Mucho Superclásico y poco fútbol

La hinchada de Boca, siempre apasionada (Foto: jocluis)

“¿Qué hacía Alejandro Sabella, seleccionador argentino, en el Camp Nou mientras se disputaba un Boca-River?”, se preguntó anoche más de uno y más de dos. La realidad es que hace años que los integrantes de Boca Juniors y de River Plate son poco habituales en las convocatorias de la ‘albiceleste’, por lo que Sabella era consciente de que no se perdería gran cosa: la ya perfectamente conocida zurda de Juan Sánchez Miño, algunos destellos de Leonel Vangioni y Manuel Lanzini, y poco más. El Superclásico de este domingo no pasará a la historia. Para el capítulo de anécdotas y estadísticas queda el gol anotado por Lanzini a los 43 segundos de juego, lo que lo convierte en el tanto más rápido de la historia del Superclásico. El resto del duelo pronto será olvidado.

La atmósfera en las horas previas era la de un choque descafeinado, algo que amenaza con convertirse en un clásico, dado el mal último lustro de River y la irregularidad de Boca durante este mismo periodo. Que los xeneizes pensasen más en la eliminatoria de Copa Libertadores ante Corinthians -como es lógico- que en el Superclásico no ayudaba a que el partido alcanzase un mínimo de calidad. En las horas posteriores se habla poco de fútbol y mucho de los incidentes ocurridos en La Bombonera, de la expulsión del técnico Ramón Díaz y del cruce de declaraciones de éste con Carlos Bianchi. “River no demostró que pretende el título”, señaló ‘El Virrey’, mientras que Díaz respondió: “Ellos están peleando en los últimos puestos y nosotros el campeonato. La gente de Boca festeja empates de local.”

La hinchada de Boca, siempre apasionada (Foto: jocluis)
La hinchada de Boca, siempre apasionada (Foto: jocluis)

No salió Boca con su once de gala y River lo aprovechó durante muchos minutos. La presión xeneize en la mitad de la cancha brillaba por su ausencia, lo que permitía a Juan Iturbe, con el que por fin empieza a contar Ramón Díaz, recibir cómodamente a la espalda de los mediocentros rivales. Tenía tiempo y espacio para conducir el balón, pero le faltó la precisión necesaria cerca del área. Quien volvió a llamar la atención en las filas de River fue Éder Álvarez Balanta, el joven central colombiano que desde hace varias fechas es titular. Impetuoso, con buena anticipación, dominio del juego aéreo, poderoso físicamente y con buena capacidad técnica, ya que, como explicaban en la retransmisión de la televisión argentina el día de su debut, llegó a las categorías inferiores de River como enganche.

El partido, que ya en su primera mitad no era el culto al buen fútbol, se afeó en la segunda parte. Se multiplicaron las interrupciones del juego, se redujeron las ocasiones de gol y, desafortunadamente, cobraron protagonismo los aficionados más radicales, que hicieron detener el partido. Un partido que, por tratarse de un Boca-River, siempre será especial, pero que necesita que muchas cosas cambien para recuperar el prestigio y el nivel de antaño.

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1 comments

River jugó bastante mejor la 1ª parte y no ganó porque le falta precisamente lo que Boca tiene: un delantero cazagoles que no necesita ni media oportunidad para liarla. River en cambio tiene al delantero más inútil de la historia del fútbol: Funes Mori.

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