Detrás de Lukaku

Romelu Lukaku of Everton (centre) celebrates after scoring his team's 2nd goal to make it 2-0 during the Barclays Premier League match at Goodison Park, Liverpool
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
12/03/2016

De entre todas las cosas que han ido fallando en una mala temporada del Everton, de entre todo el ambiente negativo que se ha respirado, como pitos a Tim Howard en cada parada del americano o más pitos a Roberto Martínez en cada situación complicada de un partido, lo que se rescata con más frecuencia es la felicidad que reparte Lukaku a la hinchada toffee, ansiosa por cumplir las expectativas que se generaron hace dos años y medio: competir en Europa con regularidad o volver a levantar un título que responda a la dimensión histórica del club de Goodison Park.

Romelu Lukaku fue el delantero elegido para lograr los objetivos. Y la presión que eso suponía, con sólo 22 años y 28 millones de libras como precio de traspaso -tras una temporada cedido-, se la desayunó un día para que no volviese a aparecer: desde que abandonó el Chelsea por primera vez para salir a préstamo al West Brom, el belga ha marcado 79 goles y ha dado 28 asistencias. Con su llegada, el Everton tenía en su plantilla a un delantero que, por potencial, marcaba la línea que deseaba seguir el proyecto, es decir, una base joven de calidad y capaz de marcar diferencias para de forma progresiva transformar al club no en uno que no venda, sino en uno que gane. La primera fase fue de captación, en el curso 2013/14. Todo salió perfecto. La segunda, en la 2014/15, fue de aguante y paciencia. Hubo problemas, más de los esperados, pero los mejores futbolistas se quedaron y, aunque no se lograron los objetivos, la materia prima seguía en casa. Esta temporada se entraba en el año decisivo de consolidación o de fracaso: se acabó el tiempo de excusas, de mal rendimiento. Que el Everton esté decepcionando en la Premier League (actualmente ocupan la 12ª posición) contrasta con una nueva muestra de todo lo que pueden ofrecer, con el nivel que pueden alcanzar cuando la situación sale de cara y, sobre todo, cuando uno camina detrás de Romelu Lukaku, siguiendo al belga en sus intenciones.

Dos goles de Lukaku y un billete para Wembley (Foto: Focus Images Ltd)
Dos goles de Lukaku y un billete para Wembley (Foto: Focus Images Ltd)

Romelu necesitaba un estímulo así. Salir del Chelsea para jugarlo todo, absolutamente todo, era necesario en su evolución. Y ello ha terminado derivando en un futbolista devastador, rompedor en carrera con espacios, certero en el remate sin ellos, todo apoyado por una fuerza física descomunal, imparable, que expresada en su máxima potencia da como resultado goles como el del sábado en Goodison Park ante su ex-equipo, a los que eliminó en dos latigazos de talento. De los 25 tantos que lleva en esta temporada (18 en Premier League, 4 en Capital One Cup y 3 en FA Cup), el mejor y más característico lo marcó en la tarde clave: después de caer en las semifinales de la copa de la liga, donde también hizo un gol, no valía no alcanzar como mínimo la misma ronda en la FA Cup. Detrás de Lukaku está el Everton, porque sin él no hay respuestas, y una semifinal en Wembley es todo el aliento que le queda a un club, a una plantilla y a un entrenador que conviven con la presión desde hace meses.

1/4 final FA Cup: Everton 2-0 Chelsea (Lukaku 77′, Lukaku 82′)

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

Estupendo artículo. Y lo suscribo. Aunque todavía tengo aprensiones sobre el desempeño de Lukaku en un equipo grande. No me parece que tenga en su repertorio los recursos para sobresalir en ataques organizados, sin metros por delante para alcanzar su velocidad crucero: adolece de la técnica suficiente, de los controles, del juego al primer toque y las devoluciones que impone recibir siempre de espaldas, por mucho que disponga de la fuerza de un búfalo.

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