Detrás de un Brighton-Coventry

Brighton players celebrate at the final whistle during the Premier League match at the American Express Community Stadium, Brighton and Hove
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09/09/2017

Detrás de un Brighton & Hove Albion-Coventry City está la historia de un equipo que atraviesa uno de los momentos más dulces de su historia, y la de otro que vive sus años más oscuros.

Una señora viaja el sábado por la mañana en el tren de Londres a Brighton con una bufanda blanquiazul. Desde que su padre la llevara por primera vez a un partido cuando ella tenía ocho años, ir a ver al Brighton & Hove Albion siempre ha formado parte de su vida. Ya son más de cuarenta años los que lleva apoyando a su equipo. Se bajó del tren un par de paradas antes de llegar al centro de Brighton para reunirse con su compañero de asiento, con quien bajaría en coche al estadio; el mismo acompañante de aquel primer partido a finales de los 70, su padre. Hoy sería un día especial para ambos: su equipo avanzaría a los cuartos de final de la FA Cup por primera vez en 32 años. El Brighton venció con comodidad al Coventry City y ahora solo un partido les separa de las  semifinales en Wembley. Será, eso sí, un duelo complicado, pues se tendrán que enfrentar al Manchester United en Old Trafford (el mismo rival ante el que perdieron en 1983 la única final a la que han llegado) el fin de semana del 16 de marzo. El Coventry, conjunto de la cuarta división, termina así una digna participación en la FA Cup. Eran el equipo de menor categoría que quedaba con vida en la competición.

En Brighton hacía un día espléndido. Reinaba el sol y la gente hacía vida por las calles del centro y en la playa, una playa de piedras de la que sale un icónico muelle de madera, el Brighton Pier. El muelle evoca un tiempo pasado. Sus vigas sostienen un espacio melancólico con atracciones de feria y juegos recreativos. Dada su cercanía con la capital (poco más de una hora en tren), a Brighton siempre le ha acompañado la fama de ser el destino de playa de los londinenses. Es una población en la que el turismo es muy importante, pero cuenta con su propio carácter. “Brighton & Holve es un sitio especial”, afirma con tono rotundo un español que ya lleva media docena de años en este rincón de la costa sur de Inglaterra. “Es una ciudad muy cosmopolita; tiene playa, aunque no sea como las que hay en España; el clima normalmente es bastante bueno (dentro del contexto inglés, es de las ciudades más cálidas); Londres está cerca; estás bien conectado porque tienes el aeropuerto de Gatwick (a media hora de Brighton en el mismo tren que sube a Londres)… Son muchos factores los que hacen posible que me quede a vivir aquí después de retirarme”. Este español de 37 años se llama Bruno Saltor y es el capitán del equipo de la ciudad.

El muelle de Brighton. Foto: Petr Kratochvil.
El muelle de Brighton. Foto: Petr Kratochvil.

Los aficionados del Coventry disfrutaban del buen día de FA Cup dándose un paseo por Brighton. A los veteranos esta competición les trae buenos recuerdos: en 1987 la ganaron al vencer por 3-2 al Tottenham en la final en Wembley. Esta temporada estaban teniendo su mejor participación en diez años. Habían superado ya dos eliminatorias ante equipos de non-league cuando en la anterior ronda eliminaron a uno de Premier, el Stoke City (ese partido propició el despido de Mark Hughes). Ahora afrontaban el viaje a Brighton con ilusión. Eran el único club de League Two en esta quinta ronda; todos los demás ya habían sido eliminados. Para la moral del Coventry esta FA Cup ha sido muy importante. Los sky blues continúan en una situación complicada: la afición sigue enfrentada con la propiedad  del club. La crisis fuera del terreno de juego se puso seria a nivel deportivo cuando la pasada temporada descendieron a cuarta por primera vez en 58 años.

Brighton sería una ciudad menos inglesa si no tuviese una infinidad de sitios donde tomarse un fish and chips, y no sería tan costera si no tuviese una infinidad de gaviotas surcando sus cielos. Las gaviotas están presentes hasta en el escudo del Brighton & Hove Albion. Pero no siempre había sido así. En una primera instancia el club utilizaba un emblema que unía los escudos de armas de Brighton y Hove. El de la ciudad de Brighton contaba con dos delfines en el centro y de ahí surgió el siguiente escudo y apodo del equipo de fútbol: en los 70 pasaron a ser llamados los dolphines y comenzaron lucir ese mamífero acuático en el pecho. Lo de los delfines solo duró un par de años. Finalmente se convirtieron en los seagulls (gaviotas), tras un derbi ante su máximo rival el Crystal Palace (por la relativa proximidad de la costa con el sur de Londres, surgió una enemistad entre el Brighton y Palace que aún perdura a día de hoy). El Palace había incluido un águila en su escudo y adoptado ese mismo ave como apodo (se dice que como inspiración del Benfica, el principal equipo europeo del momento) en un proceso de lavado de imagen que también incluyó un cambio de colores: del celeste y morado pasaron al azulgrana (guiño al Barcelona). El caso es que el Palace fue a jugar un derbi ante el Brighton y sus fans dejaron claro a los locales cuál era su nuevo apodo. ‘¡Eagles! ¡eagles!’, decían, a lo que los aficionados del Brighton respondieron con su propia ave por excelencia: ‘¡seagulls! ¡seagulls!’. Y de ahí lo de la gaviota en el escudo.

Las gaviotas sobrevuelan la ciudad y también llegan hasta el estadio, a pesar de que este se encuentre a unas cinco millas de la costa. Hay que coger un tren para llegar al campo. El Brighton juega en el Falmer Stadium, conocido como AMEX Stadium por motivos de patrocinio, desde 2011. Después de marcharse de su casa de toda la vida, Goldstone Ground, los seagulls primero compartieron campo con el Gillingham (a más de 70 millas) y después se mudaron a otro de forma provisional en Brighton, hasta que por fin recibieron las llaves del Falmer Stadium. Se trata de un estadio moderno y espacioso, lejos de la típica imagen del romántico campo inglés. En la estación y en el trayecto en tren, ambas aficiones coincidieron e intercambiaron cánticos desde la cordialidad, aunque siempre con algunas pinceladas de vacile cargado de humor inglés. El cántico más aplaudido fue el de la afición del Coventry celebrando que esa noche saldrían en el Match of The Day de la BBC.

Brighton & Hove Albion: American Express Community Stadium

La señora del Brighton que bajaba en el tren de Londres ha visto a lo largo de las últimas décadas como su club cobraba una nueva dimensión. Si bien es cierto que en sus primeros años como seguidora del equipo había podido disfrutar de su etapa de cuatro temporadas en la First Division (del 79 al 83), el resto del tiempo había apoyado a un club de segunda, tercera e incluso cuarta. A mediados de los 90 llegaron a verse en serios problemas económicos; se llegó a temer por la continuidad del club. De aquí que vendieran su campo, Goldstone Ground. Pero lograron salir del paso y la situación actual llena de alegría a esa aficionada que tanto ha vivido en sus años siguiendo a los seagulls. Al quedar solo por detrás del Newcastle United, el Brighton regresó a la máxima categoría del fútbol inglés la temporada pasada. Por si fuera poco, la aventura en la FA Cup está resultando ser prometedora. De obtener la permanencia, algo que no tendrán nada fácil, se podrá decir que han firmado un curso magnífico. “Desde que llegué, he visto a este club evolucionar muchísimo”, dice Bruno Saltor. “A todos los niveles: a nivel deportivo, a nivel social, a nivel de fans. Creo que hemos crecido muchísimo y me siento muy contento por ello. He podido disfrutar ese crecimiento”.

Picture by Richard Gould/Focus Images Ltd +44 7855 403186.18/08/2012.Robert Koren (R) of Hull City and Bruno Saltor (L) of Brighton and Hove Albion in action during the Barclays Premier League match at the KC Stadium, Kingston upon Hull.
Bruno Saltor ya jugaba en el Brighton en 2012. Foto: Richard Gould/Focus Images Ltd

Los aficionados del Coventry que hayan convivido este sábado con los del Brighton seguramente hayan recibido ánimos: si el Brighton superó sus adversidades, el Coventry también puede conseguirlo. Aunque cada club es un mundo. Y a veces, por mucho que haga la afición, cambiar las cosas resulta muy complicado. El caso del Coventry recuerda al del Charlton Athletic, salvando las distancias; dos hinchadas que piden la marcha de los dueños de su club, pues estos no invierten lo suficiente para mover el proyecto adelante y toman decisiones sin tener en cuenta a los fans. También coinciden en que el descontento inicial se acabó traduciendo en descensos: desde la llegada de sus propietarios actuales, el Charlton bajó de Championship a League One y el Coventry de Championship a League Two. Igual que con los partidos del Charlton en The Valley, la frustrante situación del Coventry propició que un sector de la afición dejase de acudir a los encuentros en el Ricoh Arena, “el campo del Coventry” (entrecomillado porque el club no es el propietario del estadio, sino que paga alquiler; la temporada pasada se llegó a temer que los sky blues se fuesen a quedar sin casa pero finalmente renovaron por un año más su estancia en el Ricoh). La mala situación del Coventry supuso la marcha de algunos de sus mejores jugadores y la escasa inversión propició que el equipo dependiera en gran parte de su cantera. Para el alivio y orgullo de la afición, la academia del club no deja de producir jóvenes talentos que, bajo las órdenes de un entrenador querido como es Mark Robins, están sacando el equipo adelante.

“Muchos aficionados han dejado de ir a los partidos en el Ricoh en forma de protesta. No volverán hasta que Sisu (el grupo inversor que compró el Coventry hace diez años) abandone el club. Por eso la asistencia en nuestros partidos en casa, a pesar de ser decente para un equipo de League Two, es muy pobre teniendo en cuenta los estándares del Coventry City (cabe recordar que el Coventry es un club histórico que además de tener una FA Cup en su palmarés, jugó 34 temporadas consecutivas en primera hasta el 2001 y llegó a disputar competiciones europeas en los 70)”, explica Moz Baker, el presidente de la supporters trust (asociación de aficionados) del equipo. ‘Ni un penique más’, así se llama la campaña con la que un sector de la afición el Coventry se niega a seguir pagando entradas para los encuentros en el Ricoh, pues estas aportan beneficios económicos a los dueños del club. El boycott pretende genera presión para que Sisu venda el Coventry, pero Moz tiene entendido que el grupo inversor no tiene intención alguna de desprenderse del club. Un consorcio compuesto por varios aficionados sky blues ya intentó comprarle el club a Sisu pero fueron rechazados.

En casa la asistencia ha bajado. A domicilio, en cambio, el Coventry sigue teniendo un apoyo considerable. “Hemos llenado el fondo visitante en varios partidos. Bastantes aficionados acuden a los partidos a domicilio pero no a los de casa porque los fans todavía aman al equipo”. A Brighton para esta ocasión copera llevaron 5.000 aficionados. No está nada mal. Aunque no es nada comparado con los 45.000 que llevaron a Wembley el pasado mes de abril para la final del EFL Trophy. Cuando el Coventry se estaba hundiendo en liga se le presentó la oportunidad de jugar una final en la casa del fútbol inglés. Fue una ocasión para demostrar, en palabras de Moz, ‘que los fans del Coventry siguen ahí; pese a que algunos no estén presentes en los partidos en casa, volverán cuando el club esté en buenas manos’. Se llevaron el título y fue una auténtica fiesta, una alegría que realmente necesitaban. Con la misma ilusión que aquel día viajaron este sábado a Brighton.

Football League Tales: Day out at Wembley

No se habían cumplido los primeros cinco minutos y el Brighton ya le había dado al poste. Desde una primera instancia quedaba clara la superioridad técnica del equipo de Premier sobre el de League Two. En cuanto los Seagulls comenzaron a ejercer su dominio al partido se le empezó a poner cara de monólogo. Entonces apareció el espíritu de la FA Cup para recordar que aquí  ‘nada es certero’ (así reza el lema de la competición esta temporada) y Jonson Clarke-Harris del Coventry le dio al larguero en una jugada de córner. Pero el impulso le duró poco al equipo visitante. En una de sus siguientes ofensivas, el Brighton logró marcar el primero. Lo anotó el debutante Jurgen Locadia, un traspaso que generó bastante ilusión en el Brighton. El atacante de 24 años se convirtió en el fichaje más caro de la historia del club al llegar procedente del PSV en el mercado de invierno. Que el Brighton se permitiera pagar 14 millones por él y rompiese su récord es otra prueba de lo mucho que ha crecido la entidad. Al ser sustituido en la segunda parte se marchó con una calurosa ovación. Locadia había estado muy activo y pudo haber marcado más de un gol.

Hace un año al central del Brighton Connor Goldson se le detectó una irregularidad en el corazón que requirió una intervención quirúrgica. Esto le apartó de los terrenos de juego durante el resto de la pasada temporada. En el presente curso había jugado en la Copa de la Liga pero no había debutado en Premier hasta diciembre, cuando finalmente regresó en un encuentro ante el Watford. Después jugó ante el Chelsea y en las dos anteriores rondas de la FA Cup. Consumó su retorno marcando el segundo gol del Brighton al rematar un córner de cabeza; un gol que tanto el jugador como la afición celebraron con especial emoción. Acto seguido la grada le dedicó un cántico personalizado.

Ya en la segunda parte, Leonardo Ulloa cerró el partido rematando un centro del lateral y capitán del equipo, Bruno. En el mercado de invierno, Ulloa había vuelto al Brighton tres años y medio después en forma de cesión procedente del Leicester City. En este partido ante el Coventry se estrenó como goleador en su segunda etapa en el club. “Me hace mucha ilusión volver a tenerlo aquí. Creo que es un jugador especial que nos puede dar muchísimo. Con su calidad, presencia y carácter creo que va a ser muy importante,” declara su capitán. “Ya nos habíamos entendido bien en su primera etapa en el Brighton. Antes del partido habíamos hablado de dónde tenía que ir si yo llegaba a esa posición y la verdad es que ha funcionado. Leo ha hecho un partido muy bueno y estoy muy contento por su gol”.

Leonardo Ulloa ha regresado al Brighton en forma de cesión. Foto: Seb Daly/Focus Images Ltd.
Leonardo Ulloa ha regresado al Brighton en forma de cesión. Foto: Seb Daly/Focus Images Ltd.

Justo tras el tercer tanto del Brighton, el Coventry se volvió a topar con el poste. De nuevo fue Clarke-Harris el desdichado. A la tercera fue la vencida para el delantero que llegó en enero cedido del Rotherham: por fin le permitió a la afición del Coventry celebrar un gol al empalmar un balón con el empeine. Y vaya si lo celebraron. El gol de Clarke-Harris fue bueno, pero cualquiera diría que ese 3-1 había sido el gol de la victoria dada la reacción de los sky blues. En el fondo visitante reinó la euforia, se tiró una bengala al campo y se prolongaron los cánticos. Tenían asumido desde antes del comienzo del partido que iba a ser una eliminatoria complicada, pero al fútbol por lo menos le pedían un gol, y cuando este por fin llegó les supo a gloria. Los jugadores se acercaron tras el silbido final a agradecerle su apoyo a la afición desplazada. Habían sido eliminados pero se iban a casa contentos. Ahora les queda esperar un retorno a la tercera división. En League Two se encuentran en mitad de la tabla y cuentan con opciones para pelear por entrar en los playoffs. También se seguirán aferrando a la esperanza de que los dueños finalmente decidan vender el club algún día.

La misión del Brighton en liga es conservar la categoría.“Ya sabíamos desde el principio que iba a ser una temporada muy larga para nosotros. Pero creo que estamos en una buena posición: nos hemos reforzado bien en invierno y creo que todos los jugadores estamos en una buena forma física y bien de confianza”, responde Bruno cuando se le pregunta por la lucha por permanencia. En la próxima ronda de la FA Cup, el capitán del Brighton se enfrentará a su amigo Juan Mata, con quien coincidió en el Valencia. Bruno se unió el pasado mes de noviembre a la iniciativa Common Goal, el proyecto liderado por Mata en el que los futbolistas donan un 1% de su salario con fines benéficos. “Me parece una iniciativa muy bonita; el ayudar, dar algo de vuelta a la sociedad a través del fútbol, es importante. Creo que es un movimiento muy bonito”.

Bruno Saltor, capitán del Brighton & Hove Albion. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.
Bruno Saltor, capitán del Brighton & Hove Albion. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Liam McAvoy/Focus Images Ltd

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