Dos postales de los años 70

Rinus Michels Holanda. Foto:Nationaal Archief Fotocollectie Anefo

En 1974 Holanda era el presente. Argentina, en cambio, era… la tradición. A nivel histórico, los holandeses eran poco, aunque las Champions ganadas por el Ajax y el Feyenoord era una señal para navegantes. Argentina tampoco tenía un Mundial entonces, como Holanda, aunque su escudo pesaba. Finales, títulos americanos.

Los 70 no fueron fáciles para los argentinos. No jugaron el Mundial del 1970 después de quedar fuera en las eliminatorias, golpeados por Perú. En un grupo con peruanos y bolivianos, todos los equipos ganaron su partido en casa excepto los argentinos: 1-0 contra Bolivia sufriendo y empate 2-2 con los peruanos. Un drama.

Argentina reaccionó apostando por Pizzuti, el padre de ese Estudiantes de La Plata duro como la piedra, y Omar Sívori después. Con Sívori el equipo se clasificó para el Mundial, aunque los malos amistosos de preparación del torneo llevaron a un nuevo cambio de entrenador. Llegó Vladislao Cap

Antes del Mundial Argentina jugó unos amistosos, ya en Europa. El 26 de mayo del 1974, en Amsterdam, Holanda le metió 4-1 a los argentinos. Fue un baño. El fútbol total holandés desarboló a un equipo más estático. Aunque Víctor Rodríguez, ayudante de Cap, soltó eso de “el resultado es mentiroso, quiero la revancha”.

Y la revancha se dio. Argentina superó el primer turno del Mundial de Alemania sin brillar: derrota 3-2 contra Polonia, empate 1-1 contra Italia y victoria 4-1 contra Haití. Al equipo argentino le tocó jugar en un grupo de la segunda frase con Holanda, Brasil y Alemania del Este. Un grupo muy duro. Y el primer partido, en Gelsenkirchen, era contra los holandeses, que venían de enamorar en la primera fase.
Rinus Michels Holanda. Foto:Nationaal Archief Fotocollectie Anefo

Rinus Michels, entrenador de Holanda en 1974. Foto: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo

Con miles de holandeses en las gradas, los de Michels destrozaron a Argentina: 4-0. Cruyff marcó dos goles, Rep uno y Krol otro. Luego, Holanda derrotó a brasileños y alemanes del este. Sólo Alemania Occidental les paró en la final. Argentina perdió con Brasil y empató con la RDA: se marchó del Mundial con una victoria en 6 partidos… contra Haití.

Cuatro años después, Argentina era otra. Anfitriona del Mundial, el equipo argentino había apostado su fortuna a un entrenador moderno que admiraba a a “Naranja Mecánica” de Rinus Michels: Menotti. Menotti, un tipo con conciencia política, de izquierdas, en plena época de la dictadura militar de derechas, había conseguido armar un equipo argentino nuevo, más joven y moderno. Cuando debutó en el torneo contra Hungría, Argentina se sentía fuerte. Aunque de reojo, miraba los resultados de los holandeses. Se les temía y respetaba.

Pese a no ser campeones del mundo, los holandeses aún eran referentes. Y eso que llegaron sin Cruyff, de quien se dijo que no quería jugar en Argentina por oposición a la dictadura de ese país. Luego se supo que habían intentado secuestrar a Cruyff en su casa y el jugador se sentía sin control emocional para afrontar esa cita.

Sin Cruyff, Holanda no enamoró en la primera fase, jugando en el interior, en Mendoza y Córdoba. Goleó a Irán, empató sin goles con Perú y, ya clasificado, perdió con Escocia con el famoso gol de Gemmill. Aunque en la segunda fase el equipo naranja mejoró: 5-1 a los austríacos, empate 2-2 con Alemania Occidental y finalmente, 2-1 contra Italia, remontando el partido y llegando a la final.

Argentina, por su parte, había llegado a la final sufriendo. En la primera fase perdió en casa con Italia (0-1) y en la segunda fase necesitó de la famosa goleada por 6-0 sobre Perú para meterse en la final gracias a la mejor diferencia de goles, pues había empatado con Brasil: 0-0.

Kempes Foto:Elzeus

Mario Alberto Kempes, estrella de la Argentina campeona del Mundial en 1978. Foto: Elzeus

Argentina se encontraba de nuevo contra el fantasma holandés. Holanda aún tenía más fútbol. Argentina tenía una urgencia histórica: ganar su Mundial, ganar la copa. En plena dictadura, con centenares de personas encarceladas en la ESMA, cerca del estadio de River Plate, escenario de la final, los argentinos no podían perder. Dolía la herida de las goleadas de 1974 y entre los dos gobiernos existía tensión por culpa de una carta.

El 13 de junio de 1978 se publicó en la revista argentina ‘El Gráfico’ una carta firmada por Ruud Krol, autor de uno de los goles contra los argentinos en 1974, dirigida a su hija Mabelle de tres años de edad. En la carta, Krol le contaba a su niña que en Argentina todo era bonito, que las pistolas disparaban flores y todo el Mundo era feliz. Krol rápidamente desmintió que ese bodrio fuera suyo. Al final, apareció un periodista, Enrique Romero, afirmando que “la carta la escribí yo, pero se la leí a Krol y él estuvo de acuerdo”. Cosa que Krol negó otra vez. La embajada holandesa presentó una queja y la tensión subió, pues Krol no quería ser usado por la dictadura militar argentina. Él, hijo de un miembro de la resistencia holandesa contra los nazis, no tenía intención de seguir el juego de los ‘milicos‘.

Ruud Krol Holanda Foto: Mieremet, Rob / Anefo

Ruud Krol, protagonista de la final de 1978 antes de que se jugara. Foto: Mieremet, Rob / Anefo

Fue una final tensa. Los holandeses se quejaron de las maniobras argentinas desde el comienzo, pues René van de Kerkhof, que había jugado todo el torneo con un vendaje en la mano, tuvo que cambiarlo antes del partido porque los argentinos se quejaron de que era demasiado duro. Passarella presionaba al árbitro y Neeskens amenazaba con retirar a los suyos si no dejaban jugar al pobre René, que no sabía qué hacer.

Durante el partido, Argentina puso la pierna duro, en un partido malo, con muchas faltas, con miedo, que llegó al minuto 90 con empate (1-1). Y fue entonces cuando en un error defensivo argentino, Rob Rensenbrik disparó al palo. El Monumental se quedó callado: Argentina se había salvado. En la prórroga, Kempes no perdonó y Argentina ganó su primer Mundial por 3-1. Con un juego físico, agresivo, de presión, desactivó bien al fútbol total holandés.

Así ganó Argentina su primer Mundial. Así ganó a los holandeses cuatro años después del desastre de Gelsenkirchen. Así fue el único triunfo argentino sobre Holanda en un Mundial. En 1998, los europeos se vengaron con el gol de Bergkamp. Y en 2006, empataron en fase de grupos.

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2 comments

Grandísima y muy bien narrada lección de historia del fútbol. Aunque sin ese contexto político del 78, el de esta noche también puede ser una cita muy grande.

Muy buena nota, pero el armador del gran Estudiantes 1967/71 fue Osvaldo Zubeldía. Pizzuti fue el mentor del Racing de 1966/67, “El Equipo de José” (por él: Juan José Pizzuti). Otro equipo legendario.

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