Gestionar la presión

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No es un partido más, no es una cita cualquiera. Es el día que el Arsenal espera desde que perdió en 2011 contra el Birmingham en Wembley o directamente desde que en 2005 conquistó su último título. La sala de trofeos de Highbury cuenta exactamente con las mismas copas que se trajeron desde Highbury, ya que desde la mudanza -los gunners cambiaron de estadio en 2006- no se ha celebrado ningún triunfo.

Y la de este sábado parece una oportunidad inmejorable por múltiples motivos: el Arsenal llega con confianza tras un buen último mes de temporada, recuperó a Aaron Ramsey y a Mesut Özil en abril, y se enfrenta a un equipo de la clase media de la Premier League que además no puede disponer de dos de sus mejores futbolistas (Nikica Jelavic y Shane Long). Las circunstancias y el contexto multiplicarán la magnitud de un hipotético tropiezo del conjunto londinense.

Artículo relacionado: “Hull y el reflejo de Bruce”, por Álvaro de Grado.

Concedió hace unos meses Alex Oxlade-Chamberlain una entrevista en la que llamaba poderosamente la atención su exposición de que sería injusto responsabilizar a esta plantilla, a este grupo de jugadores, de la sequía de nueve cursos sin ganar nada. Únicamente un jugador del actual equipo pertenecía a aquel que levantó el 21 de mayo de 2005 una FA Cup: Mathieu Flamini.

Los días previos al Arsenal-Hull me parecen más trascendentes en el apartado anímico y motivacional que en el táctico. Arsène Wenger debe convencer a sus futbolistas de que han de pisar el césped de Wembley sin miedo a perder y con la idea clara de que no tendrán que sentirse culpables de casi una década de sequía de títulos si los tigers se imponen. Salgan a disfrutar y a hacer lo que saben. Que lo saben hacer muy bien.

Arsène Wenger (el 12 de abril): “El resultado de la final no afectará a mi futuro.”

Cuando uno entra en contacto con futbolistas o ex-futbolistas te das cuenta verdaderamente de la enorme relevancia que adquiere la confianza a la hora de desarrollar su juego. Tener confianza y estar bien anímicamente resulta determinante en muchos casos. Y tener confianza es clave para que el Arsenal cumpla las expectativas. Tener confianza no significa relajarse ni creer que los partidos se ganan únicamente por el nombre.

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Arsène Wenger cumple su 18ª campaña dirigiendo al Arsenal (Foto: Focus Images Ltd)

Al que no le faltará confianza es a Aaron Ramsey, que regresó hace algo más de un mes de la lesión que empezó a cambiar el destino del conjunto del norte de Londres esta temporada: Ramsey se lesionó el 26 de diciembre y Theo Walcott cayó lesionado el 4 de enero. Wenger perdió a dos efectivos, perdió a dos de los más destacados de la plantilla y perdió a dos perfiles de jugador prácticamente únicos en el vestuario: un centrocampista dinámico y que rompa llegando desde atrás (Wilshere es lo más parecido a ese perfil de Ramsey), así como a un extremo que estira al rival y que ofrece unos desmarques fabulosos a la espalda de la defensa. Se le ha comparado a menudo con Oxlade-Chamberlain, pero Oxlade resulta ser un futbolista más de manejar la pelota y pedirla que de atacar los espacios.

En la era Wenger, el Arsenal ha finalizado 18 veces en el top-4 de la Premier League. Sin él, tan solo lo consiguió en 23 de las 92 temporadas previas.

Aseguró Arsène Wenger tras derrotar al Wigan en la semifinal de la FA Cup que el resultado de la final no afectaría a su futuro. Si a eso le añadimos las distintas declaraciones realizadas durante las últimas semanas, la conclusión indica que solo una hecatombe puede propiciar su salida del club este verano.

Todos los artículos publicados acerca de la final de la FA Cup

Foto de portada: Focus Images Ltd

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