Un hincha del Blackburn

Blackburn Focus

La única importancia que tienen los partidos no importantes es la que cada uno les quiera dar. En Ewood Park conocí a un hincha para el que el Blackburn-Stoke fue el mejor día de la temporada. Hay tardes que dan sentido a todas las demás y para mi nuevo mejor amigo, al cual no pregunté ni el nombre, era la del sábado: una eliminatoria de copa a vida o muerte entre su ciudad y el equipo de su vida. “Yo soy hincha del Blackburn, eh, soy hincha del Blackburn”, me decía como mejor podía, insistiendo para que me quedase claro, con un olor a alcohol que hubiese tumbado a un pirata, “pero he venido en el autobús con los del Stoke porque vivo allí”. Llevaba una chupa de cuero, el pelo largo y liso y una prominente barba de color marrón. Los pantalones pitillo negros demostraban que podía estar tocando el bajo con Black Stone Cherry pero había decidido viajar a Lancashire para ver a su equipo. “Me hice del Blackburn porque mi padre trabajaba para uno de los patrocinadores”. Existen aficionados para los que cuenta el consumo de su equipo, la cantidad de veces que lo ven, como si necesitasen un chute semanal en vena, ya que la calidad del partido les resulta insustancial.

Creo que a mi amigo le daba igual lo segundo porque lo vi mediada la segunda mitad mandándose mensajes con un colega, ya con 4-1 a favor gracias al magnífico hattrick Josh King, imparable, y con un futbolista más tras la expulsión de Cameron.

– ¿Dónde estás sentado al final, tío? ¡Yo, detrás de los banquillos!

– Joder, colega. En la grada del Stoke. ¿Dónde coño voy a estar?

– No me jodas. ¡Sois malísimos! Cuatro goles, tío, cuatro goles. No me lo puedo creer. Estamos ganando a un equipo de la Premier League. Esto es impresionante.

– ¡Pero qué dices, capullo! Si hemos jugado sin medio equipo: Begovic, Shawcross, Pieters, Ireland, Bojan… Que te jodan.

– ¡Sois una puta mierda! No vivas en el pasado. Hoy os hemos ganado.

La sucesión de mensajes por el móvil, que si no llevaba un insulto en cada frase daba error al enviar, la vi de refilón por si acaso se giraba y me mataba con una bocanada de su aliento. “Eh, tío, que soy hincha del Blackburn”, repetía todo el rato señalando el resultado. Me explicó que tenía 28 años. Se sentó con su cogorza a un lado y conmigo al otro. Le pregunté por su futbolista favorito del equipo y me dijo que Ben Marshall, precisamente canterano del Stoke, pero que el sábado no jugó. El segundo gol se lo perdió porque se fue a pedir un perrito caliente al borde del descanso, pero los otros tres los celebró con movimientos descoordinados, con los brazos moviéndose muy rápido y dando saltitos pequeños. Sencillamente, lo único que le importaba era el resultado: una victoria para presumir de ella. Que el Blackburn eliminase al Stoke era su termómetro de felicidad para compensar la resaca que le esperaba, y pocas recetas mejores para afrontar otro día que habiendo ganado a quien deseabas vencer.

En el 93′ se fue sin despedirse, pero no le guardo rencor.

“¡Queremos al Manchester United, los ganaremos también!”

Ben Marshall Blackburn FocusBen Marshall, futbolista del Blackburn (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Jeje buen artículo. Cómo debió vivir la Premier ganada con Shearer!
Este verano un amigo y o fuimos a Stoke (debut de Bojan por cierto), y en la estación conocimos a un fan que me recuerda al hincha del artículo (aunque físicamente no). Le preguntamos en la estación cómo coger el bus al campo y nos indicó y nos hablaba cosas del Stoke, pero él iba al campo andando porque antes tenía que ir a un pub a beber!

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