Jeonbuk Motors resiste en la última batalla

Foto: Ahmedd bajo licencia Creative Commons 4.0.

Jeonbuk Motors se ha proclamado campeón de Asia por segunda vez en su historia después de empatar en el campo de Al Ain e imponerse al combinado emiratí en el global de la eliminatoria (3-2). El elenco surcoreano sufrió en su visita a los Emiratos Árabes Unidos ante el ímpetu de su rival, empujado por la hinchada local y la determinación de sus mejores futbolistas, pero exhibió una notable resiliencia para capear el temporal en los momentos más delicados y sellar así el billete para el Mundial de Clubes que se disputará este diciembre en Japón. Jeonbuk rompe una sequía de cuatro años sin equipos surcoreanos reinando Asia, desde que Ulsan Hyundai ganase la Champions en 2012.

Al Ain 1 (Lee Myung-Joo 34′)
Jeonbuk Motors 1 (Han Kyo-Won 30′)

Jeonbuk Motors vs Al Ain - Champions Asiatica - Football tactics and formations
Planteamientos iniciales. Lopes se lesionó en la primera jugada del partido.

Al Ain saltó al campo con mayor intensidad que en el partido de ida. Jeonbuk Motors repitió el marcaje individual sobre la estrella de los emiratíes, Omar Abdulrahman, pero en esta ocasión Al Ain había preparado una solución para superar el reto planteado por Choi Kang-Hee. En la vuelta, Omar jugó como mediapunta, entre líneas, por lo que su equipo ganó en presencia en campo rival con la introducción de Douglas como nueve. Asimismo, el cuadro local decidió las zonas que quería vaciar, jugando con que la ubicación de una pieza rival dependía del marcaje individual de Choi Chul-Soon a Omar. De este modo, el capitán de Al Ain se alejaba de su teórica zona de influencia, bajando a recibir muy atrás o cayendo a las bandas, y abría un hueco enorme entre líneas, por delante de los centrales, fijados por Douglas. En esa parcela emergió Caio para crear peligro y también se descolgó el surcoreano Lee Myung-Joo, que causó muchos problemas llegando desde atrás.

A partir de los movimientos de un activo Omar Abdulrahman, Jeonbuk sufrió para ajustar la defensa. El equipo sucoreano dejaba demasiadas puertas abiertas en el carril central. Aunque Jeonbuk fue corrigiendo la situación con el paso de los minutos, en la recta inicial concedió varias ocasiones claras. Caio perdonó un mano a mano, Douglas amenazó con un disparo lejano y posteriormente con un remate acrobático y Kwon Sun-Tae detuvo un cabezazo franco en el área surcoreana. Al Ain apretaba con su elevado caudal de oportunidades de gol, pero no terminaba de materializar sus disparos mientras Jeonbuk insinuaba con castigar su atrevimiento al contragolpe. Por eso, el 0-1 supuso un mazazo para el cuadro emiratí. En una jugada a balón parado, Jeonbuk Motors se adelantó. Lee Tae-Sung puso un centro tenso, preciso, que Han Kyo-Won empujó en el área pequeña.

Al Ain necesitaba dos goles para igualar la eliminatoria. Pudo anotarlos. Reaccionó con presteza el equipo local, pues empató el choque de vuelta muy pronto, a la salida de un córner que Lee Myung-Joo remató al fondo de la red. El 1-1 dio coraje a los locales, que se volcaron y pudieron volver a anotar antes del descanso, pero sus delanteros volvieron a fallar. Kim Hyoung-Il cometió un penalti muy ingenuo en el 42′, cuando controló mal un balonazo largo en su área y le pegó un puntapié a Asprilla en su intento de despeje. Douglas agarró el balón, lo plantó en los once metros y pateó por encima del larguero.

El marcaje a Omar Abdulrahman condicionó la eliminatoria. Foto: Jazraw.
El marcaje a Omar Abdulrahman condicionó la eliminatoria. Foto: Jazraw.

El error del penalti de Douglas (y la eterna duda de qué hubiese ocurrido si lo hubiese lanzado Omar) deprimió a Al Ain, que poco a poco fue entrando en una espiral de nerviosismo y desesperación. El partido fue mucho más bronco en el segundo tiempo, con más interrupciones, cartulinas amarillas y pérdidas de tiempo para arañar segundos al cronómetro. Douglas protagonizó algunas buenas jugadas, pero falló en la definición o en la última decisión. Además, Jeonbuk solidificó su medular, salió de su campo más a menudo con la entrada del gigante Kim Shin-Wook en punta y anuló a Omar Abdulrahman con el silencioso pero constante trabajo de Choi Chul-Soon, uno de los nombres propios que deja la final de Champions.

Jeonbuk Motors logró que se jugase poco en el segundo tiempo, que mantuvo la tensión por la incertidumbre de un resultado tan ajustado -otro gol local hubiese mandado la final a la prórroga- pero que no brilló por la calidad del juego desplegado por ambos equipos. Aun así, la figura del portero surcoreano Kwon Sun-Tae, impecable bajo palos, fue vital para liderar la resistencia del nuevo campeón asiático. En Emiratos Árabes Unidos no compareció su estrella, el extremo brasileño Leandro, pero Jeonbuk Motors no la necesitó para reeditar la Champions diez años después de su primer entorchado. Fue el triunfo de un bloque, de un equipo coral, que se impuso al club que seguramente cuenta con la individualidad más rutilante del continente. Cuando Omar los necesitó en el momento decisivo, sus escuderos no estuvieron a la altura.

Foto de portada: Ahmedd bajo licencia Creative Commons 4.0.

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1 comments

Lástima por Omar!!
Me hubiera gustado verlo en el mundial de clubes… un lindo escenario para mostrar su buena técnica y esos destellos de crack que suele regalarnos en cada partido.
Pero no le quito mérito al Jeonbuk que supo plantear una buena táctica para las finales.

Saludos Tomás, siempre es agradable leer tus artículos.

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