Al-Shamrani y el juego directo de Al-Hilal

Nasser Al-Shamrani (Crazy_Ahlawi)

Beat ‘em. Vencedlos. Un enorme tifo decora la grada principal y parte de los fondos del Rey Fahd de Riad. Es una noche muy especial para Al-Hilal. Es toda una Semifinal de Champions ante sus hinchas, que siempre responden en masa y animan en los partidos. El clima es de presión. Intimida al rival. Pero también conmina algo a los suyos. Han pasado 4 largos años desde que el gigante saudí no disputa una penúltima ronda de la máxima competición continental. Y su masa social le exige: hay equipo para salir campeón. Delante está un rival de enjundia, Al-Ain, que por su nivel y su historial no va a poner facilidades. Y pese a todo este ambiente, en medio de este escenario, uno de los hombres del equipo del creciente sale al campo con una sonrisa pícara. Tiene años de experiencia y sabe lo que es la Champions. Y le encanta. Más ahora, que está en el mejor momento de su carrera. Nasser Al-Shamrani escucha en la piña previa al partido las arengas de su capitán. Pero mientras lo hace no le mira a él. Mira al público; a los más de 57.000 aficionados que cantan y se mueven agarrados unos con otros, por filas, imitando a las olas del mar. Mantiene el gesto travieso y la sonrisa. “Tranquilos, yo los venzo”, debió pensar al leer el tifo. Porque fue lo que pasó. Dos goles de bella factura y la acción que inicia el tercero llevan su firma. Al igual que un disparo al palo y muchas ocasiones peligrosas. No estuvo solo, obviamente. Pero Al-Shamrani, MVP, ha dejado la Semifinal de Champions de más nivel en tiempo prácticamente sentenciada.

Nasser Al-Shamrani (Crazy_Ahlawi)Nasser Al-Shamrani. Foto: Crazy_Ahlawi.

Una puesta en escena atrevida de Al-Ain

Los primeros instantes de la eliminatoria fueron como se esperaba que fueran: con ambos equipos a por todas. Sin especular. Sin contemplaciones. No hubo sorpresas tácticas en ningún bando. Laurențiu Reghecampf, técnico local, introdujo a Nawaf Al-Abed en la banda derecha de su 4-2-3-1 en lugar del sancionado Salem Al-Dossari. Saud Kariri formó doble mediocentro con Mihai Pintilii y desplazó al polivalente interior Salman Al-Faraj a la izquierda. Zlatko Dalić, técnico de Al-Ain, repitió el mismo once que jugó la ida y la vuelta de los Cuartos de Final, con el típico 4-2-3-1 que tiene como estrellas a Omar Abdulrahman, centrado como mediapunta, y Asamoah Gyan. Desde que Reghecampf llegó a Al-Hilal, los saudíes quieren más la posesión de balón para dominar el juego mediante su control y su movimiento. En situaciones como esa, Al-Ain suele replegarse a media altura con intención de frustrar al oponente al taparle espacios y negarle líneas de pase. Pero esta vez no fue así. En la calurosa (40ºC) noche de Riad, los hombres de blanco y morado presionaron la salida de balón de Al-Hilal. Gyan y Omar sobre los centrales, Miroslav Stoch y Jirès Kembo-Ekoko sobre los laterales y Ahmed Barman sobre Pintilii cuando bajaba a recibir [1]. Mandaban un mensaje claro: querían la pelota.

Los atacantes menos intensos en la presión fueron Kembo-Ekoko y Stoch. Para aprovechar esta circunstancia, Al-Hilal orientó su salida a las bandas. Especialmente a la derecha, donde juega el lateral con más nivel ofensivo (sin ser esta su virtud): Yasser Al-Shahrani. En función de la coerción recibida por Stoch, Al-Shahrani tomaba decisiones. Tenía que elegir entre colgar un balón largo a Al-Shamrani, que sabe bajarlos bien, y buscar al volante de su banda, Al-Abed. En la etapa pre-Reghecampf, lo natural hubiese sido elegir la primera opción, pues es la más ofensiva y vertical imaginable. Pero en esta ocasión se aplicó la segunda sin éxito, porque el lateral Mohammed Fayez y el central Ahmed Barman estuvieron excelentes cerrando la banda [2] y evitando que el mediapunta Thiago Neves influyese en esa zona. El primer visitante que no tenía encargada presión, Lee Myung-Joo, se encargaba de que Neves tampoco apareciese en el entorno del doble pivote de Al-Hilal para dar salida por dentro [3].

Al-Ain había bloqueado a Al-Hilal con un sistema defensivo que exigía nivel físico.

hilofInfografía: Share My Tactics.

Al-Hilal contrarresta y bloquea

El equipo del creciente perdía la pelota y Al-Ain tenía oportunidad de atacar con ella. El conjunto de la Ciudad de los Jardines es de naturaleza posesiva. Prioriza el ataque posicional sin desestimar el recurso de los balones largos a Asamoah Gyan, quien los baja con calidad. La presencia de dos mediocentros puros en el doble pivote (Barman–Lee) le lleva a orientar sus ataques hacia las bandas. Unas veces lo hace dándoles la responsabilidad de la salida de balón a Fayez –lateral izquierdo capaz– y a Mohammed Ahmad –lateral derecho con menos calidad técnica–. Otras veces, lo hace dándole la pelota a sus cincos para que se la cedan al primer trequartista que se ofrezca por las bandas. Al-Hilal demostró ser conocedor de esta mentalidad con su comportamiento sin balón. Todos los centrocampistas estaban involucrados en un repliegue a media altura que anulaba a Al-Ain en ataque. Al-Abed impedía las conexiones con Stoch, Al-Faraj aislaba a Kembo-Ekoko, el doble pivote vigilaba al doble pivote emiratí y Thiago Neves se sacrificaba y perseguía por todo el campo a Omar Abdulrahman, el diferente, cuando recibía en cualquier parte del campo [1]. Al-Ain estaba siendo anulado en fase ofensiva, con lo que le tocó recurrir al juego directo. Y un detalle menor como la presión de Al-Shamrani sobre centrales y portero en el inicio de cada jugada acabó teniendo mucha importancia. El envío a Gyan se servía muy atrás por esta circunstancia [2]. El internacional ghanés tenía que retroceder mucho para bajar la pelota. Se acercaba a descolgarla a la zona del doble mediocentro Kariri–Pintilii, quienes lo neutralizaron con acierto.

Al-Hilal tenía anulado a Al-Ain. El uno anuló al otro y viceversa. El partido parecía bloqueado.

ainofeInfografía: Share My Tactics.

El partido cambia de dinámica

Cerca de los 25 minutos de juego todo parecía encaminado a una fase larga de tedio en la que los contendientes experimentarían métodos para desbloquear el partido. Sin embargo, todo cambió de golpe. Al-Hilal empezó a salir por las dos bandas y tuvo salida limpia. Por dentro Barman dejó de perseguir a Pintilii y Thiago Neves empezó a ofrecerse cerca de Kariri. Y Al-Faraj y Al-Abed comenzaron a ofrecerse al doble mediocentro desde los costados. Al-Ain redujo repentinamente varias marchas, muy probablemente por la mezcla de su inexperiencia presionando y el intenso calor. Los hombres de Dalić pasaron a replegarse a media altura, como acostumbran, pero Al-Hilal, mejor a nivel físico, dejaba fácilmente de lado sus obstáculos a la hora de construir. Empezaron a verse acciones de ataque que mezclan lo mejor de la temporada pasada con el estilo posesivo/asociativo de Reghecampf: cadenas de pases diagonales, precisos y muy rápidos. Lateral–mediocentro–volante–Al-Shamrani, lateral–mediocentro–Neves–Al-Shamrani, lateral-volante-Neves–Al-Shamrani… La comodidad de Al-Hilal era notable pasada la media hora de juego y Al-Ain empezó a verse muy superado. Tanto que incluso sufría pérdidas en zonas sensibles con muy poca presión local que suponían contragolpes. Por ello, le vino bien para resistir la concatenación de faltas e interrupciones del juego que se sucedieron al final del primer tiempo. En el descuento, Al-Hilal avisó de lo que vendría después: Al-Shamrani disparó al palo después de hacer la pared con Neves en una jugada en la que Lee Myung-Joo no pudo ser más que espectador.

Al-Shamrani abre el partido y Al-Hilal destroza con juego directo

El descanso no fue suficiente para Al-Ain, que salió al césped del Rey Fahd haciendo natural lo que el bajón físico les obligó a aplicar mediada la primera parte. Al-Hilal continuó su generación de peligro con salida exterior, asociaciones, posesión y ataque posicional. Le costaba algo más llegar al área de Khalid Eisa, pero lo acababa consiguiendo. Paradójicamente, el equipo del creciente no logró transformar ninguna de las claras ocasiones así generadas sino que ganó por su clásico buen juego directo. El partido se rompió en el minuto 60, cuando el central surcoreano Kwak Tae-Hwi sirvió un balón largo para evitarse problemas al estar muy lejos de su área. Al-Shamrani lo vio y echó a correr. Su velocidad le hizo llegar antes que Ismail Ahmed, el central más alto de los dos de Al-Ain. Lo descolgó como sabe y desafió al emiratí. El espigado zaguero se le echó encima: craso error. El escurridizo punta se escapó con el balón por su izquierda, avanzó unos cuantos centímetros y pateó la pelota muy fuerte con su diestra. Disparaba con poco ángulo y escorado a la izquierda, pero lo hizo con confianza. A la cruceta y adentro; imparable para Eisa. Un golazo que sacaba de nuevo la sonrisa pícara a Nasser Al-Shamrani. 1-0.

Estadio Internacional Rey Fahd Riad Arabia Saudí (على المزارقه)El Estadio Internacional Rey Fahd en un encuentro liguero de Al-Hilal. Foto: على المزارقه.

Al-Ain debía reaccionar, pero no hubo réplica. El conjunto emiratí estaba nervioso, desgastado físicamente y, desde ese momento, debilitado de ánimo. Apenas 2 minutos después del gol, otro balón largo llegó a Thiago Neves, que se marchó al perfil izquierdo. Con el beneplácito de un Ismail Ahmed fuera de sitio, el brasileño dio un pase medido excelente para Abdullah Al-Zori, que llegaba en carrera desde su zona de lateral izquierdo. La defensa blanca y morada no le esperaba, con lo que pudo adentrarse en el área sin oposición, controlar y, ante la mala salida de Khalid Eisa y la pasividad de la pareja de centrales, centrar. Ese servicio lo recogió Al-Shamrani, que anotó el 2-0 mostrando su faceta de ‘9’ puro. La siguiente jugada de ataque de Al-Hilal consistió en otro envío largo similar al que engendró el 1-0. Mohammed Ahmad estaba extrañamente centrado y Al-Abed se adentró solo en el área por donde debería estar el lateral derecho. Khalid Eisa lo arrolló y fue expulsado por cometer penalti. Su suplente, Dawoud Sulaiman, le atajó el disparo a Thiago Neves, pero ni eso animó a un Al-Ain mentalmente fuera del partido. Porque la siguiente jugada de Al-Hilal fue un robo de Al-Shamrani fruto de su constante presión. El central zurdo y capitán visitante, Fares Juma, perdió la pelota de forma muy inocente y el bigoleador echó a correr. Al ver a Al-Abed incorporándose por la izquierda le puso un centro bien defendido por Al-Ain. Pero el rechazo le favoreció y le dio un pase valioso a Thiago Neves para que, llegando desde la media punta en carrera, definiese e hiciese olvidar el penalti. 3-0.

3 goles, un penalti fallado y una expulsión en 10 minutos. La euforia se apoderó del público, y Al-Hilal buscó el cuarto, aunque redujo poco a poco su ritmo por el desgaste de las carreras con los balones largos y por el calor. La dirección de campo de ambos conjuntos fue tardía y poco significativa. Dalić quitó a un desdibujado Omar Abdulrahman para reforzar la medular con un volante solidario en defensa como Sultan Al-Ghaferi. La intención era no encajar más goles. Mientras, Reghecampf daba entrada a futbolistas de tres cuartos hacia delante como Abdulaziz Al-Dossari, Yasser Al-Qahtani y Mohammad Al-Shalhoub para rotar, pensando en el partido liguero del viernes. Al-Hilal obtuvo una victoria contundente y un marcador que prácticamente sentencia la Semifinal. Es la primera muestra convincente del equipo del creciente desde que lo dirige el rumano Reghecampf. Y, de forma irónica, el equipo falló las ocasiones que generó con su estilo y convirtió las generadas con juego directo, un método de ataque que, aunque no se prioriza, sigue contemplándose.

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1 comments

Y otro gran análisis… de este partido sólo pude ver los primeros veinte minutos pero después de leer esta disección y ver el resumen de la segunda mitad… pues como si lo hubiera visto.

Deseando que pasen dos semanas para ver la resolución de las dos eliminatorias… aunque la pintaza que tiene Al Hilal es la del futuro campeón del torneo.

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