Gerardo Martino, un bielsista no radical

Gerardo Martino, recibiendo la felicitación del presidente de la República de Paraguay Fernando Lugo (Foto: Fernando Lugo Méndez)

Gerardo Martino, tras pensárselo mucho, acabó aceptando entrenar a Newell’s en 2011. Había varios motivos para meditar con cautela la decisión: su prestigio se había multiplicado tras los éxitos con la selección paraguaya, había tenido conflictos en el pasado con la dirigencia del club, y, por encima de todo, Newell’s era Newell’s y él era Martino. Y Martino en Newell’s es todo: el jugador brillante que ganó tres campeonatos y que más veces vistió la camiseta, el que alcanzó la final de la Copa Libertadores, el que regresó tras ser traspasado porque su amor al club era más grande que sus conflictos con los rectores. Martino tiene en Newell’s una tribuna que lleva su nombre. La tribuna Gerardo Martino en el Estadio Marcelo Bielsa. Cuando uno es leyenda, la expectativa es la mayor que se puede imaginar. Dirigir a Newell’s tras haber triunfado con Paraguay tenía sus riesgos, porque el equipo rosarino estaba en una mala situación y peleaba el descenso. Martino acabó aceptando y sus resultados, en menos de dos años, fueron cada vez más impresionantes: salió de la zona peligrosa (que se basa en los resultados de las últimas tres temporadas, y las de Newell’s habían sido muy malas), peleó por ganar el Apertura 2012 hasta el final, ganó el Clausura 2013 y alcanzó las semifinales de la Libertadores. Rechazó ofertas de Europa porque a Newell’s no lo podía dejar tirado. Aumentó su prestigio y, más importante aún, recuperó el prestigio de la institución: de la suya, de la de Bielsa, de la de la infancia de Messi.

A Martino, claro, se le ha comparado mucho con Bielsa. Fue su entrenador, y fue su gran influencia. Se comportan también de un modo parecido: son herméticos, toman una distancia considerable con respecto a la prensa, trabajan mucho porque les apasiona su oficio. Martino, sin embargo, es peor orador y sus apariciones ante los medios levantan menos expectación. Pero, ¿y en lo futbolístico?

Vicente Del Bosque habló de Martino tras el Mundial de Sudáfrica. Paraguay fue el equipo que más cerca estuvo de eliminar a España en las rondas anteriores a la final. “Nos presionaron de una manera muy parecida a Chile. Muy parecida. Muy agresivos, muy encima, nos incomodaron una barbaridad. Fue muy difícil. Dicen que Bielsa y Martino se parecen y esos dos partidos nos los plantearon ambos de manera prácticamente idéntica“.

Y sin embargo, a muchos aficionados les quedó la sensación, tras ver a Paraguay especialmente en la Copa América, de que el cuadro guaraní era “aburrido”. Es curioso, porque Martino logró en ese torneo celebrado en verano de 2011 el mejor resultado de la selección paraguaya en más de tres décadas: un subcampeonato continental. Llegó a la final 32 años después de la última vez. Pero lo hizo empatando todos los partidos, ganando tandas de penaltis y siendo arrollada por Uruguay en la final. La mayoría de críticos escribieron que el equipo del Tata había estado por debajo de su prestación en el Mundial 2010 y que el factor suerte le había ayudado mucho.

 

Gerardo Martino, recibiendo la felicitación del presidente de la República de Paraguay Fernando Lugo (Foto: Fernando Lugo Méndez)
Gerardo Martino, recibiendo la felicitación del presidente de la República de Paraguay, Fernando Lugo (Foto: Fernando Lugo Méndez)

Ocurre que Martino es algo así como un bielsista no radical. Un entrenador que ha aprendido mucho de su maestro pero que lleva ya muchos años haciéndose una carrera lejos de Marcelo y se ha abierto a un abanico de registros más amplio que los que suele manejar el ex entrenador del Athletic. Para Bielsa la idea de intentar que su equipo sea siempre protagonista de los partidos es innegociable. El Tata ha aceptado que esto no siempre es posible y que cuando eres Paraguay quizá debes concentrarte en mejorar tu desempeño sin la pelota. De este modo, el Paraguay de Martino fue un equipo, por encima de todo, ultracompetitivo. Un equipo perfectamente estructurado desde el orden. Un equipo serio, fiable, intenso. Su bielsismo se percibía en la presión. Pero era más pragmático que el Chile de Bielsa, especialmente en lo que se refiere a la salida desde atrás.

La realidad es que Paraguay no disponía de centrocampistas asociativos y Martino tuvo que adaptar la idea de juego a sus mejores hombres en esa zona del campo: Edgar Barreto, Víctor Cáceres, Enrique Vera y Cristian Riveros. Buenos jugadores, pero especialmente en los aspectos tácticos y físicos. Todos ellos de gran recorrido. Algunos, con cierto criterio con la pelota, pero no suficiente como para manejar partidos y someter a rivales. El Tata consiguió que Paraguay fuera reconocible por su estilo.

En su regreso a Newell’s, Martino consiguió armar un equipo probablemente más parecido a lo que a él más le gusta. Futbolistas elegantes y de una fenomenal capacidad asociativa como Pablo Pérez y Rinaldo Cruzado, apoyados por la experiencia de hombres importantes en Europa como Lucas Bernardi y Maxi Rodríguez, le dieron al conjunto rosarino esa posibilidad de manejar el guión de los encuentros desde la superioridad con el balón. El Tata hizo campeón a su club amado, y lo hizo campeón acercándose a las ideas que aprendió cuando vistió esa camiseta y lo dirigió Marcelo Bielsa. Pero sabe que no son las únicas que existen.

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3 comments

Tanto que Martino digamos que reniega de la etiqueta de "bielsista" y nombró a Montes, Yudica y Solari como sus mentores. Admira a Bielsa y tiene cosas de Bielsa, pero son muy diferentes.

Axel, si eres Bielsista eres radical. Sino puedes utilizar algunas cosas de Bielsa pero tambien de otros. Tito se parecia a Pep, pero no eran iguales, cada uno le daba su toque personal. Es cierto que Martino le viene mejor que Bielsa al Barca pero es una pena que no le den ese equipazo a Marcelo para hacernos disfrutar a todos

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