Águilas negras contra delfines negros

Entente Sétif - Groundhopping Merseburg

Esta es la historia de un artículo que se quedó en borrador en el minuto 78 de un partido. Y de ese borrador, nació otro artículo.

Estaba seguro de que por primera vez en la historia del fútbol africano dos equipos del mismo estado jugarían la final de la Champions. El Vita Club de Kinsasa ya se había clasificado superando a los tunecinos del Sfaxien. Y el TP Mazembe ganaba el partido de vuelta de su semifinal por 3-1, después de perder la ida por 2-1. La final entre dos equipos de la República Democrática del Congo parecía, pues, una realidad. Y yo tenía listo el inicio del texto. Más o menos era este:

“Mientras en el este del país la violencia no deja de cobrarse víctimas, dos equipos de la RD Congo jugarán la final de la Champions. El balón consigue que centremos nuestras miradas en este país gigante maldito, pues sin ocupar espacios centrales en las noticias sigue siendo escenario de atrocidades. Violencia entre etnias, intereses de estados occidentales, de empresas, enfermedades. El mismo día que uno podía sentir la indignación en su piel con este buen reportaje del Washington Post sobre el drama humanitario en la RD Congo, sus dos equipos más significativos han llegado a la final de la Champions.”

Pero no. No han llegado. Un gol de los argelinos del Sétif en el minuto 78 lo ha dejado todo patas arribas. Pueblo indómito, con un humor mordaz, una irreverencia hacia el poder increíble y un espíritu luchador durísimo, los argelinos han reclamado su sitio en la final. Y de qué forma. Con qué valor.

El campeón derrotado

Sin los campeones del Al Ahly (los egipcios fueron eliminados en la ronda previa por un equipo bautizado igual, el Al Ahly de Libia), el gran favorito para alzar la copa y llegar al Mundial de clubes, acompañando al Madrid, era el Tout Puissant Mazembe. Campeón en 1967, 1968, 2009 y 2010, el equipo de la ciudad de Lubumbashi dispone de estabilidad económica. Con dinero consigue atraer a los mejores jugadores de la zona, ya sea de Zambia, Ghana o Mali, compitiendo con los sueldos de equipos europeos. El dinero lo pone Moïse Katumbi, un empresario y político local con una historia particular. Hijo de un judío sefardita que se escapaba de los nazis, Katumbi ha erigido su particular imperio en la histórica región de Katanga, al sur del Congo. Una zona muy rica en recursos naturales, como los diamantes, que siempre ha luchado por disponer de mucha autoridad respecto a la capital, Kinsasa. En Katanga tenemos de todo: cobalto, cobre, estaño, radio, uranio y…diamantes. Los occidentales, ya sean belgas, franceses, americanos o chinos, siempre han procurado que esta región sea gobernada por amigos suyos, que les rindan honores a ellos antes que al gobierno central. Y ahora el gobernador es el presidente del TP Mazembe, Moïse Katumbi. Con su dinero y poder, el Mazembe se ha construido un estadio moderno de césped artificial, donde incluso juega la selección congoleña. Las victorias de este equipo, pues, no siempre gustan en Kinsasa.

Una final entre el TP Mazembe y el Vita Club de Kinsasa hubiera sido explosiva. No sólo sería la primera final entre equipos de la misma liga. Hubiera sido la final entre dos formas de entender la RD Congo. Entre los dos centros de poder. Pero el TP Mazembe, que había ganado su grupo de Champions por delante del Vita Club pese a empatar los dos derbis locales, se ha quedado fuera de la final. Perdió 2-1 con el Sétif la ida…y en la vuelta 3-2.

La sorpresa argelina

El Entente Sportive de Sétif se convierte en el primer equipo argelino desde la Jeunesse Sportive de Kabylie en 1990 que llega a una final de la Champions. En 1988, 1989 y 1990 tres equipos argelinos diferentes llegaron a la final. La Jeunesse Sportive de Kabylie ganó en 1990 y el mismo ES Sétif ganó en 1988 a los nigerianos del Iwuanyanwu Nationale (equipo conocido ahora como Heartland FC). 26 años después, el Sétif vuelve a la final con contundencia: ha jugado 12 partidos y sólo ha perdido uno. Curiosamente, el partido de vuelta con el TP Mazembe. En su feudo local (Sétif, ciudad montañosa a más de 1000 metros sobre el mar), el equipo aún no ha perdido, aunque prioriza la defensa y suma muchos empates. Entrenados por Khireddine Madoui, que tomó el relevo del que fue seleccionador nacional Rabah Saâdane, el Sétif sólo tiene dos extranjeros: el gabonés Benjamin Zé Ondo  y Eudes Dagoulou, de la República Centroafricana. Algunos de los jugadores han sido internacionales: como el veterano delantero Abdelmalek Ziaya, el lateral Sofiane Younes o el centrocampista Toufik Zerara, nacido en Francia e internacional argelino después de jugar en Escocia. Los goles los está metiendo otro chico nacido en Francia: El Hedi Belameiri.

Setif - Magharebia

El Sétif celebró en 2010 la consecución de la copa de los campeones de copa del norte de África (Foto: Magharebia)

Después de ganar la ida por 2-1, el Sétif marcó rápido en el partido de vuelta gracias a Ziaya, que celebró el gol con una bandera argelina. Adjei Nii, después de una falta, y Salif Coulibaly, de cabeza, anotaron el 2-1 antes del descanso. Y en el segundo tiempo llegó el 3-1 de Bolingi. Parecía destinada a ser una final congoleña, pero un centro de Sofiane Younes, un churro, se metió por la escuadra. Y el Sétif vuelve a una final (resumen del partido con los goles). La locura ya se ha apoderado de las calles de Sétif, con los hinchas de las ‘águilas negras’ celebrando la victoria con sus banderas negras y blancas, colores tristes, ya que se adoptaron como símbolo de luto por los jóvenes de la ciudad fallecidos en la revuelta contra los franceses de los años 40.

El retorno de los delfines negros

Una de las curiosidades de esta final es que los dos equipos han llegado después de ganar el partido de ida por 2-1. Aunque suene curioso, nunca un equipo que ganó la ida por 2-1 en casa se había metido en la final. Con el factor campo vital, siempre eran derrotados en la vuelta. Y de repente, el mismo año, los dos equipos lo han conseguido. Los dos equipos que se metieron en semifinales como segundos de grupo, Sétif y Vita Club, se han cargado al campeón de esos dos grupos (los cuartos de final del torneo es con un formato de dos grupos con cuatro equipos).

Después de ganar en Kinsasa, los “delfines negros” del Vita Club (el honor a los delfines que habitan en la desembocadura del río Congo, río que pasa por la ciudad y la separa de la vecina Brazzaville) ganaron en el partido de vuelta de la semifinal, en Túnez, por 1-2. Y eso que Zied Derbali marcó el 1-0 con un libre indirecto para el Sfaxien, campeón de la Champions en 2006. Antes del descanso Nelson Munganga empató con un testarazo. Y en el segundo tiempo, Yunus Sentamu, internacional con Uganda, marcó el 1-2 después de un error tremendo de la defensa local (vídeo del partido)

El Vita Club dispone ahora de su gran oportunidad de repetir el título de 1973, cuando ganó la Champions con el apoyo del gobierno de Mobutu (el mismo dictador que puso dinero y mucha presión para poder ver jugar a la República Democrática del Congo en el Mundial de 1974). El último título del Vita Club llegó cuando el país se llamaba Zaire. Ahora jugarán el partido de ida en casa el 25 de octubre y la vuelta en Argelia el 1 o 2 de noviembre.

El Vita Club, que juega en el estadio Nacional delante de 80.000 espectadores, siempre ha disputado derbis de gran rivalidad con el otro gigante de la ciudad, el Motema Pembe, y con el Mazembe a nivel nacional. El equipo dispone de una plantilla formada por jugadores locales como el delantero Firmin Ndombe Mubele, autor de seis goles en el torneo o el defensa internacional Patou Ebunga-Simbi. Los extranjeros que marcan diferencias son el ugandés Yunus Sentamu y el ruandés Daddy Birori, jugador ausente en la final pues fue sancionado por usar dos pasaportes diferentes.

Y aunque no tenga tanto dinero como el TP Mazembe, acaba de inaugurar un nuevo centro de entrenamientos y le puede pagar a 500 hinchas viajar a Túnez en las semifinales. El dinero, para cerrar el círculo, lo pone el presidente del club: el  general Gabriel Amisi Kumba, uno de los militares más polémicos y poderosos del país. Acusado de crímenes, corrupción y conspiraciones, es uno de los tipos más influyentes en Kinsasa. Y aunque en su momento el presidente lo apartó de la cúpula militar, ahora goza de nuevo de cargo. Y su club brilla a nivel internacional. Solo ese gol del Sétif nos ha dejado sin final entre el equipo presidido por un general de la capital contra el equipo presidido por el gobernador de la provincia más rica.

Entente Sétif - Groundhopping Merseburg

Exteriores del campo del Entente Sétif (Foto: Groundhopping Merseburg)

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2 comments

Cierto, con el club tenía pasaporte del Congo. Con la selección, de Ruanda. Y lo pillaron. No jugará final, no lo puse. Buen aporte!

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