El penúltimo acto de la Champions africana

kinasa (irene2005)

Cuatro horas antes del partido el estadio estaba lleno. En el palco del viejo estadio Tata Raphaël, un recinto inaugurado por el Rey belga cuando el Congo aún era una colonia, casi todo el mundo con la camiseta del Vita Club, el equipo local. Casi todos, excepto los directivos visitantes y los militares. Y es que el Vital Club es el equipo del ejército de la República Democrática del Congo. En un ambiente caliente, en una de las ciudades más pobladas de África (Kinsasa), se ha jugado el partido de ida de la Champions local. Final sorprendente pues los dos protagonistas no figuraban en las apuestas, aunque se han ganado con justicia luchar por jugar un Mundial de clubes al lado del Madrid. Ya lo contamos después de las semifinales.

Sin los campeones del Al Ahly (los egipcios fueron eliminados en la ronda previa por un equipo bautizado igual, el Al Ahly de Libia), el favorito era el TP Mazembe, equipo de Lubumbashi, al sur de la República Democrático del Congo. Pero la Entente Sportive de Sétif los eliminó en semifinales, llegando a la final por primer vez desde 1988, cuando ganó el torneo. Además, el Sétif se puede convertir en el primer gol argelino en ganar el título desde 1990, cuando la Jeunesse Sportive de Kabylie alzó el trofeo. 24 años de espera, sin equipos en la final. Sin gloria, sin trofeo.

kinsasa (varlamov)Kinsasa, la ciudad donde se ha jugado el partido (Foto: varlamov)

El ES Sétif ha arañado un magnífico resultado del partido de ida de la final en Kinshasa con una actuación muy seria. Al final, 2-2 en el campo de los congoleños del Vita Club, obligados ahora al milagro en el partido de vuelta en tierras argelinas el próximo 1 de noviembre. El Vita Club, uno de los gigantes del fútbol congoleño que ya perdió una final contra uno club argelino en 1981, aún sueña con su segunda corona africana, después de esa lejana de 1973.

El ES Setif, campeón del torneo en 1988 cuando derrotó a los nigerianos del Iwuanyanwu Nationale (equipo conocido ahora como Heartland FC), sale del partido de ida como ganado moral, aunque el resultado le deja una sensación amarga. Ha dominado los tiempos, defendido con carácter y orden y golpeado en momentos claves. Y aun así, no ha ganado. Llegar al partido de vuelta con un 2-2 debería ser una magnífica noticia para un equipo que esta temporada en la Champions ha jugado 13 partidos y sólo ha perdido uno. El partido se disputará en Blida, en un estadio más céntrico y mejor acondicionado para que puedan acudir aficionados de todo el país. Así que el Vita Club aún tiene muchas opciones.

Entrenados por Khireddine Madoui, que tomó el relevo del que fue seleccionador nacional Rabah Saâdane, el Sétif ha golpeado primero cuando el defensa Mubele Ndomb se ha metido en su portería un córner muy cerrado. Aunque la pelota la tenía más el Vita Club, animado por sus hinchas, el partido ha empezado con nervios, convertido en un correcalles hasta que el Sétif ha puesto cordura: ha entregado el balón, defendiendo ordenado, sin faltas muy duras, pues en estos partidos el arbitraje condiciona. Aunque el Vita Club ha gozado de algunas faltas en la frontal (una la remató con peligro el delantero Lubumbu), se ha estrellado contra el muro visitante, víctima de su propio juego alegre, con conducciones de balón alegres y sin demasiado sentido. Sólo un penalti muy polémico, pues el balón golpeó en el hombro de un Mohamed Lagraa que no tenía intención de golpear el esférico, ha permitido a los congoleños empatar antes del descanso. Lema Mabidi, el centrocampista internacional congoleño, no ha fallado. Madibi, en la agenda del Kasimpasa turco, ha sido de los pocos jugadores que ha puesto pausa al juego local, aunque se ha visto superado en las contra visitantes. Abdelmalek Ziaya, el experimentado internacional argelino, ha sido un diablo a la contra, y antes del gol local había visto como su disparo estallaba contra el travesaño desviado por la elástica intervención del portero Lukong.

En el segundo tiempo, aún con la sangre caliente por el gol antes del descanso, el Vita Club ha jugado sus mejores minutos, forzando dos actuaciones de mérito de Khedaira. El portero visitante, sobrio, sin la elasticidad de Lukong pero siempre bien situado, ha controlado los disparos alocados de un Vita Club liderado por un Mubele muy activo. Un equipo lleno de fuerza aunque caótico, alegre, bello, valiente y desordenado. El Sétif, listo, ha jugado con mucha cabeza. Ha aguantado los ataques de un Vita Club fiel hasta las últimas consecuencias a la tradición futbolística local. El Sétif tenía la seguridad que gozaría de alguna contra. Y en una de ellas, el internacional sub’21 Akram Djahnit ha burlado la defensa local marcando el 1-2. Un golpe muy duro que ha dejado al Vita Club contra las cuerdas, con la hinchada en silencio. El resultado parecía definitivo, pues la defensa argelina aguantaba las embestidas congoleños. Sólo un destello de magia deLema Madibi ha evitado lo peor para el Vita Club. Después de un córner, el balón ha acabado en la frontal y el internacional lo ha incrustado en la portería con un disparo violento, seco, magnífico. En las gradas, un tipo con gafas de sol y la camiseta del Vita Club se ha levantado. Ha levantado una piernas, ha elevado los brazos y con un ritmo elegante y lento, ha movido su cuerpo, celebrando el gol delante de los representantes del Sétif y los militares, que gritaban contentos.

La final se decidirá en el partido de vuelta. Los ‘delfines negros’ del Vita Club, que ya han ganado esta temporada en campos duros del norte, ya sea en Túnez (Sfaxien) o Egito (Zamalek), no han dicho su última palabra. Si ganan, serán el orgullo de un país aún castigado por la guerra en el este del país. Y serian el orgullo del presidente del club: el general Gabriel Amisi Kumba, uno de los militares más polémicos y poderosos del país.

(Foto de portada: Irene2005)

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*