Visita insospechadamente cómoda

Rafa Benítez Focus

Moscú es una de esas plazas a las que los equipos no suelen tener muchas ganas de ir. La lejanía, las horas de avión, el frío… Ayer, para el Napoli, se sumaba la obligación de tener que cerrar una eliminatoria europea ante uno de los mejores equipos de la UEFA Europa League, teniendo en cuenta que fue el único que ganó todos los partidos de la fase de grupos y que superó al Anderlecht por un global de 3-1 en dieciseisavos. La tarde podía ser complicada para el equipo de Rafa Benítez, pero el buen trabajo del Napoli y la desorientación del Dinamo frustraron el intento moscovita de darle vuelta a la eliminatoria.

Con tal de remontar, Cherchesov dispuso un atrevido 4-1-4-1. Vainqueur fue el mediocentro, Kokorin y Dzsudzsák los teóricos extremos, Valbuena y Zhirkov los aún más teóricos mediapuntas y Kuranyi el delantero centro. La acumulación de jugadores ofensivos y talentosos fue la apuesta del entrenador del Dinamo, que se empeñó en mantener el fallido plan hasta el final del partido. La única sustitución que hizo Cherchesov fue en el 85 y supuso la entrada de Ionov, otro mediapunta más, por el lateral zurdo Büttner. Obviamente, el cambio no tuvo impacto alguno en el partido. Lo que tampoco cambió fue la fragilidad defensiva que el Dinamo mostró en San Paolo. En el minuto 3 tuvo lugar la primera demostración de debilidad: córner botado por Gabbiadini y remate completamente solo en la frontal del área pequeña de Maggio, que no cabeceó nada bien a pesar de que hasta tres defensores del Dinamo se fueron a cerrar el primer palo y le dejaron libre de marca.

Mertens Napoli - Focus

Mertens sacó un gran derechazo que pudo ser el 0-1. Foto: Focus Images Ltd

Cuando iba un cuarto de hora de partido, el Napoli pudo dejar prácticamente sentenciada la eliminatoria con un tremendo disparo al travesaño de Mertens desde fuera del área y otro de Callejón a la base del poste izquierdo, pero mantuvo en vida a un Dinamo sentenciado por su propio plan. Los de Cherchesov se exponían demasiado. Había posesiones en las que la línea defensiva estaba casi metida en campo contrario, otras en las que Vainqueur se olvidaba de que era el único mediocentro y se le veía pisando área, momentos en que los laterales dejaban su espalda completamente desguarnecida… Uno piensa en las palabras del entrenador del Dinamo el día antes del partido (“aunque tengamos que remontar no nos olvidaremos de la táctica”) y se sonríe.

Sólo Valbuena salvó la papeleta: fue el único que dio sentido a los ataques de un Dinamo que en la primera parte no trenzaba tres pases seguidos y para el que cada pérdida suponía hacerse el harakiri. No sólo eran un problema las pérdidas en medio campo o en campo propio, sino también cerca del área contraria. Esto hizo que el partido fuese de ida y vuelta en el primer tiempo y propició que el panorama fuese extremadamente suculento para el Napoli cuando superaba las dos primeras líneas de presión, porque podía llegar con dos o tres hombres lanzados y enfrentarse a Vainqueur (más de una vez superado por velocidad en duelos con rivales) y/o a los centrales del Dinamo. El equipo ruso tuvo la suerte de que Samba detuvo varias de estas acciones. Fue precisamente el congoleño quien, a la salida de una falta lateral, marcó un gol que no subió al marcador por un ajustado fuera de juego.

Dinamo Moscu valbuena - www.rsca.be

Valbuena fue el único jugador del Dinamo con las ideas claras. Foto: rsca.be

A parte del liderazgo de Valbuena, en el Dinamo fue destacable el habitual trabajo de Kuranyi, que tuvo que bregar con Britos y Albiol. Los balones largos y los centros a la cabeza del delantero germano-brasileño fueron uno de los recursos que empleó el Dinamo para tratar de romper la resistencia napolitana. Pero esta opción tampoco funcionó, dada la poca precisión en el remate de Kuranyi. La mejor contribución del delantero del Dinamo fue una gran dejada con el pecho tras centro de Zhirkov para el remate de Kokorin, que se topó con la pierna de Britos.

El Napoli se defendió ordenadamente cerca de su propia área. Si a esto sumamos el desbarajuste del Dinamo, el resultado es que el equipo ruso sólo podía mover el balón de un lado a otro sin profundizar ni meter balones al espacio. Al final, los de Cherchesov tenían que resolver con acciones individuales de Dzsudzsák, Valbuena o Kokorin, pero sus disparos siempre se encontraban con alguna pierna rival. Los de Benítez jugaron el partido con la cabeza fría y en la segunda parte dispusieron de más ocasiones para cerrar la eliminatoria. La primera fue para Higuaín, discreto en la tarde de ayer. El Pipita, aprovechando un pelotazo de Andújar y la indisciplina defensiva del Dinamo, se quedó solo ante Gabulov, que salió a la frontal del área y fue regateado por el ‘9’ argentino antes de que este sacara un tiro demasiado alto. En la recta final, Hamsik filtró un gran balón entre Kozlov y Samba, Callejón tiró el desmarque y desperdició con una malísima definición otra oportunidad de gol. Extrañamente, el partido acabó 0-0.

El Dinamo, acostumbrado a las decepciones, suma dos en una semana, pues perdió el clásico contra el Spartak del pasado domingo. La eliminación de la Europa League, además, puede contribuir a que el 2015 sea el vigésimo año consecutivo sin títulos para el club otrora del KGB. El Napoli, por su lado, estará hoy en el sorteo de cuartos de Europa League, una instancia a la que no llegaba desde la Copa de la UEFA 88-89. El equipo de Rafa Benítez no brilla y no está tan bien como entre diciembre y febrero, pero sigue con paso firme en todos los frentes.

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