Una noche de FA Cup en Wimbledon

Wimbledon - MarcadorInt/Miguel Mosquera

El replay de la tercera ronda de la FA Cup entre el AFC Wimbledon y el Sutton United para mí empezó varios días antes. Seguí el proceso habitual: miré qué partidos habría en Londres, escogí uno y solicité la acreditación. Hasta ahí todo normal. Aunque también se jugaba un Crystal Palace-Bolton Wanderers, ir a ver al Wimbledon en una eliminatoria de copa se antojaba más apetecible. Ya les había visto una vez en liga en Oxford, pero nunca en casa. Entonces, como suelo hacer siempre, fui comprobando de vez en cuando en el portal web de las acreditaciones si me la habían dado o no. Para cualquier partido te lo confirman con un día o dos de antelación, a veces incluso antes, y rara vez te rechazan. Pero la fecha se acercaba y yo no tenía noticias del club. “El Wimbledon no me responde y el partido es mañana. Aún me rechazarán y todo”, comentaba preocupado por un infame grupo de WhatsApp. “Te estaría bien por freak”, me contestan amablemente. Llegamos así a la mañana del partido. Voy a comprobar si la solicitud ha sido procesada y nada. Ni aceptada, ni rechazada. Así que llamo al club. Me piden disculpas por no haber dado ninguna respuesta afirmativa ni negativa. “No problemo. ¿Entonces qué respuesta me dan ahora?”, les digo. “Verá, es que nuestra zona de prensa es muy, muy pequeña y hoy estamos hasta arriba… le podría dar una entrada en la grada pero todas están vendidas… podría, no obstante, darle una entrada en la zona del campo en la que se ve el partido de pie”.

El Sutton United y el AFC Wimbledon habían empatado a cero en el primer partido. Esta eliminatoria se podría considerar un South London Derby, pues apenas cinco millas separan a los estadios del ambos equipos. Tanto el Sutton como el Wimbledon ocupan un puesto en la zona media de la tabla de sus respectivas ligas. El Sutton juega en la National League (quinta división); mientras que el Wimbledon lo hace en League One (tercera). El Gander Green Lane del Sutton se había llenado en ese primer enfrentamiento. Los locales habían empezado teniendo más oportunidades de gol, aunque al final el Wimbledon apretó y cerca estuvo de evitar el replay. Los Dons (así es como se le conoce al AFC Wimbledon) no consiguieron llevarse el partido y por lo tanto, recibirían la visita del Sutton este martes 17 de enero.

Voy a ser sincero, al principio tenía claro que iba a ir aunque fuese para ver el partido de pie. Pero después me vine un poco abajo. Tenía que preparar un examen; la predicción meteorológica decía que ni frío ni calor, que cero grados; el campo del Wimbledon me cogía a una hora y cuarto; no podría entrevistar a ningún entrenador ni jugador después del partido… Preferí no molestar a mi consiglieri con mi indecisión e hice lo más sensato que un hombre puede hacer en estos casos: lancé una moneda al aire. El problema es que hacía mucho, muchísimo, que no tiraba una moneda al aire. Se me había olvidado la técnica. Después de varios lanzamientos muy toscos, me rendí. Además, había empezado diciendo que la cara era que me quedaba estudiando y la cruz que iba al partido, pero luego cambié de opinión y eso es lo peor que puedes hacer en juicios de moneda al aire porque después, salga lo que salga, creerás que en realidad la otra opción es la correcta.

A pesar de que tendría su gracia que el artículo acabara aquí, con un ‘así que me rajé y no fui al partido, fin de la historia’, lo cierto es que cogí el tren hacia Wimbledon dos horas antes del pitido inicial. Iba bien abrigado pero aun así acabaría pasando casi tanto frío como hace dos años en Wigan. Se me había olvidado por completo que todavía era la rush hour, ese período entre las 4.30pm y las 6.30pm en el que el transporte londinense está a rebosar porque todo el mundo sale del trabajo (lo mismo sucede por las mañanas entre las 7am y las 9.30 am). Mi vagón estaba lleno de empleados de la City (banqueros, ejecutivos, contables…) que acababan de terminar su jornada laboral y que ahora se dirigían a sus respectivos domicilios en algún rincón del área metropolitana de Londres. Igual que ayer e igual que mañana.

En el trayecto intenté estudiar para mi examen de historia del periodismo. Me dio tiempo a aprender sobre la figura de Alfred Harmsworth (también conocido como Lord Northcliffe), magnate de la industria de la prensa británica de finales del siglo XIX y principios del XX. Northcliffe creó el Daily Mail, después el Daily Mirror y más tarde adquirió The Times. Se le conocía como ‘El Napoleón de Fleet Street’, en referencia al ambicioso conquistador francés y a la calle de Londres en la que en su día estaban todas las redacciones e imprentas de los principales periódicos.

Una vez llegué a Wimbledon tuve que coger el bus al estadio, que está a unos veinte minutos. La historia del AFC Wimbledon ha dado mucho que hablar en los últimos años. El antiguo Wimbledon FC jugaba en la zona principal de Wimbledon, muy cerca de la estación de tren, hasta 1992. Su campo no cumplía los nuevos requisitos de la FA, así que pasaron a compartir estadio con el Crystal Palace. Por aquel entonces, el Wimbledon FC era un modesto equipo dentro de la Premier League que no muchos años atrás había estado en cuarta división. En 2002 se produjo la tan famosa como polémica mudanza del club a Milton Keynes. Así nació el MK Dons. La gran mayoría de los aficionados del Wimbledon FC no estuvieron a favor de este cambio y decidieron crear un nuevo equipo desde cero: el AFC Wimbledon, que ha ascendido desde lo más bajo del fútbol inglés a un ritmo vertiginoso y ahora está en tercera división (esto lo explicamos con un poco más de detalle en el tercer párrafo de este artículo y para comprender mejor la situación también recomendamos la visualización de dos reportajes, uno de Kick y otro de Copa90). Desde su fundación (o refundación, según se vea) en 2002, el AFC Wimbledon ha jugado en Kingsmeadow. Pero la idea del club es volver a jugar en la misma calle en la que en su día estaba el estadio del antiguo Wimbledon FC. El proyecto ya está en marcha y el AFC Wimbledon podría mudarse a su nueva casa en dos años.

Estaba llegando a la parada cuando vi que el bus ya se iba a marchar. Empecé a correr para cogerlo y por el camino se me cayó un paquete de pañuelos. Escuché cómo alguien me avisaba: “Hey, you dropped something!”. Di las gracias por el aviso, pero seguí corriendo. “No time for love, Dr Jones“. No llegué a coger el bus, que pasó por delante mío. En vez de esperar al siguiente, me puse a seguir a éste. Corriendo para dar caza al bus me crucé con la persona que había recogido mis pañuelos y se los cogí de la mano dándole las gracias y asimismo un pequeño susto. En el primer semáforo intenté subirme al bus pero el conductor no me abrió la puerta y me indicó que avanzara hasta la siguiente parada. Seguí corriendo hasta que finalmente llegué a ella antes que el bus. Cuando me subí busqué entablar contacto visual con el conductor, en plan “sí, soy yo, el que lleva persiguiendo al bus por toda la calle, lo he conseguido”. Pero el conductor no me miró.

Durante el viaje en la segunda planta del bus tenía sentado al lado a un aficionado del Wimbledon con el que empecé a hablar. Él venía directo del trabajo para ver a su equipo, al que había empezado a animar cuando era pequeño y estaban en cuarta división. Me comentó que él y sus amigos estuvieron muy involucrados en las protestas de los aficionados cuando se anunció que el Wimbledon FC se mudaba a Milton Keynes. Decía estar contento por cómo habían salido las cosas después de todo: el ambiente en el AFC Wimbledon se había vuelto incluso más familiar, habían accedido a la Football League muy rápido, la temporada pasada ascendieron a League One, van a volver a tener un estadio en el mismo sitio donde estaba el antiguo y, por si fuera poco, en liga están por encima del MK Dons.

Kingsmeadow Wimbledon
El AFC Wimbledon vendió todas sus entradas para este partido.
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Kingsmeadow suele acoger partidos de la Sky Bet League One.
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El fondo en el que se situaban los aficionados más ruidosos del Wimbledon.
Wimbledon - MarcadorInt/Miguel Mosquera
Un lleno Kingsmeadow antes de que comenzara el partido.

Kingsmeadow es un pequeño campo situado cerca de Kingston upon Thames que comparten el AFC Wimbledon y el Kingstonian FC de la séptima división. Tienen una grada con asientos y las demás son standing terraces en las que el fútbol se ve de pie. A estas últimas es a las que yo tenía acceso. Antes de que comenzara el partido me cogí una hamburguesa y un refresco de naranja. El campo estaba lleno hasta la bandera y había un ambiente muy caluroso tanto por parte de la hinchada local como por parte de la visitante. Encontrar un sitio desde donde ver el encuentro fue una tarea bastante complicada. Me moví varias veces en búsqueda de un lugar idílico, pero siempre tenía a alguien delante. Así que con una visión reducida del terreno de juego traté a duras penas de seguir el transcurso del partido. Me enteré de poco, la verdad. De hecho, al Wimbledon le expulsaron un jugador en el minuto 15’ en una jugada que no sucedió en mi campo visual y no me di cuenta de lo sucedido hasta bien entrado el partido.

Tuve la suerte de que los cuatro goles se marcaron justo en la portería que tenía al lado y los pude ver relativamente bien. El primero lo hizo Tom Elliot, delantero de los Dons. El Sutton había tenido varias ocasiones pero no las logró aprovechar. En una jugada que desde mi posición no pude ver, sus aficionados se exaltaron y reclamaron a gritos desde el fondo visitante un penalti. El hincha más ruidoso del fondo del Wimbledon les gritó de todo. Ese hincha no dejaba títere con cabeza, pero si a alguien le dedicaba más insultos era al árbitro. Entre cántico y cántico se acordó de él en múltiples ocasiones. A una de estas yo me giré para ver quién era este individuo tan alterado. “No puede ser”, pensé. Era el tipo con el que había venido en el bus. Entonces me había parecido un señor sereno, pero ahí estaba, dándolo todo, comentando temas tan diversos como el árbol genealógico del colegiado, su sexualidad, sus nulas habilidades o sus problemas de visión.

Al descanso se llegó con el 1-0 en el marcador. Mucha gente salió del campo para beber cerveza, ya que dentro no está permitido. Aproveché ese movimiento de gente para buscar un sitio un poco mejor. Mientras, por la megafonía se repasaban los próximos cumpleaños de los socios del club. En el segundo tiempo, el Sutton se fue al ataque. A falta de quince minutos para el final lograron empatar con un gol de Roarie Deacon (canterano del Arsenal) y en el último minuto se pusieron por delante con un tanto del francés Maxime Biamou. Ya al final del descuento, Dan Flitchett (canterano del Wycombe Wanderers) marcó el 1-3 definitivo. En un giro de los acontecimientos, este equipo de quinta división se había metido en la cuarta ronda de la FA Cup.

Tras el pitido final, el Sutton se volvió loco de alegría. Aficionados y equipo comenzaron a celebrar este triunfo que les permite continuar con su aventura copera. En la siguiente ronda recibirán la visita del Leeds United. El Sutton United y el Lincoln City (que eliminó al Ipswich Town en su replay al ganar por 1-0 y jugará en casa ante el Brighton) son los dos únicos equipos de non-league football que quedan en esta edición de la FA Cup.

Tres amigos ven el partido. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.
Tres amigos ven jugar a su equipo.
Hamburguesa
Una cena de FA Cup.
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Mi sitio durante gran parte de la primera mitad.
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Mi sitio durante gran parte de la segunda mitad.

En la hinchada del Wimbledon todo eran caras largas. El centrocampista Dean Parrett, que venía de haber marcado un auténtico golazo el sábado ante el Oxford United (ver 0:38), se acercó a la afición para agradecerles su apoyo. Parrett, junto con el mediocentro Jake Reeves y los atacantes Lyle Taylor, Tom Elliot y Dom Poleon, es uno de los jugadores más interesantes de este equipo.

Para celebrar el triunfo con su afición, el Sutton abrió el bar de su propio estadio tras el partido.

El Sutton jugará ante el Leeds el próximo domingo 29 de enero.

Fotografías: MarcadorInt/Miguel Mosquera

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