Más súper que clásico

Carlos Tevez Boca Juniors - C.A.BOCA JUNIORS

Se suele decir, y con bastante acierto, que en los enfrentamientos entre River Plate y Boca Juniors hay de todo menos buen juego. Que el juego queda en un segundo plano para ceder el protagonismo a la disputa física y dialéctica y la tensión atenaza a unos futbolistas que normalmente parecen peores de lo que realmente son cuando se ven inmersos en el superclásico. Es esa una idea instaurada dentro y fuera de Argentina, pero esta vez la realidad se alejó de eso para dejarnos un partido notablemente jugado por ambos equipos y con actuaciones memorables a nivel individual.

En el que podría ser su último superclásico antes de poner rumbo a China, de donde ha recibido una oferta millonaria muy difícil de rechazar, Carlos Tevez dejó su sello y lo hizo a lo grande: asistencia, doblete y una influencia máxima en el juego, dirigiendo prácticamente todos los ataques xeneizes. Había dicho que tenía una cuenta pendiente con estos partidos y, de ser así, la dejó saldada.

River Plate 2 (Driussi 34′, Alario 40′)
Boca Juniors 4
(Bou 14′, Tevez 62′ y 81′, Centurión 94′)

River vs Boca - Football tactics and formations

Carlitos es un jugador diferente. Mejor que muchos y peor que unos pocos, pero ante todo único y distinto. En un fútbol cada vez más mecanizado y con menos espacio para el talento puro, el Apache demuestra haber aprendido prácticamente todo en la calle. Por eso hace cosas que se escapan del guión habitual. Cosas que no se enseñan en las escuelas de fútbol.

Con 0-0 en el marcador y cuando ya había dejado detalles de su clase, Tevez agarró la pelota en el centro del campo, se paró en seco, miró, cambió de dirección y arrancó hacia la portería rival para en la frontal dejar a Bou solo de cara al gol. Boca había salido mejor y ese tanto hacía justicia a su superioridad, que duró aproximadamente media hora: hasta que Driussi aprovechó un mal despeje de Peruzzi.

El lateral, casi siempre firme a nivel defensivo, realizó un desvío hacia el centro del área y Driussi la enganchó de volea para fusilar a Werner. “Fue un penal de aire”, dijo acertadamente el comentarista. Desde entonces, Carlitos cedió el testigo a D’Alessandro, que abandonó la banda para moverse con libertad por dentro y dominó el partido hasta que Gallardo decidió sustituirlo en el 60.  Durante el cuarto de hora previo y posterior al descanso, el Cabezón dirigió con total acierto a su equipo, que encontró además la forma de darle la vuelta con un testarazo de Alario.

Sin embargo, el partido cambió de nuevo con la ya mencionada salida de D’Alessandro en River -reservado para la final de Copa Argentina de este jueves- y la entrada de Centurión en Boca. El ex de Racing, titular en el tramo inicial del campeonato, había perdido protagonismo en las últimas semanas pero tuvo un impacto total en el partido. Ingresó justo después de que Tevez hubiera aprovechado una mala salida al corte de Batalla para empatar y con su fútbol intenso y atrevido generó problemas continuos a la defensa local.

Tras una gran jugada en conducción, soltó con acierto para Pavón y este se la dejó a Carlitos para que la clavara en la escuadra. Estallaron ahí los Barros Schelotto, necesitados de una victoria de prestigio que confirmara su trayectoria ascendente en el torneo. El cuarto, que supuso el fin de fiesta, lo puso el propio Centurión aprovechando un fallo defensivo.

En el superclásico mejor jugado y más espectacular en muchos años, Boca Juniors logró alcanzar el liderato y dio además un puñetazo en la mesa a nivel anímico mientras espera con nerviosismo la decisión de Carlitos. River, sin opciones en liga, tendrá que olvidarse ya de este encuentro y tratar de corregir el semestre en la final de Copa Argentina -este jueves ante Rosario Central-.

Los Schelotto ganaron su primer superclásico. Foto: Agencia Andes.
Los Schelotto ganaron su primer superclásico. Foto: Agencia Andes.
Foto de portada: C.A. Boca Juniors.

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