Gonzalo Maroni: talento cordobés para Boca

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Ardiles, Kempes, Dybala, Pastore o Ludueña, Córdoba siempre ha sido una cuna de talentos. En la Bombonera y ante Arsenal de Sarandí, la ciudad cordobesa presentó a su nuevo proyecto: Gonzalo Maroni.

En Argentina no hablan de otra cosa. El debut como titular en la Bombonera de un juvenil llamó la atención de todos. El técnico de Boca solventó la difícil tarea de encontrar a un recambio del lesionado Ricardo Centurión. Solís, Zuqui o Junior Benítez partían con ventaja pero el nivel tan bajo que están ofreciendo abrió las puertas a un joven que destaca en la reserva del conjunto bostero: Gonzalo Maroni. El juvenil respondería con creces a sustituir a una de las piezas con más peso en la ofensiva xeneize. El debut de Maroni únicamente no quedó en un caño y un gol, pues el cordobés obligaría a cambiar de sistema a G. B Schelotto. Por lo tanto, acomodar a un futbolista de 18 años hizo mover el esquema del habitual 4-3-3 instalado por los mellizos a un 4-3-1-2. Boca volvió a jugar con el esquema que tantas alegrías le dio. El clásico 4-3-Riquelme-1.

Maroni llega a la pensión de Boca con 16 años de edad tras pasar todo el ciclo formativo en Instituto de Córdoba. Con la Gloria debutaría siendo un crío en el primer equipo ante Atlético Tucumán en la B Nacional. En los siguientes ocho partidos arrancaría el encuentro de suplente. Pese a ello, pudo a cuenta gotas demostrar dosis de su talento. Un caño, una pared, un recorte… pinceladas que los aficionados en el Monumental de Alta Córdoba presintieron de que se trataba de un jugador distinto. Un periodista que seguía al club lo apodaría “Maravilla Maroni”. Marcelo Tinelli (San Lorenzo) o Armando Pérez (Belgrano) quisieron comprar el pase de Gonzalo tras haberlo visto jugar en inferiores de AFA, pero Boca se adelantó.

Las comparaciones con Riquelme son inevitables. Foto: Rogério Tomaz Jr.
Las comparaciones con Riquelme son inevitables. Foto: Rogério Tomaz Jr.

Sergio Nelson González, formador en las inferiores de Instituto, agregó en Mundo.D tras la actuación de Maroni: “Yo lo tuve en Instituto. Acuérdense de lo que les digo. Es el único que puede hacer olvidar a Riquelme en Boca. Ya lo van a ver con el paso del tiempo. La va a romper en Boca”. Lo cierto es que Maroni aun requiere de mayor madurez mental y desarrollo físico para marcar diferencias. La zona de interacción del joven cordobés es en tres cuartos del campo. Flota entre líneas acompañando a un delantero centro. En la reserva (filial de Boca) nutre de balones a Torres, un punta que lee muy bien los espacios y aprovecha los pases de Maroni para hacer gol. Luna Diale, Torres y Maroni son los intérpretes de una fina orquesta dirigida por el flaco Schiavi. Actualmente están segundos por detrás de Newell’s en el campeonato juvenil. Aun así, a Maroni le falta continuidad en el juego. Sufre los males del 10: elegante, técnico, atrevido pero algo irregular en sus apariciones.

El talento requiere de paciencia para ser explotado. Boca quiere evitar otros casos como Vadalá (suplente en Unión), Acosta (MLS) o Messidoro (Sport Boys). Futbolistas que quemaron demasiado rápido su proceso de formación a causa -entre otras cosas- de una exigencia demasiado alta para sus condiciones reales. Jugar en Boca no es fácil, probablemente es uno de los clubes con mayor presión del mundo. “Jugué un poco menos relajado que en reserva, se me caía la hinchada”, dijo Maroni tras su debut en la Bombonera. Entorno complicado que requiere de un descaro y un carácter distinto para demostrar todo tu potencial.

El ansia del hincha de Boca por ver la reencarnación casi imposible de un nuevo Riquelme puede generar una expectación errónea con Maroni. Llenarlo de aplausos y dejarlo jugar es la mejor atmósfera para formarse, crecer y ver donde se sitúa su techo. A día de hoy parece estar lejos.

Foto de portada: Agencia Andes.

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