Unión fraternal en el banquillo del Lincoln

Braintree Town Manager Danny Cowley (left) celebrates the equaliser of Kenny Davis of Braintree Town to make the scoreline 1-1 with this Brother Nicky Cowley during the FA Cup match between Braintree Town and Oxford United at the Avanti Stadium, Braintree
Picture by Richard Blaxall/Focus Images Ltd +44 7853 364624
08/11/2015

La historia del Lincoln City en esta edición de la FA Cup ya es increíble de por sí: son el primer equipo de non-league football que llega a los cuartos de final de la competición por primera vez en 103 años. Pero la gesta cobra un aura aún más especial si tenemos en cuenta que los dos hombres que dirigen a este equipo están tan unidos por el fútbol como por la sangre. Ellos son Danny y Nicky, los hermanos Cowley. Danny ocupa el cargo de entrenador, mientras que Nicky es asistente.

Hace un año a estas alturas, los hermanos Cowley eran profesores de educación física en el mismo colegio durante el día y entrenaban al Braintree Town de Conference (quinta división) por las tardes. Siempre han trabajado codo con codo. Anteriormente habían estado en el Concord Rangers, un club al que llevaron del noveno al sexto escalón del fútbol inglés. A esos tres ascensos también les acompañaron tres títulos coperos. Algo debían de estar haciendo bien, así que el Braintree apostó por ellos.

El efecto Cowley fue inmediato. El Braintree venía de haber quedado en decimocuarta posición la temporada anterior. En el primer año con Danny y Nick fueron terceros. Entonces pelearon por el ascenso a League Two (cuarta división) en el play-off, pero cayeron en semifinales por un global de 1-2. A pesar de ese fiasco, su gran labor no había pasado desapercibida y de nuevo los Cowley hicieron las maletas, esta vez para marcharse 130 millas al norte.

Los dos hermanos llegaban así al Lincoln City en mayo de 2016. Pero, ¿qué interés tenían Danny y Nicky en cambiar un equipo con el que habían quedado terceros por uno que venía de haber sido decimotercero? Sobre el papel, su marcha al Lincoln podría parecer un paso hacia atrás, mas era todo lo contrario. Aunque todas las categorías por debajo de League Two se consideren fútbol no profesional, dentro del non-league football hay clubes que conservan una estructura prácticamente profesional. Suele darse con entidades que tienen una larga historia en la Football League, como es el caso del Lincoln City.

El Lincoln les ofrecía a los Cowley algo que en el Braintree no tenían: un contrato profesional. Después de disputar el play-off con el Braintree, Danny y Nicky dejaron sus empleos como profesores y se centraron en su nuevo trabajo a tiempo completo en el mundo del fútbol. Desde su descenso de League Two en 2011, el Lincoln estaba siendo incapaz de pelear por el ascenso y había firmado varias temporadas discretas. Una vez más, equipo que tocan los Cowley, equipo que va hacia arriba: en su primera temporada en el club tienen al Lincoln líder en solitario, han alcanzado las semifinales del FA Trophy y lo han llevado a los cuartos de final de la FA Cup por primera vez en su historia.

La afición del Lincoln City está viviendo una temporada memorable con los Cowley en el banquillo. Foto: Hannah Fountain/Focus Images Ltd.
La afición del Lincoln City está viviendo una temporada memorable con los Cowley en el banquillo. Foto: Hannah Fountain/Focus Images Ltd.

“Resulta surrealista estar en cuartos siendo un equipo de non-league”, diría Danny Cowley después de que eliminaran al Burnley a domicilio en la anterior ronda copera. Tras ese épico triunfo en Turf Moor con el que hicieron historia, Danny y Nicky fueron invitados al mítico programa de fútbol de la BBC, el Match of The Day (MOTD). Cowley acostumbra a lucir barba, pero esa noche tenía el rostro impecable. “No me afeité para el día de mi boda, pero sí que lo he hecho para venir al MOTD”, dijo.

En la mayoría de los casos, el proceso habitual que siguen los managers es: carrera como futbolista, retirada, carrera como entrenador. Pero para el actual técnico del Lincoln, lo de entrenar a un equipo le llamó la atención desde una edad muy temprana. En una interesante entrevista con The Guardian, Danny cuenta que con sólo 13 años empezó a entrenar a un equipo de niños del barrio en el que los Cowley se criaron. “Era muy apreciativo con el fútbol y quería compartir con los demás esa pasión que me generaba”, explica Danny.

Este sábado los Cowley afrontan el partido más importante de sus vidas. Hace no mucho entrenaban a equipos que jugaban en campos a los que solían asistir apenas un centenar de personas. Este sábado, en cambio, más de 60.000 espectadores verán jugar a su Lincoln en Londres ante el Arsenal. Los gunners son un equipo infinitamente superior, sobre todo en el plano técnico. Será muy complicado para el cuadro de quinta división. Los Cowley, no obstante, sueñan con continuar haciendo historia y han preparado minuciosamente el encuentro. En la entrevista con The Guardian, Danny explica el método que han seguido para que, en caso de encajar goles, su equipo no se venga abajo y siga compitiendo sobre el césped independientemente del resultado que luzca el marcador: “Vamos a jugar nueve partidos de diez minutos contra el Arsenal. En los entrenamientos hemos estado jugando partidos de diez minutos para acostumbrarnos a esta mentalidad. Comprendemos que el Arsenal nos puede pasar por encima en cualquier momento. Podemos jugar a nuestro mejor nivel y aun así perder 5-0, por lo que hemos querido entrenar a los jugadores para que tengan una mentalidad de partidos de diez minutos. Es decir, puede que en los primeros diez minutos nos marquen tres goles, y si eso sucediese, nuestros jugadores empezarían los próximos diez minutos como si el marcador fuese 0-0”.

Danny Cowley en The Guardian: “Me encanta el fútbol en este nivel (non-league football). Se trata de crear conexiones con otros seres humanos. Puede que no seamos un club de primera división, pero tenemos a gente de primera. Es todo muy auténtico. En la élite del fútbol creo que se está perdiendo mucho. A los jugadores se les pone en pedestales y cobran escandalosas sumas de dinero. Es irreal y no hay conexión humana. El fútbol es un mundo de fantasía y, en mi opinión, ha perdido mucho. Es una pena. Pero por lo menos aquí sí que creamos una conexión real con la gente de Lincoln y les damos algo a cambio”.

Foto de portada: Richard Blaxall/Focus Images Ltd

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