Todo igual

Barros Schelotto Lanús - Víctor Santa María

Cinco días y dos partidos después del cambio de técnico, todo sigue igual en Boca Juniors. Sin que el doblete logrado en 2015 le otorgara un margen mayor que dos meses malos en el arranque de 2016, Rodolfo Arruabarrena fue despedido y su lugar lo ocupó Guillermo Barros Schelotto. No era el preferido de la directiva, que habló primero con Sampaoli, pero sí de la gente, que ama al mellizo desde su etapa de jugador.

Acompañado de nuevo por su hermano Gustavo y después de un breve paso por el Palermo italiano, el Guille llega avalado por su trabajo en Lanús, donde dirigió tres años (2012-2015) y formó un equipo muy competitivo que peleó por los torneos locales y levantó una Copa Sudamericana (2013).

 Guillermo ya tuvo su primer superclásico como técnico. Foto: GettyImages.

Tras ser presentados el pasado miércoles y con solo un entrenamiento, los hermanos se pusieron al mando ante Racing el jueves por la Copa Libertadores y, en una Bombonera vacía por la sanción del gas pimienta, empataron sin goles siendo ligeramente mejor que el rival pero sin mostrar tampoco una versión muy distinta a lo del equipo del Vasco. Y lo mismo pasó en el superclásico.

Guillermo Barros Schelotto: “Con los que jugaron hoy no hemos entrenado y lo mismo con los que jugamos ante Racing el jueves. Hemos tratado de acomodar algunas ideas desde lo teórico, pero no hemos podido trabajar. De acá a junio va a ser así porque tendremos partido cada tres días”.

En la cancha de River Plate, Boca salió con Palacios (Chávez) y Bentancur (Meli) como únicas novedades con respecto a los que habían enfrentado a Racing y evidenció los mismos problemas que le costaron el puesto a Arruabarrena: lentitud y poca precisión en la circulación, incapacidad para desbordar por fuera y poca presencia en el área.

Con una plantilla muy similar a la del semestre anterior, que dominaba los partidos a través de la posesión, el bajón tan grande en juego y resultados se explica por varios motivos. Los laterales, encargados de dar amplitud y velocidad en banda, están a un nivel muy inferior al de Peruzzi y Monzón. Gino está lesionado y Fabián en Chile, así que Jara y Silva han sido los encargados de suplirlos y, por ahora, no están ni cerca del aprobado a nivel ofensivo. En el medio, Gago no ha vuelto bien de su lesión y Pablo Pérez está también lejos de su mejor versión, pero lo más trascendental es sin duda el momento de Carlos Tevez. Después de más de 15 meses sin descanso, en los que jugó sin prácticamente vacaciones desde agosto 2014 a diciembre 2015, la pretemporada le ha sentado mal a Carlitos.

Falto de chispa en lo físico y visiblemente agobiado en lo mental, el Apache no está siendo el jugador diferencial que se espera que sea, que hace que todo funcione bien engrasado a su alrededor, y echa de menos también la figura de un delantero centro. Osvaldo, fichado para ocupar el sitio de Calleri, está lesionado y ni Palacios ni Chávez son delanteros de referencia que ocupen a los centrales y liberen a Carlitos con su juego de espaldas.

 Tevez no está bien. Foto: GettyImages.

Todo esto, unido a una aceptable versión de River, que se encuentra en cambio de ciclo tras la salida de jugadores claves como Kranevitter o Sánchez, hizo que Boca apenas inquietara a Barovero en los 90 minutos del superclásico. Tampoco sufrió demasiado Orión, pues el xeneize tiene muchos problemas pero la defensa no es uno de ellos: ha encajado solo tres goles en liga (6 partidos) y ninguno en Libertadores (2).

Foto de portada: Santa María.

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