Entradas gratuitas para aquellos que se sientan solos o deprimidos

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El día en el que el forense confirmó que Dermot Drummy se había quitado la vida, el Hendon FC jugaba en casa. Simon Lawrence, seguidor del club desde hace casi medio siglo y a día de hoy presidente del mismo, estaba en el aparcamiento del campo comentando la trágica noticia con otro aficionado del Hendon. Cómo de mal lo debería de estar pasando Dermot para que el suicidio fuese la única salida, pensaban. De esa enorme sensación de impotencia y tristeza surgió una iniciativa: el club ofrecería entradas a coste cero para aquellas personas que sufran depresión, soledad o cualquier otro tipo de problema de salud mental.

Durante la década de los 80, Dermot Drummy jugó cerca de 350 partidos con el Hendon, un histórico equipo del non-league football con sede en el noroeste londinese. “Es una de las leyendas de nuestro club”, afirma Simon. Tras colgar las botas, Dermot fue entrenador en las academias del Arsenal y del Chelsea. En 2016 finalmente tuvo la oportunidad de dirigir a un primer equipo, el Crawley Town de la cuarta división inglesa. Pero al término de su primera temporada, el club terminó su contrato. Durante los meses que sucedieron a su despido, la salud mental de Dermot se deterioró hasta un punto de no retorno. En noviembre de 2017 se suicidó.

Afectado por la pérdida de Dermot, Simon sintió la necesidad de poner en marcha aquella idea. “Simplemente decidimos hacerlo y lo anunciamos en nuestra web, pero nadie se dio cuenta”. Tuvieron que pasar varias semanas, y fue entonces cuando un boletín local mencionó la iniciativa. De ahí, el periódico The Guardian se hizo eco. Y esta semana, de cara al debut del Hendon en la presente edición de la FA Cup, la BBC cubrió la historia en la portada de su página web. Es habitual que los medios ingleses, sobre todo la BBC, aprovechen las jornadas coperas para darle cierto protagonismo a los clubes modestos. Esta vez ha servido para que una amable iniciativa, que en una primera instancia había pasado completamente desapercibida, gane popularidad y pueda ayudar a más gente.

El Hendon había jugado 82 años en el mismo campo. Hace 10 años les tocó mudarse. Desde entonces han tenido cinco casas distintas. Todavía se están acostumbrando a la actual, Silver Jubilee Park, que se encuentra a cuatro millas del antiguo campo del club. Cuatro millas pueden parecer muy poco. No en estas categorías. La vida alrededor de los clubes non-league football siempre está muy ligada a la comunidad local. La gente va a ver partidos de equipos amateur principalmente porque los tienen cerca de casa y porque representan a su barrio y a su pueblo. En una urbe como Londres existe una mezcla muy heterogénea de aficionados, que además, a medida que han pasado los años, se ha vuelto más y más dispersa. El Tottenham y el Arsenal siguen reclamando el norte, uno se encuentra a más aficionados del West Ham en el este, pero hay mucha variedad: desde gente que se crió en una zona pero que ahora reside en otra distinta hasta gente de fuera de Londres que apoya a su equipo local, pasando por gente que apoya al Liverpool porque cuando era pequeño lo vio ganar en Europa. Es la Premier League, muchos partidos se retransmiten y los medios siguen muy de cerca a los clubes. Con el non-league football es diferente; gran parte de su esencia reside en vivirlo de primera mano. Cuanto más cerca del barro, mejor.

La condición de vivir en el exilio le pone las cosas más difíciles al Hendon. Tienen que hacer esfuerzos para mantener fuerte el vínculo con su masa social de siempre y también conectar y contribuir a la nueva comunidad que les rodea. “Durante los últimos diez años no hemos tenido un campo propio. Ahora llevamos tres años en Kingsbury y tenemos la intención de establecernos aquí como parte de la comunidad. Esta iniciativa [el programa de entradas a coste cero para gente con problemas de salud mental] es solo una parte. Junto con nuestros ‘caseros’ (el campo pertenece al ayuntamiento) estamos haciendo mucho trabajo para poder apoyar a la comunidad”, explica Simon. “Esperamos que este trabajo nos dé a conocer en la zona, nos permita ganarnos el respeto de la comunidad y haga que más gente venga a ver nuestros partidos. Pero si lo único que llega a suceder es que simplemente hemos regalado cientos de entradas gratis a gente que nos ha dicho ‘me siento solo, deprimido o vulnerable, ¿podría por favor tener una entrada?’, si eso fuese lo único que pasase, ya habría merecido la pena”.

La iniciativa del Hendon depende, evidentemente, de la honestidad de la gente. “Hay dos tipos de personas: las que están tristes, deprimidas, solas, y que han tenido la valentía de contarnos su situación y a la que les damos una entrada, y luego estarán las personas que se aprovechen de esto para ver un partido sin pagar, pero confío en que sean una minoría. Es un riesgo que estamos más que dispuestos a correr. Si hay 10 personas y ocho de ellas son sinceras y dos de ellas no, habremos perdido 22 libras. Pero muy probablemente no hubiésemos recaudado esas 22 libras de todas formas porque esa gente no es la que de normal vendría a vernos. Sabríamos que estamos haciendo lo correcto y que por lo menos ocho personas de verdad se estarían beneficiando de nuestro programa”.

“No puedo prometer que ir a ver un partido de fútbol vaya a ayudar a alguien que lo esté pasando mal. Pero un gran número de personas con las que he hablado, gente que lleva viendo al Hendon durante mucho tiempo, me han trasladado que sentirse parte del club les ha ayudado mucho. No es como el United, el Tottenham o el Arsenal, o el Barcelona o el Real Madrid, donde hay decenas de miles de personas en cada partido, y cientos de miles, sino millones, que siguen al equipo por Internet. En el Hendon nos conocemos todos. Ahora solemos ser unas 200 personas, a veces 300, pero si llegásemos a ser 400, 500 o incluso más, seguiríamos siendo una familia. Quizás una familia más grande y disfuncional, pero una familia al fin y al cabo”.

“Todas las personas con las que hablo aprecian que no sea muy caro venir a ver los partidos, que tengan garantizada la entrada, que puedan tomarse algo en el bar con sus amigos, compartir la alegría de una victoria o la tristeza de una derrota. Después se van a casa, y aunque en su día a día puedan estar deprimidos o tristes, al menos durante esas dos o tres horas se lo han pasado bien y saben que la semana siguiente habrá otro partido. No estamos intentado decir que el Hendon ni el fútbol en general sean la solución para los problemas de salud mental, desde luego que no, pero esto es lo que podemos ofrecer y esperemos poder ayudar a alguien”.

Simon sigue al Hendon desde hace más de 48 años. Cuando tenía nueve años, un amigo le preguntó a su hermano si querrían ir a ver un partido del Hendon. Tanto Simon como su hermano mayor de 13 años eran aficionados del Tottenham y nunca habían oído hablar del Hendon. Le pidieron permiso a sus padres y fueron. Simon quedó prendido y desde entonces el Hendon es su equipo del alma.

Este sábado, el Hendon recibirá la visita del Harlow Town en la primera ronda clasificatoria de la FA Cup. La competición copera más antigua del mundo del fútbol arrancó el pasado mes de agosto con dos rondas preliminares en las que primero jugaron equipos de décima y novena división y después accedieron conjuntos de octava y séptima. Tanto el Hendon como el Harlow están en el séptimo escalón, aunque compiten en ligas distintas. La temporada pasada el Hendon se quedó a las puertas de la sexta división (Conference South) al perder en los penaltis la final de playoff de ascenso por 4-3 ante el Dulwich Hamlet. El ascenso les hubiese ayudado a crecer como club, pero ya es tarde para los lamentos; no les queda otra que intentarlo de nuevo.

La FA Cup siempre se presenta como una gran oportunidad para estos clubes. “Si ganamos el sábado nos darán 6.000 libras. Puede parecer poco, pero me tienes que creer cuando te digo que 6.000 libras, y la posibilidad de recaudar más en las siguientes rondas, pueden determinar si un club de nuestro tamaño sobrevive o no. Nosotros no estamos en una posición en la que necesitamos ganar para sobrevivir, pero si ganamos nos podemos asegurar seguir al paso por lo menos durante un año más”.

Foto de portada: DBeechPhotography (@DBeechPhoto__y)

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