Volver a Boedo

San Lorenzo 1  Parisa

Volver. Unas veces vuelves derrotado. Otras, vestido elegante con aires de triunfador. Escuchas volver y piensas en el tango que popularizó Gardel, en esa frente marchita, esas canas y esa sensación de miedo cuando te encuentras de nuevo con tu pasado.

Aunque otras veces, volver es el placer más grande. No hay retorno más maravilloso que el retorno a Boedo de San Lorenzo. Tantos años luchando, con esa idea en la cabeza. Volver a Boedo. Y de repente, en pocos meses, la gran familia de San Lorenzo de Almagro vio como todos los deseos que hacían realidad: volver a Boedo y ganar la Libertadores.

¿La verdad? Ganar una Libertadores y jugar un Mundial de Clubes es bonito, pero valoro mucho más el retorno a Boedo. La primera vez que visité Buenos Aires, muchos balcones lucían banderas de San Lorenzo. El cuervo salía campeón con ese equipo maravilloso de Manuel Pellegrini. Entonces, en 2001, me enamoré de la forma como un argentino te responde a la pregunta: “De que equipo eres hincha”. Se le abren los ojos, se le hincha el pecho. Sonrisa altiva y una respuesta alargando letras. “De Raaacinggg”. “¿De quién será? De Bocaaa, como no”. “De Riveeeer, papa”. “De San Loreeensssso”. Y sí, un camarero era de San Lorenzo. Y fue este camarero quién se emocionó cuando reconocí a Lángara en una vieja foto. Y me contó lo del exilio de Boedo. Sin ser hincha, me dolió. Así que cuando se culminó el retorno, sin ser hincha, lo seguí por internet y lo celebré. Olvidad de las copas.

Durante años, los hinchas de otros equipos se mofaron de los cuervos con el Carrefour. Allí está el Carrefour, similar a los Carrefoures que se encuentran por medio mundo. Un poco impersonal, ordenadito, con sus ofertas. Justo delante, el Bar San Lorenzo, templo de la iglesia pagana de un club que siempre gravitó entre el paganismo y el cristianismo. Fundado por un cura y con un Papa cuervo, aunque con mucho bohemio, pecador y revolucionario soñador entre sus feligreses. El Bar San Lorenzo, con las fotos de los viejos equipos, el escudo del club en las tazas de café y las miradas despectivas hacía en Carrefour. Allí se levantó el estadio de la Avenida La Plata, el estadio de San Lorenzo. En medio de Boedo, ese barrio con carácter, con sus carnavales, sus murgas, su muros con graffitis y su tradición de tango y bandoneón.

Aquí, en Boedo, San Lorenzo tenía su casa. En 1916 se levantó el Gasómetro, un estadio que poco a poco creció de forma desordenada. Un estadio de los de otras épocas, un estadio del tablón, con esas maderas de asiento, con pocos espacios y mucho calor humano. Aquí San Lorenzo se convirtió en uno de los equipos grandes del fútbol argentino. Hasta 1979. En plena dictadura, el intendente Osvaldo Cacciatore sorprendió con un plan de remodelación municipal que ordenaba demoler el estadio pues tocaba abrir nuevas calles en la zona. El 2 de diciembre de 1979, San Lorenzo se despidió de su casa con un 0-0 contra Boca. Eran tiempos de dictadura de milicos, no se podía oponer resistencia. San Lorenzo se buscó una casa lejos, en otro barrio, en el Bajo Flores. Y levantó el Nuevo Gasómetro. Y aquí la hinchada se sorprendió cuando Cacciatore optó por no realizar la apertura de calles y autorizó la construcción del Carrefour. Se adaptaron los permisos. Y en el lugar de la vieja cancha, se levantó un supermercado. San Lorenzo, exiliado, sufrió un descenso doloroso. Aunque se levantó con ese equipo del Bambino Veira en 1983.

Con el tiempo, entre la soñadora hinchada del club, nació una idea. ¿Era posible volver a Boedo? O sea… ¿Era posible derribar el Carrefour y levantar de nuevo un estadio en el epicentro del sentimiento, en el barrio fundacional? Un grupo de hinchas decidió que sí. Que era posible. Poco a poco, los cánticos sonaron en el Nuevo Gasometro. “Vamooooo a volveeeer…al barrio que San Lorenssso lo vió nacerrrrr”. En la sede de la Subcomisión del Hincha de San Lorenzo, una frase preside las instalaciones: “Hicimos dos canchas. Vamos a hacer tres. La leyenda continúa”. Con el paso de los años, los hinchas sumaron complicidades entre directivos del club o políticos. Se recogieron firmas, se organizaron manifestaciones, conferencias, exposiciones. Se vendieron camisetas, se colgaron trapos, se cantaron consignas. De repente, chicos y chicas nacidos en 1996 cantaban sobre el retorno a Boedo, a un estadio que nunca vieron. El retorno pasó a ser un símbolo de identidad, aunque faltaba el dinero, aunque faltaba negociar con Carrefour, aunque faltaba el permiso de las autoridades. El sueño de volver a Boedo poco a poco creció. Con el impacto de las redes sociales y Youtube, se modernizó. En una de las campañas más maravillosas vistas jamás, músicos adaptaban los cánticos de la cancha en escenarios de Boedo. Los vídeos que pueblan este texto. Una delicia.

Poco a poco, se pudieron mover hilos en el Ayuntamiento y el gobierno. La hinchada, con el apoyo del club, promovió que se votara un proyecto de ley: la Ley de Restitución Histórica, que pedía  la devolución de las tierras donde estuvo el Viejo Gasómetro al club. Se organizaron marchas y se presionó a las autoridades. Primero, ni se contempló votar esta ley. Luego, con 20.000 hinchas en la plaza, se escucharon las demandas. Con 40.000, se pidió votar la ley. Y con 110.000, finalmente se votó. Era el 15 de noviembre de 2013 y las calles estallaron. Hinchas de todas las edades lloraron como niños. El retorno a Boedo dejaba de ser una locura.

Después tocaba llegar a un acuerdo con el Carrefour, con las familias de los empleados sufriendo por perder el trabajo. Ellos también recogieron firmas y colgaron banderas con lemas. Algunos vecinos, muchos de ellos hinchas del club, dudaban. ¿Perjudicaría al  barrio, poner un estadio? Los hinchas que sí soñaban el regreso seguían a lo suyo y empezaron a comprar con su dinero metros cuadrados de la zona del antiguo estadio. Con el objetivo de comprar la zona del Carrefour.  Marcelo Tinelli –vicepresidente del club- compró 500 metros y el presidente Matías Lammens 10, al igual que jugadores como Pipi Romagnoli, ese jugador que puede acabar con una estatua, pues muchos hinchas recogen viejas llaves que quieren fundir para poner la estatua al último héroe. Finalmente, Matías Lammens y el vicepresidente Marcelo Tinelli, un conocido productor y presentador televisivo, se movieron rápido. Y en  2014, llegaron a un acuerdo con Carrefour para iniciar el proyecto que contempla la construcción del nuevo estadio. Según el acuerdo, a Carrefour le corresponden unos  10.000 metros cuadrados de los terrenos, donde se instalará un nuevo supermercado al lado del futuro estadio. Daniel Fernández, titular de Carrefour, afirmó ese día: “En este día histórico nos toca compartir este lugar y dar a conocer un acuerdo que demandó mucho trabajo de las dos partes. Quiero destacar la participación de Matías y de Marcelo que ayudaron a encontrar una fórmula que nos deja a todos satisfechos”.

Aunque el trabajo fue, especialmente, de los hinchas, que juntaron dinero y lucharon sin fin. El club venderá su actual estadio a la Federación argentina de rugby. Y los hinchas seguirán comprando con su dinero parte de los terrenos, que serán propiedad del club. Se calcula que el 2016 o el 2017 se podrá  inaugurar el estadio más moderno de Argentina. Dispondrá de instalaciones para los hinchas, será abierto al barrio y gozará de zonas verdes. Y un Carrefour. Pues en el fondo, Carrefour y San Lorenzo comparten colores: azul y rojo. Y un escenario. Boedo.

Foto de portada: Parisa

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2 comments

Que hermosa que sos Argentina. El fútbol más romántico del planeta tierra. Sin intención de cargar a nadie, y solo como folclore, voy a escribir la letra de una canción que Huracán le cantaba a San Lorenzo, su máximo rival, por el motivo de no jugar en Boedo.

Cuervo, hay que tarado
fui a tu cancha y encontré un supermercado,
unas banderas rojas y azul,
y unos changuitos que decían Carrefour,
pan, vinos y milanesas,
un pescado me afané,
El Globo tiene una cancha,
vos tenés un almacén…

*Marcelo Tinelli es productor y conductor del programa más visto del país. Comenzó su trayectoria como periodista deportivo.

Toni desde ya muchas gracias por acordarte de éste lado del mundo. Hoy aguante Sudámerica, Argentina y San Lorenzo, quien es el que nos representa hoy.

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