El Arsenal aguanta la presión

Wigan Athletic v ArsenalThe FA Cup

Se podía esperar que pasase y estaba pasando: al Arsenal, favorito en la semifinal y máximo candidato al título, se le iban sus opciones de ganar. La presión se le estaba viniendo encima, los titulares azotando a la plantilla ya se estaban redactando en los periódicos y las peticiones para que Wenger dejase el club iban a hacerse notar más que nunca. Estaba teniendo lugar una nueva debacle del Arsenal, una nueva demostración de que, una vez llega el momento decisivo, a la plantilla le falta algo, llámese competitividad, llámese constancia, llámese carácter, pero la final de la FA Cup se les iba. Era el momento cumbre del wengerismo, el que podía ser el punto y final del mismo, y Arsene temblaba en la banda. La misma historia de los últimos diez años: siempre cerca pero al final lejos de lo que estás buscando.

Wenger: “El resultado de la final no influirá en mi futuro.”

FIL WIGAN ARSENAL 49A Wenger se le venía el mundo encima (Foto: Focus Images Ltd)

El partido se puso cuesta arriba antes del gol de Jordi Gómez de penalti. Mucho antes. Se puso cuesta arriba cuando Sanogo no supo mandar a la portería varios balones claros, cuando los gunners apenas eran capaces de controlar la situación y cuando el Wigan estaba mostrando mucha más entereza. El Wigan tiene ese punto de magia gestado desde la temporada pasada con el que sabes que pueden hacer cualquier cosa que no te puedas esperar: son capaces de perder un partido contra un rival que no se juega nada y que lleva perdiendo varias semanas seguidas y son capaces de ganar cuando crees que van a perder contra el mejor equipo del país y sin dos o tres de sus titulares. Todo estaba saliendo como el Arsenal no quería que saliese: sin dominar y por debajo en el marcador.

Arsenal vs Wigan - Football tactics and formations

Así formaron los dos equipos en Wembley (Foto: sharemytactics)

Callum McManaman tiene una relación idílica con Wembley. Pisa el estadio y se convierte en el mejor extremo del mundo, como ya demostró hace meses ante el Millwall y, sobre todo, el Manchester City en la final. Rösler lo sabía: lo puso de inicio por la derecha, atacando constantemente el núcleo débil del Arsenal, esa banda con Podolski y Monreal y ese espacio defensivo que le corresponde a Vermaelen. Arrancaba y se iba. Conducía, se movía y entraba en el área. Y provocó el penalti. Al Wigan le estaba saliendo todo perfecto y su esquema funcionaba de maravilla: tres centrales, dos carrileros con funciones diferentes (Beausejour estaba más libre, con opciones de subir por la izquierda, mientras que Perch tenía que fijarse más en Podolski dejando así a McManaman  atacar la banda derecha). En el centro, McArthur estaba acompañado de McEachran y Jordi Gómez, con Fortune como delantero. Todos los balones pasaban por Jordi. Jordi era quien sabía cómo enlazar con los de arriba.

Pasaron los minutos. Aumentó la tensión. Un balón en el área, un disparo, un centro… Y el gol de Mertesacker, que minutos antes había cometido el penalti contra McManaman y desde ese momento era el auténtico líder. El central alemán, correcto pero no brillante, posee un gen de capitán que el Arsenal necesitaba en el final del partido. Wenger sacó el once esperado con la excepción de Sanogo en la punta de ataque. Sin embargo, en el banquillo apenas tenía alternativas para cambiar el choque más allá de meter a Giroud. Podía meter a Kallstrom, a Gibbs, a Eisfeld, a Akpom… Parecía que se quedaba un poco corto para reavivar el partido.

Wigan Athletic v Arsenal The FA CupRamsey: titular y sustituido en la prórroga (Foto: Focus Images Ltd)

Rozaron incluso la remontada, ya con Giroud junto a Sanogo en la delantera, buscando el gol a la desesperada, antes de que el árbitro mandase la semifinal a la prórroga, primero, y a los penaltis, después. El Arsenal temía la longitud del choque: tiene una larga lista de futbolistas en la enfermería y otros de los titulares, como Ramsey, acaban de llegar de una lesión y no pueden jugar más de lo necesario. Por eso Wenger sustituyó al galés antes del final. Además, Monreal se unió a las bajas con un golpe en la segunda mitad.

La duda en una tanda de penaltis es si los buenos, los más seguros en el lanzamiento, chutan al principio o al final. El Wigan puso a Jordi Gómez el quinto, pensando que podría decidir el choque, y eligió a los menos fiables al principio. Y Jordi no chutó. No chutó porque apareció la figura de Fabianski, fenomenal en cada momento que ha tenido que jugar en la temporada, y detuvo los dos primeros tiros de Caldwell y Collison.

Uwe Rosler, técnico del Wigan: “Soy alemán, sabéis que nosotros no necesitamos practicar los penaltis.”

El gol de Cazorla cerró el partido pero no el misterio: Wenger sigue con la opción de ganar un título, aún no ha renovado con el Arsenal y no comunicará su decisión final hasta más adelante. ¿Busca ganar la FA Cup e irse con un triunfo? ¿Se quedará para hacer más fácil la transición entre una etapa muy larga y una completamente nueva? ¿Qué pasará si pierde la final? La vida del Arsenal y de Wenger ya no sólo depende de entrar en la Champions League el año que viene. Ahora, estando en una final, se les está exigiendo ganarla.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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