Coluna se reúne con Eusébio

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Cuando Eusébio dejó su Mozambique natal y llegó a Lisboa para jugar en el Benfica, traía una carta destinada a Mário Coluna. Coluna era el ídolo de todo Mozambique. Un chico de la tierra que brillaba en Europa, en el Benfica. “Llegó con esa carta de su madre, que me pedía que cuidara de Eusebio como si fuera mi hermano pequeño, mi hijo”, recordó Coluna en su momento. Coluna cuidó del joven delantero y juntos, esos dos mozambiqueños, lo ganaron todo con el Benfica. Brillaron con Portugal en el Mundial 1966. Y sus gestas se cantaron en Portugal y África. Coluna ha fallecido hoy, semanas después de la muerte de su “hermano pequeño”.

12775215204_c74e011182_oEusebio y Coluna (Foto: ditadura)

Coluna se crió en el barrio de Alto Maé, justo al lado del barrio de Mafalala, donde nació Eusebio. Si el delantero se quedó en Portugal, Coluna volvió a tierras africanas después de dejar la práctica del deporte. Dos Áfricas, dos conductas, una amistad.

Conocido como “O Monstro Sagrado”, comenzó jugando en el Grupo Desportivo de Lourenço Marques (nombre de Maputo durante la dominación portuguesa), donde fue fichado por el Benfica en la temporada 1954/55. Durante su estancia en Lisboa ganó 10 campeonatos de liga y 6 copas de Portugal (1955, 1957, 1959, 1962, 1964 y 1969). Además, jugó cinco finales de la Copa de Europa con el Benfica. La primera de ellas fue en 1961 contra el Barça, la final de los palos de Berna que Eusebio aún no jugó. En este encuentro Coluna marcó un gol con un disparo desde muy lejos de la portería que batió a Ramallets. La siguiente temporada el Benfica volvió a llegar a la final; en esta ocasión contra el Real Madrid, derrotado por 5-3, con otro gol de Coluna. Ese fue de los últimos partidos de ese Benfica entrenado por el húngaro Bella Guttmann. Se marchó ese año y el Benfica nunca más ganó la Copa de Europa. Las tres finales siguientes a las que llegó las perdió, con Coluna en el césped.

Coluna fue un centrocampista moderno. Muy fuerte, con físico y pulmones. Con disparo y gol, y con elegancia de cintura y toque. En un fútbol más lento, se divirtió.”Jugábamos por placer, no por dinero. El régimen de Salazar no permitía que los jugadores fueran profesionales”, recordaba Coluna, que encontró el equilibro emocional amando Portugal y Mozambique, pese a las guerrillas, la violencia y la política.

Después de jugar dos años en el Lyon, volvió a Mozambique después de la independencia de su tierra, ocupando el cargo de Ministro de Deportes y de Presidente de la Federación de fútbol. Ha fallecido en Maputo. Cerca de donde nació.

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