Wigan disfruta de Europa

Beausejour Focus Images Ltd

En un momento mediada la primera mitad, mucha gente de la zona central de la tribuna principal del DW Stadium se levantó y se dio la vuelta: las cámaras estaban enfocando a la zona del palco presidencial, donde se encontraba Roberto Martínez viendo el partido (3-1). El técnico español, con un abrigo oscuro, disfrutaba del primer encuentro de la historia del Wigan en Europa jugando como local, un mérito que lleva su nombre y que ahora contempla desde la distancia con la tranquilidad que da el éxito conseguido. Cambiaron muchas cosas con su marcha al Everton, desde el entrenador, Owen Coyle, hasta buena parte de la plantilla.

El Maribor puso de su parte para que el estreno del Wigan como local fuese magnífico (en la primera jornada empataron sin goles contra el Zulte): el guardameta Handanovic fue a despejar un balón de puños y le debió dar un buen golpazo al aire, porque lo que es el balón no lo tocó y cayó manso para que Nick Powell, que jugó nuevamente como referencia ofensiva, hiciese el primer gol de la historia del club inglés en una competición europea. Ante las ausencias por lesión de Holt y Fortuné, el jugador cedido por el Manchester United sigue ocupando esa posición y ya suma 2 goles en lo que va de temporada. Pudo meter más.

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Beausejour, futbolista del Wigan. Foto: Focus Images Ltd

Si en el partido contra el Zulte de hace dos semanas dio la sensación de que el Wigan iba a pasearse por la Europa League -muchos suplentes, demasiadas competiciones y mal rendimiento-, la actuación contra el Maribor fue totalmente opuesta: comenzaron con muchísima intensidad, crearon peligro constantemente y los errores de los eslovenos hicieron el resto. Con muy poco, a nada que lo haga medianamente bien, el Wigan puede pasar de ronda. El segundo gol llegó de la mano de Watson, cabeceando muy bien un centro de Beausejour.

Callum McManaman parece haber recuperado su titularidad tras un inicio dubitativo de campaña. Mantiene esa chispa que le permite irse de su par con un porcentaje bastante alto de éxito pero, por desgracia, también mantiene la dureza con la que se emplea a veces que el año pasado le costó la lesión a Haidara, que en agosto le costó una roja directa y que en la segunda parte contra el Maribor estuvo cerca de costarle otra expulsión, justo antes de que los eslovenos empatase por medio de Tavares tras una jugada de Mendy.

Cuando el Maribor dio la sensación de querer empatar ya se le había acabado el tiempo. La zona de tres cuartos la dominó Jordi Gómez, el español, silencioso y atrevido en el pase, pero quien puso la sentencia fue Powell de nuevo tras jugada individual, culminando así una segunda parte muy buena. El Wigan lleva 4 puntos en dos jornadas y ahora se enfrenta al Rubin Kazan, rival más complicado de la fase de grupos. Si quieren, y hoy ha dado la sensación de que sí, van a disfrutar de Europa y pasarán de ronda.

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