El Wycombe Wanderers roza la gloria

Dele Alli of Tottenham Hotspur celebrates his goal against Wycombe Wanderers during the FA Cup match at White Hart Lane, London
Picture by Matthew Usher/Focus Images Ltd +44 7902 242054
28/01/2017

Cuando fuimos a High Wycombe en noviembre para hacer un reportaje especial sobre el Wycombe Wanderers, el equipo llevaba un mes sin conocer la victoria y ocupaba la 21ª posición de la Football League Two (cuarta división inglesa). Sus siguientes seis partidos los ganaron y empezaron así su mejor racha de resultados en más de seis años. Ahora el Wycombe está en puestos de playoffs y sueña con el ascenso. El sorteo de la FA Cup les emparejó con el Tottenham Hotspur y lo celebraron como si les hubiese tocado el gordo de la lotería. Iban a jugar ante un equipo de Premier. En un estadio de Premier. Era una ocasión única que no querían desaprovechar. Invicto desde noviembre, el Wycombe llegó a White Hart Lane dispuesto plantarle cara al Tottenham. Acabó siendo un partido apasionante en el que este modesto club de cuarta rozó el pase a la siguiente ronda, pero acabó perdiendo por 4-3 al encajar dos goles en los últimos instantes del encuentro.

Tottenham Hotspur 4  (Son 60′, 90+7′, Janssen p. 64′, Alli 89′)
Wycombe Wanderers 3 (Hayes 23′, 36′ p., Thompson 83′)

Tottenham vs Wycombe - Football tactics and formations

Antes de que comenzara a rodar el balón, la cara de los jugadores del Wycombe desprendía alegría. Se podía percibir que éste era un partido realmente especial para ellos. Desde el principio empezaron a plantearle problemas a un Tottenham que presentaba nueve cambios con respecto al once que se había enfrentado al Manchester City en la pasada jornada de liga. Con los centros al área, el Wycombe parecía capaz de sorprender a la zaga local. Así llegaron sus primeros avisos sobre la meta defendida por Michel Vorm. Al Tottenham le costaba hacerse con el control del partido y sus ofensivas no tenían mucha continuidad. El canterano Harry Winks guiaba con una enorme confianza al equipo desde el centro del campo y Heung-Min Son, que jugaba arriba como delantero móvil, asumía la responsabilidad en ataque. Pero a los Spurs les faltaba fluidez.

En los banquillos, Gareth Ainsworth vivía el partido con intensidad. El entrenador del Wycombe también fue futbolista del equipo (de hecho, todavía sigue estando inscrito como jugador y esta temporada ha llegado a disputar un partido) y es considerado una leyenda por la afición. Ainsworth no paraba de moverse y dar instrucciones. Cuando un balón llegó por arriba a la línea de banda, Ainsworth lo bajó con un control de empeine y su afición (4.000 espectadores que ocupaban medio fondo de White Hart Lane) le dedicó una ovación. Su míster sigue teniendo toque. En el área técnica del Wycombe llamaba la atención que uno de los asistentes estuviese vestido como para jugar. Se trataba del guardameta suplente Barry Richardson (47 años), que también es la mano derecha de Ainsworth en el cuerpo técnico. Por su parte, Mauricio Pochettino y sus asistentes parecían estar menos tensos que en un partido de Premier League. El técnico argentino contemplaba el encuentro con sosiego desde su asiento, aunque pronto se despegaría de él.

Paul Hayes, capitán del Wycombe, probó con un disparo desde fuera del área que Vorm despejó a córner. Acto seguido, el propio Hayes consiguió rematar ese saque de esquina y marcó el primer gol del partido. Los jugadores, el banquillo, la hinchada visitante… todos enloquecieron. Contra todo pronóstico, el Wycombe estaba por delante en el marcador. Pochettino se levantó por primera vez en todo el encuentro y mandó a calentar a Dele Alli, Kyle Walker y Victor Wanyama.

El Tottenham intentó reaccionar y empezó a acumular hombres en campo rival. Los Spurs ahora tenían un control más reposado del balón, pero no encontraban espacios ante un Wycombe replegado. Un centro desde la izquierda de N’Koudou cerca estuvo de acabar en gol tras una carambola en el área que acabó siendo despejada por un futbolista del Wycombe justo en la línea de meta.

Uno de los saques de portería en largo de Jamal Blackman (guardameta del Wycombe cedido por el Chelsea) encontró al tan corpulento como conocido delantero Adebayo Akinfenwa -tal es su fama que hasta la hinchada del Tottenham le aplaudió cuando se marchó sustituido en la segunda parte-, que dio continuidad a la jugada. Sam Wood se tiró el balón en largo hasta plantarse en el área, donde provocó un penalti. Hayes lo transformó.“Qué será, será… whatever will be, will be… we’re going to Wembley”, empezaron cantar en el fondo visitante. Con el 2-0 se llegó al descanso.

El Wycombe celebra su segundo gol con su afición. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.
El Wycombe celebra su segundo gol con su afición. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.

El Tottenham apretó desde el comienzo del segundo tiempo. Son, que ya había tenido un par de intenso en la primera parte, sumó una nueva ocasión cuando recibió un pase filtrado de Ben Davies. Ahora el atacante surcoreano jugaba perfilado a una banda, pues Vincent Janssen había entrado en punta tras el descanso. En su siguiente ocasión, Son logró recortar distancias. Los locales, que estaban teniendo un dominio absoluto de la posesión, finalmente se metían en el partido. Pochettino le echó más leña al fuego: entraron Dele Alli y Moussa Dembélé por Josh Onomah y Kevin Wimmer. Agotaron así los tres cambios a falta de media hora para el final. Cuando el lateral derecho Kieran Trippier se tuvo que retirar lesionado en el 75’, el Tottenham ya no podía realizar más sustituciones y tuvo que terminar el duelo en inferioridad numérica con una defensa de tres.

Apenas cuatro minutos después de su primer gol, el Tottenham hizo el tanto del empate. Vincent Janssen recibió un envío al espacio por la derecha y provocó un penalti que él mismo tiró. Ahora era la grada local la que se había venido arriba, mientras que el fondo visitante trataba de asimilar en silencio los dos goles seguidos que habían encajado. También en los jugadores del Wycombe se notaba la desilusión. Pero al partido todavía le quedaban nuevos giros de guión.

Ya sin una ventaja que defender, el Wycombe adelantó sus líneas y comenzó a presionar más arriba la salida de balón del Tottenham. En el 77’, Paul Hayes (33 años), autor de los dos goles de su equipo, se marchó sustituido por el también veterano Garry Thompson (36 años). La grada visitante volvió a animarse y el Wycombe tuvo su primer remate después de bastantes minutos sin llegar al área rival. En una contra en el minuto 83, su extremo Myles Weston (el hombre que había entrado por Akinfenwa en el 68’) tiró un autopase, llegó a la línea de fondo y puso un centro que Thompson remató haciendo el 2-3. Increíble. El Wycombe se había vuelto a poner por delante. En el fondo visitante la gente cantaba y aplaudía y agitaba sus banderas y bufandas en el aire. Era toda una fiesta. Era una tarde única. Estaban viviendo algo histórico. Uno de esos partidos que perduran en la memoria colectiva de un club.

Quedaba poco para el final y el Wycombe quería defender con todo su posición en el marcador. Los jugadores cortaban los ataques del Tottenham con varias faltas y se replegaban intentado no dejar ningún hueco. Ainsworth vivía el partido con tanta intensidad desde la banda que hacía el gesto de rematar de cabeza cuando el balón se le acercaba por arriba a alguno de sus futbolistas.

Gareth Ainsworth vivió el partido con mucha intensidad. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.
Gareth Ainsworth vivió el partido con mucha intensidad. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.

Entonces, en el 89’, Dele Alli hizo el 3-3. Se añadieron seis minutos de descuento y White Hart Lane empezó a animar por todo lo alto. No querían un replay, querían una victoria. El final estaba siendo verdaderamente emocionante. “This is what the FA Cup is all about”, dijo un señor. Empezó a llover y ya anochecía. Ya al límite del descuento, el Tottenham encontró lo que buscaba. Son marcó el 4-3 y el estadio lo celebró con ese extra de júbilo que aportan los goles in extremis. En los jugadores del Wycombe, caras largas. Pero su afición empezó a aplaudir. No querían que ese gol les hundiera la tarde. Lo que habían hecho no podía tener un final triste. Aunque el final fuese triste. Siguieron aplaudiendo a sus jugadores, reconociéndoles el esfuerzo que habían hecho ante el tercer clasificado de la Premier League.

Los jugadores de ambos equipos fueron despedidos con una ovación por parte de las dos aficiones, la local y la visitante. El último en dirigirse al túnel de vestuarios fue un emocionado Gareth Ainsworth. Pero después Ainsworth y sus jugadores volvieron a salir al césped y se dirigieron al fondo donde todavía se encontraba su afición para poner fin todos juntos a una tarde inolvidable.

Aquí puedes leer nuestro especial sobre el Wycombe Wanderers.

Fue una tarde muy especial para el Wycombe Wanderers. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.
Fue una tarde muy especial para el Wycombe Wanderers. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Matthew Usher/Focus Images Ltd

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