El partido más doloroso se juega otra vez en Egipto

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Casi todos nos acordamos de esas imágenes. Primero parecía vandalismo, hinchas que pierden los papeles. Luego, vimos que era algo peor. Hace 3 años, más de 70 personas fallecieron en el estadio de Port Said, en Egipto, después de un partido entre los locales, el Al Masry, y el equipo más laureado del país, el Al Ahly.

Egipto ardía. Millares de personas ocupaban plazas y calles soñando con el final del régimen de Hosni Mubarak. En las plazas, como la famosa Tahrir, se mezclaban progresistas, islamistas y ultras de Al Ahly y Zamalek. Gente con diferentes ideas y sueños, aunque con un punto en común: querían vivir sin Mubarak, su corrupción, sus enchufes y sus privilegios. Con algunos muertos en la calle, la liga de fútbol se seguía jugando. Cuando llegó ese 1 de febrero de 2012, se habían asaltado comisarias, prisiones y sedes políticas. Los chicos que en un estadio encontraban su espacio se jugaron la vida asaltando la sede de la policía secreta. Los ultras del Al Ahly, contrarios al régimen, deseosos de libertad, se sentían héroes.

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Aficionados egipcios. Foto: Focus Images Ltd.

Ese 1 de febrero, muchos hinchas del Al Ahly se desplazaron a Port Said. Esta ciudad, con tradición militar por sus bases, se consideraba un feudo de Mubarak. Con Mubarak destituido, la tensión era muy fuerte. El partido era, lógicamente, peligroso. Al final lo ganaron los locales y centenares de hinchas saltaron al césped persiguiendo a los jugadores visitantes. Algunos de los mejores futbolistas egipcios de todos los tiempos, como Aboutrika, llegaron al vestuario con golpes. Y no eran capaces de imaginar lo peor: en el estadio se inició una cacería contra los hinchas del Al Ahly, con la policía permitiendo las agresiones. Algunas puertas se abrieron de forma sospechosa. Los hinchas locales se movieron con demasiada facilidad. Se usaron armas. Con el paso de los minutos, empezaron a llegar chicos agonizando al vestuario visitante. Los jugadores, aún vestidos de futbolistas, ayudaron a jóvenes apuñalados o sin aire por culpa de una estampida humana. Fue un desastre. Más de 70 personas fallecieron. Rápidamente corrió la voz: era un atentado político, una venganza del régimen contra los opositores.

Tres años después, por primera vez, estos dos equipos se encuentran de nuevo. El partido se jugará sin público en la ciudad de El-Gouna, una ciudad turística en el Mar Rojo, lejos del El Cairo y de Port Said. Las familias de los más de 70 aficionados que murieron en 2012 han pedido un boicot al partido del sábado, pero la directiva del Al Ahly decidió continuar adelante. La liga se suspendió en un su momento después de esa tragedia. Y cuando volvió, se jugó un año sin público con dos grupos separados, buscando evitar duelos potencialmente peligrosos. Este año, se juega ya con grupo unificado y con hinchas en algunos partidos. Los aficionados del Al-Ahly, como no, en cada partido recuerdan a sus 74 “mártires”.

El partido llega precisamente el día que se vive una nueva audiencia del juicio en el que 73 acusados, 9 de ellos policías, están imputados por los incidentes. Los juicios se han alargado estos meses, con una primera sentencia de pena de muerte para muchos hinchas del Al Masry. Ahora se estudian los recursos. Los hinchas del Al Ahly, especialmente los ultras ‘Alhawy’ recuerdan en cada partido a los 74 mártires mientras piden justicia. Posicionados en su momento contra Mubarak, después fueron opositores del islamismo y ahora siguen pidiendo libertad de expresión.

El partido llega con Al Ahly buscando sumar puntos y alcanzar el liderato. Entrenado por el español Juan Carlos Garrido, Al Ahly recupera partidos aplazados porque el club jugó y ganó la Copa Confederación africana. Garrido ha trabajado recuperando la sonrisa de los hinchas de los ‘diablos rojos’, aunque ahora se encuentra con un partido diferente. “Es un trauma, una herida de mucha gente, fue una tragedia. Enviamos un abrazo y nuestro apoyo a las familias que perdieron sus hijos ese día. Entendemos su dolor, pero nuestra obligación es intentar ganar, jugar y trabajar para el Al Ahly” dijo en la previa justificando la decisión del club de disputar el partido.

Cosas de la vida, el partido llega con dos españoles en los banquillos, puesto que Juan José Maqueda dirige ahora a las “águilas verdes”, club que fue sancionado con un año sin jugar y ahora ocupa una posición cómoda en mitad de la tabla.

El partido se disputará sin hinchas, sin directivos y sin el último fichaje del Al Ahly, Momen Zakaria. Un futbolista que jugó ese partido del 2012 con el Al Masry y marcó. Tres años después, juega con Al Ahly.

Juan Carlos Garrido dirige al Al Ahly egipcio desde el pasado mes de julio. El ex técnico de Villarreal y Betis, entre otros, nos contó su adaptación al fútbol africano y las diferencias respecto a sus anteriores trabajos en el club con mayor cantidad de Champions africanas en sus vitrinas. La exigencia es grande y uno de sus objetivos era ganar la CAF Confederation Cup, segundo torneo continental africano, la única competición que no había alzado Al Ahly. Y lo consiguió.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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