El Al Ahly de Garrido gana la Copa Confederación africana en el 96

Egipto Focus

El balón, centrado al corazón del área, parecía ir lento. Todo el mundo, de repente, parecía ir lento. Excepto Moteab, que se desmarcó y remató de cabeza. En el minuto 96 de una final, los defensas no pudieron más. Llegaron un segundo después y Moteab remató de cabeza. Y El Cairo explotó.

El Al Ahly, el equipo con más títulos africanos, ha ganado otro trofeo. Campeón en 8 ocasiones de la Champions africana, el equipo cairota ha ganado por primera vez la Copa Confederación, copa creada en 2004 por la CAF inspirándose en la Europa League. La Copa Confederación ocupa el lugar de la vieja Recopa africana (Al Ahly ya la ganó en 4 ocasiones) y le faltaba en el palmarés del gigante egipcio. Ese era el gran objetivo de Juan Carlos Garrido. El entrenador español llegó al Al Ahly con el equipo ya eliminado en la previa de la Champions de forma sorprendente por otro Al Ahly, el campeón libio. Condenado al infierno de la Copa Confederación, Al Ahly se levantó y encontró el cielo escondido entre las brasas. Garrido llegó al equipo con la fase de grupos de la Copa en marcha. Ganó la Supercopa de Egipto y se centró en este torneo, consiguiendo la primera posición del grupo y superar al Cotonspor camerunés en semifinales. Ahora ha ganado la copa sufriendo y suma la copa que le faltaba. Y Garrido se viste de héroe. Cuando Moteab marcó el gol del triunfo, se metió en el terreno de juego corriendo, eufórico, celebrando la victoria.

Al Ahly ganó como suele ganar: sufriendo. Después de perder el partido de ida con el Séwé Sport por 2-1 en San-Pédro, la ciudad marfileña, buscaba ganar la final como fuera con el apoyo de esa hinchada fiel que siempre acompaña al equipo con banderas para recordar a los más de 70 hinchas fallecidos en la tragedia de Port Said. El Séwé Sport, nueva potencia del fútbol marfileño (ha ganado las tres últimas ligas), plantó cara, aunque cometió dos penaltis claros no pitados que provocaron la indignación de Garrido. Hasta que en la última jugada, llegó el gol de una leyenda local, Moteab. Y el grito liberador. El gol marcado en el partido de ida por Mohamed Hassan, el centrocampista conocido como ‘Trezeguet’, le dio la copa a los cairotas. Garrido, pues, ya ha cumplido con su primera tarea. Ahora le queda la liga.

Hablamos con Garrido antes de la final y nos comentó las sensaciones liderando el proyecto del considerado mejor equipo del fútbol africano. Al Ahly reina de nuevo. No es la Champions, cierto. Pero es un pedazo de cielo cuando la sociedad de Egipto vive en medio de la oscuridad. Y eso no tiene precio.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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