Zilina: la ciudad que respira deporte

Zilina estadio

La ciudad más verde que he visto. Verdes los parques, las zonas deportivas, las montañas que se aprecian a lo lejos. Uno respira en verde en Zilina. He visitado varias veces Eslovaquia y muchas de sus ciudades, y en ninguna de ellas he tenido esa sensación de ambiente sano, de gente que disfruta practicando deporte y por supuesto disfrutando del profesional. El estadio está lleno de ciclistas, runners e incluso varias zonas de arena para practicar el voley playa. La atención mediática recae sobre el hockey hielo, es su religión deportiva, luego viene el fútbol. Pero en esta ciudad en concreto se ha colado una estrella que acapara la fama: Peter Sagan. El extraordinario, polivalente y espectacular ciclista, nacido y criado en Zilina y ganador de cuatro etapas del Tour además de ser el maillot verde de la regularidad en los últimos cuatro años, es el hombre del que te hablará todo el mundo. Tuve la oportunidad de conversar con vecinos suyos en un bar cerca de su casa y realmente el verde de su maillot se les aparece en los ojos cuando te cuentan sus hazañas, su entrenamiento, su humildad.

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Zilina es una ciudad con el alma verde / Foto: Albert Fernández

¿Y el rival del Athletic?

Por lo que pude comprobar, el MSK Zilina es el equipo de todos pero no parece que se desvivan por sus encuentros. Coincidí en un día de partido de liga, el equipo jugaba fuera y aunque se podía seguir por un canal de pago, los pocos bares abiertos no lo ofrecían o desconocían que se jugara ese día. Ni siquiera sabían el canal que lo ofrecía y cuando por fin lo encontré, el partido desapareció de repente y a nadie pareció mosquearle. Es decir, no hay una pasión enfermiza por el club, pero sí existe una afición local animosa, más si cabe ante citas importantes como puede ser la de esta noche. En los alrededores del estadio Pob Dubnom uno se da cuenta de las preferencias comerciales de la buena gente de Zilina: en una gran tienda de deportes a unos 300 metros del estadio se exhiben grandes carteles de deportistas, todos jugadores de hockey hielo o grandes estrellas mundiales de fútbol. Ni rastro del verde-amarillo local en el expositor. Acercándote al estadio si hay una tienda oficial del club, un local con el tamaño de un estanco, que tiene mucha variedad de ropa y merchandasing, de hecho yo compré dos bonitos polos que luego desaparecieron “por arte de magia” en el estadio -por suerte el club me obsequió a cambio con una camiseta oficial del equipo, concretamente de Marcel Ondras, jugador cedido en ese momento en el Zlate Moravce-. Una camiseta muy random que entenderéis es una de las joyas de mi colección.

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Partidos históricos engalanan las entrañas del Pob Dubnom / Foto: Albert Fernández

Podemos decir que el estadio es feo por fuera y bonito por dentro. El exterior es de un color beige y da la sensación de ser una fábrica más que un campo de fútbol; pero luego, ya en el interior, uno se complace de presenciar esas gradas, obviamente verdes, y unos pequeños arcos en la parte superior de la cubierta que le añaden un alma especial. La zona interior en la que yo pude estar, habilitada para la prensa que cubría el Europeo sub 17, era un homenaje a los héroes de la temporada 2010/2011 que alcanzaron el hito de jugar la fase de grupos de la Champions League. Las paredes de esa parte están cubiertas de fotos de importantes partidos europeos, la mayoría de esa temporada. Es comprensible, pues, que el encuentro de esta noche tenga un significado especial para una gente que quiere volver a brillar en el firmamento continental. En realidad es muy posible que en algún espacio vacio del Pob Dubnom haya algún día una fotografía de Aritz Aduriz u otra de los leones que hoy pisen un estadio en el que hace muy poquito cayó derrotada la selección española en la fase de clasificación para la Euro 2016.

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