El Aston Villa se hace grande

Grealish Aston Villa Focus

Tim Sherwood, entrenador del Aston Villa, decidió que ya había sido suficiente y sentó a Jack Grealish en el banquillo. Fue a menos de diez minutos para el final. El chico se estaba estrenando en Wembley, que es como un bautizo con agua hirviendo para un futbolista joven, y había sido titular, aunque sólo era su tercera vez de inicio con el equipo de su vida. Todavía no ha cumplido los veinte años, pero no es un problema: a Grealish le pinchas en una pierna y sangra talento. Las medias se las baja a la altura de los tobillos, dejando los gemelos al descubierto, y el pelo se lo engomina hacia atrás para ganar velocidad. Lo que hizo en Wembley con esa velocidad fue regularla a su gusto: una vez corro, otra vez guardo el balón, una vez tiro un apoyo, otra vez bajo a recibir a la altura de los centrales. Jack Grealish se presentó de tal forma en Wembley que obligó a quienes lo vieron a contárselo a todos los que no. El irlandés aún tiene 19 años pero para el fútbol ha nacido en abril de 2015, y en lugar de caer en una cuna lo hizo de pie en un día clave para llevar al Aston Villa hasta la final de la FA Cup. Grealish, cuando vio que él era el sustituido, recorrió todo el campo, con medio estadio aplaudiendo de pie, y llegó hasta la línea de banda. Allí esperando estaba Tim Sherwood, que le dio un beso como esa familia que recibe a un hijo sano y salvo de un año de Erasmus.

Tim Sherwood: “Cuanto más grande es el escenario, mejor juega Grealish”.

FIL ASTONVILLA LIVERPOOL 34Grealish participó en los dos goles del Aston Villa (Foto: Focus Images Ltd)

Lo de Grealish iba a pasar antes o después, sólo había que ponerlo. Y Sherwood, como ya hizo con Bentaleb o con Harry Kane en el Tottenham, lo ha hecho casi desde el primer día. No pudo ganar solo, pero participó en los dos goles de su equipo (2-1) y en una primera parte en la que el Aston Villa dominó al Liverpool. Se unieron al plan Benteke, Delph y Westwood, tres futbolistas que estuvieron perfectos. El delantero belga, una vez ha vuelto a ser determinante, se comportó con la defensa del Liverpool de un modo en el que todavía podrían estar colgados de su espalda, pero no serviría de nada. Benteke recibió balones de espaldas y se convirtió en el destino de todos los saques de su portero. Ahí, caído ligeramente a la banda izquierda, se cargó todos los apuntes de la libreta de Rodgers: Delph, Grealish y Benteke ganaron el partido.

Captura de pantalla (801)El Liverpool sólo aguantó 20′ con su esquema inicial (Foto: Focus Images Ltd)

El Liverpool había empezado ganando porque Coutinho está en uno de esos momentos de la temporada en los llevaría pegado al pie hasta un balón de rugby. Su primer control en la jugada del gol, y también el toque posterior, son esos detalles que elevan su precio hasta el infinito. Fue una jugada para disimular el dominio del Aston Villa, porque Brendan Rodgers tardó muy poco en reaccionar desde el banquillo: quitó la defensa de tres centrales y adelantó a Markovic, y luego en el descanso volvió a retocar su plan, pues metió a Balotelli por el propio Markovic y retrasó la posición de Gerrard hasta colocarlo por delante de los centrales, como hace un año, pero sin Luis Suárez arriba, una diferencia que ha resultado decisiva. Si hay algo/alguien ahí arriba que está obrando en los últimos doce meses de la vida futbolística de Gerrard, no debería extrañar que fuese del Manchester United. Al Liverpool arriba no sólo le faltaron presencia y determinación (a Balotelli le anularon un gol legal, aunque apenas participó, y el último recurso fue meter en el descuento a Rickie Lambert) sino regate o peligro, y resulta atrevido pero Jordon Ibe es, junto a Coutinho y Sterling en sus días buenos, uno de los pocos que aúna esas cualidades, pero no pudo jugar porque los reds le permitieron jugar la FA Cup cuando lo enviaron cedido al Derby County a comienzos de temporada.

Coutinho Liverpool FocusCoutinho vale mucho (la pena) (Foto: Focus Images Ltd)

Los cambios no le funcionaron a Rodgers porque en dos ocasiones, antes de cumplir el minuto tres de la segunda parte, Grealish y Delph habían encontrado la espalda de Gerrard como quien coge una radial para evitar atascos. Delph, que renovó a lo grande con el Aston Villa hace meses, se confirmó como el líder a seguir. Fue su conexión con Grealish -uno la paraba, el otro iba a la carrera- la que mató el encuentro y la que encumbró al internacional inglés en un escenario inmejorable. Delph es puro dinamismo, capaz de arrancar un tractor en el fondo del mar, y con tres zancadas te desmonta un sistema defensivo. Sherwood ganó a Rodgers y el Aston Villa hundió al Liverpool, pues su objetivo de entrar en el top-4, que está complicado, quería ser subsanado con un título.

Benteke marcó su gol, Delph fue el guía y capitán y Jack Grealish, valiente jovencito de futuro por descubrir, vivió el sueño de su infancia gracias a la confianza de Tim Sherwood. “Nunca he tenido ninguna duda con él. ¿Sabes por qué? Porque aquí le quieren. La primera vez que me senté en el banquillo del Aston Villa, los fans estaban cantando el nombre de alguien. Y yo pensé: ¡No es el mío! Era el de Jack“.

Tim Sherwood: “Nuestro plan salió perfecto”.
Brendan Rodgers: “El Aston Villa fue mejor”.

Aston Villa Sherwood FocusTim Sherwood, un hombre feliz (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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