Ensayo general

River Boca - rogeriotomazjr

No era un Boca-River en un contexto normal y se notó casi desde el primer momento. La pasión y la tensión, siempre desbordada en este tipo de encuentros, pareció contenida, sostenida en el ambiente, porque los dos clubes más grandes de Argentina acaban de iniciar diez días en los que se medirán tres veces y esta, por el torneo local, era la menos trascendental de ellas. Es difícil que un superclásico no sea decisivo para el devenir del semestre de cada uno de los conjuntos, pero esta vez la atención está puesta en la eliminatoria de octavos de final. En liga aún restan 19 jornadas y los tres puntos se pueden recuperar, pero el cruce de Libertadores es a vida o muerte y el que caiga empezará a ver la temporada como un fracaso. Por todo esto, lo que ocurrió en la noche del domingo en La Bombonera pareció un ensayo general.

Un ensayo general en el que ocurrió más o menos lo que estaba previsto: hubo fricción, protestas, dominio alterno para los dos equipos y más ocasiones para Boca Juniors, que era local y llegaba al duelo con mejores sensaciones.

Sin sorpresas, Rodolfo Arruabarrena apostó por la alineación que se manejaba en la prensa, con Chávez y Carrizo abiertos como extremos y Cubas, Meli y Lodeiro repartiéndose el centro del campo.

Por su parte, Marcelo Gallardo sí decidió innovar con el once de River Plate, en el que coló a dos de sus jóvenes perlas: Mammana fue el lateral derecho y Driussi ocupó el enganche. Además, el talento de Teo se impuso al gol de Cavenaghi en las preferencias del técnico y el juego aéreo de Pezzella a la velocidad e intensidad de Funes Mori.

boca-river Así formaron de inicio ambos equipos. Grafismo: sharemytactics.com

Aunque en en líneas generales el duelo fue parejo, si hubo un tramo en el que un equipo se impuso claramente al otro fue en el arranque, con Boca tratando de adelantarse pronto y metiendo al rival en su propia cancha durante media hora en la que rozó el gol en varias ocasiones. Además de un disparo al palo que se inventó Osvaldo desde la frontal, Carrizo en el 7 y, sobre todo, Chávez en el 29 dispusieron de las opciones más claras.

La respuesta de River, muy impreciso en esos primeros 30 minutos, llegó de la mano de los que seguramente sean sus mejores futbolistas de campo: Teo Gutiérrez y Carlos Sánchez. El colombiano, criticado en las últimas semanas, estuvo fino en casi todos sus toques y gracias a él su equipo pudo salir y contraatacar con peligro en varias oportunidades. En una de ellas, una asistencia suya para el propio Sánchez puso el silencio en La Bombonera con el trallazo al larguero del uruguayo.

Desde entonces, el superclásico se oscureció y fue convirtiéndose poco a poco en decepcionante, con la sensación de que ambos equipos contemporizaban y tenían más miedo a arrancar esta triología con derrota, que ilusión por ganar. Con River ligeramente superior a la vuelta de los vestuarios y tras dos avisos de Mora, Arruabarrena decidió que era el momento de Fernando Gago y desde la entrada del ex del Real Madrid el partido se convirtió de nuevo en xeneize. El internacional argentino, que ingresó por Chávez, comenzó a generar superioridad en el centro del campo y a facilitar la labor de Adrián Cubas, que hasta el momento había estado notable en la recuperación pero irregular en la distribución, y permitió que Lodeiro se liberara y comenzara a recibir en zonas más cercanas al área.

Cuando Pintita ya había cambiado la dinámica del partido, Cristian Pavón y Pablo Pérez le siguieron desde el banco para desequilibrar y dejar un ejemplo más del plantillón que tiene Boca y del acierto que está mostrando el Vasco en casi todas sus decisiones. En una combinación que fue de izquierda a derecha y de derecha izquierda y en la que hasta cuatro jugadores de azul y oro intervinieron dentro del área, Pavón terminó fusilando a Barovero para poner el 1-0. Emocionante y merecido premio para el joven, que en pretemporada había sido lesionado de gravedad por Vangioni y consiguió recuperarse en tiempo récord. Solo tres minutos después, el centrocampista ex de Newell’s y Málaga se aseguró de que los tres puntos se quedaran en el barrio de La Boca al finalizar una jugaba que había iniciado él mismo de manera brillante.

Rodolfo Arruabarrena: “El primer cambio parece defensivo pero ellos en el medio tenían un hombre más y nos podían ganar la pelota. Con Fernando (Gago) y Pablo (Pérez) conseguimos el control y en este tipo de partidos el que hace el primer gol saca diferencia. El de Cristian llegó por el otro lado del que yo le marcaba, eso es inteligencia del jugador”.

 El gol de Pérez que sentenció el superclásico. Vídeo: Fútbol Para Todos.

Además de para romper el hielo y para confirmar el favoritismo de Boca, el partido sirvió también para ver varios aspectos que deberían ser claves de cara al cruce de Libertadores: la buena defensa de Maidana y Pezzella a Osvaldo en el área, la importancia de Gago en el centro del campo xeneize, el valor de los revulsivos de Arruabarrena o los problemas de la zaga bostera para frenar a Mora y Teo si están inspirados. El jueves, próximo asalto.

Marcelo Gallardo: “Tenemos revancha el jueves. Nos queda jugar lo más importante. Tendrán ellos la ventaja anímica, pero que esto nos dé una bronca positiva en nuestra cancha para ganar un partido que será importante. Tenemos la posibilidad de transformar algo negativo en positivo”.

Foto de portada: rogeriotomazjr.

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