partido de manera tan diferente. Si el repliegue del Spartak había sido intencionado o simplemente no había sido capaz de jugar como había hecho con el Valencia al no disponer de los mismos jugadores. Estuvo otra vez a punto de ganar, pero le remontaron de nuevo y perdió (3-2). Su respuesta me sorprendió.

“Es verdad que habíamos estado muchas veces a punto de ganar apretándoles arriba, pero no les habíamos ganado nunca. Hemos pensado que si de esa manera no lo habíamos conseguido, quizá con un repliegue lo podíamos conseguir. Al final, cuando varias veces lo intentas y no ganas, tienes que buscar una fórmula nueva para intentar ganar la próxima vez”.

Unai cambió ese día a propósito. Su Spartak, en la Liga Rusa e incluso en la propia Champions, estaba jugando muy abierto en el resto de encuentros. De hecho, si lo acabaron destituyendo en noviembre, en gran parte fue debido a las goleadas recibidas por ir a buscar la remontada de manera excesivamente atrevida (5-0 ante el Zenit, 0-3 en la vuelta ante el Barça, 1-5 contra el Dynamo). Aquello del Camp Nou fue el primer síntoma de lo que luego ocurriría de manera radical en su siguiente experiencia en un banquillo: en Sevilla.

El 23 de febrero de 2014, el conjunto hispalense rompió en Vallecas (0-1) una racha de siete partidos sin ganar. En los días previos, la prensa de la ciudad ya estaba realizando encuestas sobre quién podría ser el sustituto idóneo de Unai: si Joaquín Caparrós o Juande Ramos. Incluso tras ganarle al equipo de Paco Jémez, la mayoría de preguntas que recibió el entrenador vasco fueron críticas. El Rayo les había dominado y, en opinión de los periodistas andaluces que participaron en la conferencia post-partido, lo único bueno había sido el resultado. Sin embargo, aquel encuentro inició una serie de dieciséis partidos en los que el Sevilla ganaría trece y perdería tres. Amenazado por una situación dramática en La Liga, Unai pasó a jugar con un doble medio centro de pura agresividad (alternativamente, Daniel Carriço, Mbia e Iborra ocupaban las dos posiciones) con la idea de liberar a Rakitic para que diera lo mejor de sí mismo sin comprometerlo defensivamente y de explotar la efectividad de sus dos puntas (Bacca y Gameiro) cuando tienen metros para correr. Los marcadores favorables fueron reforzando el convencimiento de que el Sevilla debía jugar a eso. De este modo se explica el planteamiento de Unai en la vuelta de Mestalla, y de este modo resultaría lógico pensar que en la final de Turín el equipo que más tendrá la pelota será el Benfica. Las heridas del camino han ido moldeando la filosofía de Unai, que hoy es un entrenador mucho más pragmático que en sus tiempos de Valencia.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Yo soy fan de Emery, no lo puedo negar. Soy murciano, y no hay que olvidar de dónde salió Emery.

Jugador del Lorca en 2ª B con el curso de entrenador, por el que se apuesta (o no quedaba otra) ya entrada la temporada. Se clasifican para el Play-Off y ascienden.
La temporada siguiente, en 2ª, el objetivo es no bajar, obviamente. Pues están a punto de ascender a 1ª división.

Lo ficha al Almería y se mantienen 2 años en 1ª sin sufrir apenas.

En salto cualitativo en Valencia, a nivel de plantilla, es innegable. Pero cada año se iba una o más estrellas y el equipo seguía en Champions, algo que nunca se valoró en Valencia (quizá ahora un poco más…).

La experiencia rusa no fue bien, eso también es así. Pero no se puede negar que es un entrenador que sabe sacarle partido a lo que tiene.

Me recuerda un poco a Roberto Martínez, en cuanto a su progresión hacia equipos de más nivel. No tiene su imagen ni su prensa, pero si Emery también estuviese en Inglaterra estoy convencido de que también recibiría halagos y sería mucho más respetado. Coincido en que está underrated

PD:
No soy pariente en Unai Emery ni nunca lo he conocido. Pero en España nos gusta los extremos: los jugadores/entrenadores pueden ser los mejores del mundo pero a la semana siguiente ya no sirven para nada. Las exageraciones que se ven en prensa escrita me superan 🙂

Gracias por poner un poquito de cordura 😉

A mi también me gusta mucho Unai.
De hecho, soy simpatizante del Barça y cuando se discutía que entrenador debia sustituir a Rijkaard (2008), a mi me gustaba Unai, incluso si consideraban que el salto Almeria-Barcelona era demasiado grande, proponerle de segundo (naturalmente, la deicisión que se tomó finalmente fue la más acertada).
Siempre me ha gustado mucho su visión tática y me agrada tu comparación con Roberto Martínez, no solo por como han ido progresando, sino por la capacidad de ambos para adaptarse tanto al rival como a la propia plantilla.

Se podrán decir muchas cosas de Emery, incluso a veces sus aspamientos y ruedas de prensa se comen la parte deportiva (lo cual no creo que haga a propósito, pero es un hecho que cuando en los medios se habla de Emery, es para mostrar cómo gesticula en la banda o la sobrada que se ha marcado ante los medios), pero por méritos deportivos no se puede dudar de que es uno de los grandes entrenadores de España y casi diría de Europa. Puede quedar mejor o peor clasificado en Liga o en Europa, pero sus equipos siempre antes o después terminan compitiendo, sacando petróleo de los jugadores más inesperados. Como bien se dice en el artículo, es un técnico que sabe adaptarse ya no a su plantilla, si no a la situación de la tabla, a lo que le exige un rival e incluso al desarrollo de un partido para intentar cambiarlo a su favor -que así dicho suena muy obvio, pero hay entrenadores que parten de una idea de juego y no piensan modificarla ni a tiros, lo cual me parece respetable pero arriesgado-. Lástima que de la sensación de que mediáticamente está minusvalorado, y esa sensación se ha transmitido a los aficionados.

Supuestamente el tiene mentalidad ganadora, pero los numeros estan ahi. Es un tecnico que le han remontado 68 veces ese numero es de febrero, que hasta mayo ha tenido otras tantas. Ha tenido marcadores a favor y haciendo cambios tacticos los ha perdido los partidos. Jugo contra 9 contra el madrid teniendo la supercopa de españa ganado y perdio saliendo goleado repito contra 9 jugadores. Tacticamente plantea muy bien los partidos, pero cuando hay algo que le cambia su plan, no sabe que hacer y pierde. No sabe defender resultados, no es un lider en el vestuario, ademas parece ser que tambien le gusta la fiesta.

Un entrenador que no cambia sus errores ni el Almeria, ni en Valencia , ni en Moscu, ni en Sevilla. Si alguna vez va algun equipo grande durara 3 meses.

Tanto en Valencia como en Sevilla Unay se ha encontrado con plantillas muy competitivas, con grandes jugadores: Villa, Silva, Mata, Rakitic, Bacca, Gameiro …. Yo creo que sus planteamientos son pobres y defensivos, pero que la calidad de sus equipos ha impedido que se conozca al Unay de verdad. Yo creo que el momento actual es el mejor que vivirá en toda su carrera.

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