Australia es campeona de Asia

Australia Focus

Australia se ha proclamado campeona de la Copa de Asia 2015 ante su público al ganar la Final ante la República de Corea por 2-1. Es el primer gran triunfo de la Australia moderna; de la Australia de Ange Postecoglou. El grecoaustraliano ha superado con éxito todo un reto desde el punto de vista histórico, cultural y estilístico: rejuvenecer y renovar estilísticamente a los Socceroos. Postecoglou era el hombre más indicado, pues había sido seleccionador sub 20 durante 7 años y sabía como pocos dónde estaba el talento en las jóvenes hornadas australianas. Pero cuando llegó al cargo pocos confiaban en él. Antes del Mundial de Brasil, Aurelio Vidmar, su técnico asistente y también el ayudante del último seleccionador tradicional (Holger Osieck), dudó públicamente de él ante los medios haciendo gala de la honestidad aussie de la que habla el tópico británico. Dudaba porque se llevaba a un Mundial absoluto a gente joven y sin experiencia internacional como Leckie, Ryan, Davidson o Troisi. Eran jugadores a los que les había inculcado desde que los conoció un estilo de juego que mezcla lo mejor de la tradición (velocidad y verticalidad) con la asociación con balón. El objetivo era que Australia no se viese limitada al juego directo en un contexto de fútbol mundial en el que equipos como Kuwait y equipos como Francia compiten con múltiples y variados estilos. La rejuvenecida Australia, que tenía a la élite de la vieja guardia custodiando la maduración de los teen Socceroos, dejó en buen lugar a Postecoglou en Brasil. Los cero puntos fueron un simple número que no recogió los apuros en los que puso a Chile y a los Países Bajos cuando se jugaba pasar a Octavos. Con un estilo de asociación veloz, los nuevos australianos se ganaron un nombre y buena fama en el ámbito internacional. Y en la Copa de Asia que organizaban, con aún más jóvenes en el equipo como Sainsbury o Luongo, el equipo australiano de Postecoglou ha demostrado que vive el principio de una prometedora era y no el dramático fin de otra. Una era que comienza alzando el trofeo de campeón de Asia en Sídney para disgusto de los que le siguen considerando un intruso en el continente. Una era que se inicia normalizando una sustitución de Tim Cahill y con una gran jugada de Tomi Jurić, su heredero, sobre la línea de fondo.

Ange Postecoglou Tim Cahill Australia FocusTim Cahill se retira del campo y se abraza con Ange Postecoglou. Foto: Focus Images Ltd.

Australia ha ganado, con esa jugada de Jurić en la prórroga, un partido muy igualado ante la República de Corea. Un partido que ha vuelto a demostrar que los favoritismos en el fútbol solo son sobre el papel. Cuando mejor estaban los Taeguk Warriors de Uli Stielike, Massimo Luongo, merecido MVP del torneo, puso por delante a los anfitriones. Y cuando mejor controlaba Australia a una pasional y desatada República de Corea, Son Heung-Min apareció para empatar en el descuento. Y en la prórroga, cuando el desgaste físico y la emoción desbordaban a ambos bandos, el mejor lateral izquierdo del torneo, Kim Jin-Su, claudicó ante un Tomi Jurić que generó la jugada del gol de James Troisi. La Final ha estado a la altura de una Copa de Asia en la que Australia, pese a lo engañoso de sus marcadores, ha tenido que sufrir contra selecciones como Kuwait, Omán o RP China. Las supo batir en partidos que demostraron la no tan dudosa conveniencia de la unión Australia-Asia. También la República de Corea supo batir a selecciones que la pusieron en apuros como Uzbekistán, demostrando que iba de menos a más y que en la Final daría lo mejor de sí misma. Ha sido un torneo de nivel en el que Asia ha demostrado, una vez más y hasta la Final, su crecimiento futbolístico.

Entramado defensivo surcoreano y gol de Luongo

La República de Corea encaró la Final con su 4-2-3-1 puro habitual, pero con cambios de índole defensiva en relación con la Semifinal ante Irak. Jang Hyun-Soo, el central al que Stielike suele meter al final de los partidos para proteger resultados favorables, fue titular como mediocentro junto a Ki Sung-Yong. La pareja habitual del mediocentro del Swansea City en esta Copa, Park Joo-Ho, fue desplazado a la banda izquierda, donde tenía como encargo ejercer de doble lateral por delante de Kim Jin-Su. En consecuencia, Son Heung-Min tuvo que empezar el partido en una banda derecha que pisaría durante poco tiempo por su estilo de juego. El veterano pero activo Cha Du-Ri fue el elegido en un muy variable lateral derecho para atacar por banda a Mathew Leckie, quien ocupa ese costado en el sistema de Postecoglou. Como casi siempre en el torneo, el esquema australiano era por nombres un 4-2-3-1 en el que su mediapunta, el técnico y solidario Massimo Luongo, se movía según convenía para convertirlo o no en un 4-3-3. Dos mediocentros posicionales como el creativo Mark Milligan y el destructor Mile Jedinak protegían a una defensa de dos hombres de buen salto como Matthew Špiranović y Trent Sainsbury, una de las revelaciones del torneo.

Una de las muestras de esa mejoría progresiva de la República de Corea en la Copa se encuentra en la manera de encarar los partidos. Uli Stielike ha recuperado valores tradicionales del juego de unos Taeguk Warriors más relacionados con el pragmatismo que con el toque en los últimos lustros. Así, y al igual que sucedió en la Final anticipada de la Fase de Grupos, los surcoreanos cedieron el balón a una Australia que tuvo que demostrar que sabe manejar grandes volúmenes de posesión. La República de Corea se estructuró defensivamente en un 4-5-1, con un repliegue a media altura y con presiones localizadas muy eficaces. Nam Tae-Hee, el mediapunta que cubre a Koo Ja-Cheol desde su lesión hace dos semanas, retrocedía para colocarse cerca de Ki y de Jang Hyun-Soo. Se formaba una estructura triangular en la que Luongo quedaba atrapado cada vez que se giraba tras retroceder para recibir la pelota. Por las bandas, Son Heung-Min y, sobre todo, Park Joo-Ho, presionaban al lateral de su banda si recibía el balón, pues aunque Australia esté renovando su juego aún contempla de su viejo libro de estilo la profundidad por los costados. Si la presión fallaba o si un ofrecimiento de Leckie o de Robbie Kruse permitía a Australia progresar por un flanco, el doble pivote basculaba y minimizaba junto al lateral de turno el ataque aussie. Estas presiones y este achique lateral formaban parte de un plan defensivo que también contemplaba la presión del espigado ariete Lee Jung-Hyup sobre los centrales y Jedinak. Stielike le daba la pelota a Australia con condiciones y la República de Corea obligaba con la presión a que Australia se la quitase de encima. Los surcoreanos controlaban el juego sin tener la posesión.

defensa KOREl entramado defensivo de Stielike en la salida de balón australiana. Infografía: Share My Tactics.

El hecho de que Australia jugase con la pareja Milligan-Jedinak en la medular también condicionaba su ataque. Milligan es creativo pero no muy profundo, con lo que la tarea de agitar el entramado surcoreano recaía en un Luongo tácticamente bloqueado y sin apenas espacio. Lo positivo para Australia fue que ya conocía este escenario por el partido que les midió en la Fase de Grupos (victoria surcoreana por 1-0). Así pues, no se impacientó y se centró en ir empujando a los Taeguk Warriors hacia su campo mientras los centrales impedían con su altura y su salto que el juego directo surcoreano diese frutos. Lee Jung-Hyup no pudo bajar ningún balón ante Sainsbury y Špiranović y eso implicaba que Son no podía aparecer tal y como lo había hecho hasta el momento en la Copa (segundas jugadas). La única manera de atacar para los hombres de Stielike era que sus laterales se arriesgasen a avanzar con la pelota practicando un juego exterior convencional. Cha Du-Ri lo consiguió en varias ocasiones y pudo hacerlo sin que Leckie le penalizase después. Eso permitió a Son, algo desconectado del juego en la banda derecha, tener dos ocasiones consecutivas cerca del descanso que pudieron inclinar la balanza hacia el Extremo Oriente. Pero Son las falló. Y cuando más frustrada estaba Australia y más se había adelantado en el campo (sus centrales estaban instalados cerca de la línea divisoria), sus dos mejores jugadores en el torneo se asociaron para una bella acción de gol: Trent Sainsbury, el central diestro del PEC Zwolle, le dio un pase excelente a un Luongo que controló, se giró y no perdonó al tembloroso arquero Kim Jin-Hyeon. Cuando menos lo merecía, Australia se puso por delante en el marcador.

Massimo Luongo Australia FocusLuongo, nombrado MVP de la Copa de Asia 2015, celebra su gol. Foto: Focus Images Ltd.

Australia se muestra sobria hasta el gol de Son

Agitada por el gol encajado, la República de Corea salió al Stadium Australia con la necesidad de replicar a los Socceroos al comienzo del segundo tiempo. Su empuje y la tranquilidad que le proporcionó el gol a los australianos permitieron a los hombres de Stielike acercarse con frecuencia al área de Mathew Ryan. Lo hicieron, en un primer momento, con el juego exterior puro que Stielike había recuperado de los cánones de la vieja Corea. Cha Du-Ri buscaba a Son Heung-Min y Kim Jin-Su combinaba con Park Joo-Ho o con Nam Tae-Hee. Estas acciones acababan en centros al área que no solían encontrar rematador sino a Sainsbury o a Špiranović. El poco éxito de este método de ataque, lo poco productivo del juego directo sobre el soldado Lee Jung-Hyup y el retroceso progresivo de Australia por la inercia surcoreana motivaron un cambio en el guion del partido. Ki empezó a influir. Y lo hizo gracias a sus recepciones y a sus conducciones hacia campo contrario, propias de un interior o de un mediapunta rompelíneas. Ki ganaba altura y buscaba con Nam Tae-Hee hacer daño por dentro a una Australia que se permitía sentar al discreto Tim Cahill (probablemente en su último partido de una Copa de Asia) para dar entrada al héroe de Western Sydney Wanderers, Tomi Jurić. Esta inercia positiva de los jugadores surcoreanos no fue acompañada por su técnico, quien ejecutó una dirección de campo poco reactiva o revolucionaria.

Lee Keun-Ho, nombrado mejor jugador de Asia en 2012, entró para ser mediapunta en lugar de Nam Tae-Hee. Este cambio, que aunque tiene matices fue un “hombre por hombre“, no ayudó a agitar las líneas australianas. Lee lleva tiempo jugando como falso ‘9’ y no mezcló tan bien como Stielike pensaba con Ki o con los volantes. Poco después, Han Kook-Young, interior, entró por Park Joo-Ho, lo cual desplazó a Son Heung-Min a su banda natural, llevó a Lee Keun-Ho al costado derecho y envió a Ki Sung-Yong a una posición de intermedia entre la del interior y el mediapunta. Más allá de acercar a Ki hacia el área y fomentar sus pasionales llegadas, el cambio no dio excesivas ventajas tácticas. Australia vio en las lesiones de Kruse e Ivan Franjić un problema, pues perdía a todo su flanco derecho y tenía que gastar todos sus cambios. James Troisi entró para jugar en tres cuartos por la banda izquierda, Leckie se fue a la banda en la que enloqueció a Chile en el Mundial, Matt McKay entró para ser interior y Milligan se sacrificó para ser el lateral de la banda amenazada por Son Heung-Min. Pese a que con McKay se notaba más la profundidad de Ki, Australia controló a la República de Corea. El público local estaba empezando a celebrar el título. Pero en el primer minuto del descuento, Ki conectó con Son en la banda parcheada; en la zona de Milligan. Y Son Heung-Min, que estaba más centrado que en un costado, visualizó el gol que llevaría a su país a seguir luchando por la Copa. El futbolista del Bayer 04 Leverkusen lo materializó para acallar a Sídney y regalar a todo espectador neutral media hora más de intenso fútbol.

ataque KORSituación del partido en el minuto 85. Infografía: Share My Tactics.

Una alocada prórroga

El tiempo añadido iba a estar condicionado por el último cambio de Stielike. El preparador alemán retiró a Lee Jung-Hyup, el único delantero de su convocatoria, para dar entrada a Kim Ju-Young, un central. Este cambio, hecho con 1-0 a los 87 minutos, llevó a Kim a la línea de centrales y a Kwak Tae-Hwi, el más alto de los centrales (185cm), al puesto de delantero. Esta medida, tan arcaica como efectiva en la historia del fútbol, condicionó la media hora adicional. Kwak, central limitado con la pelota en los pies, era el teórico encargado de marcar goles para su país en una Final continental. Esta alocada cuestión táctica recoge bien la esencia de una también alocada prórroga. La República de Corea estaba volcada y al límite de su físico y Australia quería castigarla al contragolpe con la frescura de Jurić y de Troisi. Los pupilos de Postecoglou aprendieron en el gol en contra que la República de Corea tiene en Ki a un correcto mediapunta cuando la emoción se apodera de él. Para rebajar su influencia, solidificaron su doble pivote con un control máximo de McKay y Jedinak sobre el capitán visitante y sus acompañantes. En consecuencia, el hecho de no tener un ’10’ sobre el campo y el de tener a un central como delantero se volvieron en contra de la República de Corea, a la que solo le quedaba una opción para ganar: colgar centros al área desde los costados. Cha Du-Ri y Kim Jin-Su se expusieron en demasía sirviendo centros a los que ningún centrocampista llegaba: el espigado delantero que podía rematarlos había sido sustituido por un central. Solo la fortuna o un error australiano podrían ayudar a una República de Corea que acusaba su falta de gol.

Sainsbury Spiranovic FocusLa seguridad de la defensa, liderada por Sainsbury y Špiranović, fue fundamental en la Final.
Fotos: Focus Images Ltd. Edición: MarcadorInt.

Australia llegó a sentirse cómoda despejando los centros laterales y absorbiendo a Ki en la prórroga. Pero no quería una tanda de penaltis que sí contemplaba la República de Corea, la cual cambió de centraldelantero sobre el minuto 95 para poner en punta al lesionado Jang Hyun-Soo. Para evitar los lanzamientos desde los once metros, los Socceroos atacaron con unos contragolpes que castigaban la valentía de los laterales surcoreanos. Jurić tuvo varias ocasiones claras, pero no fue hasta el borde del descanso cuando marcó las diferencias. El autor del gol que convirtió a WSW en el primer club australiano campeón de Asia inició la jugada que hizo a Australia campeona de Asia por primera vez. Llegó a la línea de fondo y sentó a Kim Jin-Su. El mejor lateral de la Copa capituló ante el heredero de Cahill, quien lo superó y buscó con un centro-chut raso a algún compañero. Kim Jin-Hyeon, portero nada convincente pese a encajar solo un gol en la Copa, despejó el balón hacia el medio. Y ahí estaba Troisi, que se había acercado desde el costado izquierdo hacia el punto de penalti para meter la pierna y anotar un gol histórico. La segunda parte de la prórroga estuvo compuesta por una sucesión de intentos surcoreanos guiados por el corazón y no por la cabeza. Australia, motivada tras ponerse por delante, supo resistir fácilmente las poco realistas embestidas de los Taeguk Warriors. El árbitro señaló el final y los chicos de Postecoglou se dieron cuenta de la magnitud que tenía su triunfo: son campeones de Asia para los próximos 4 años. Ange Postecoglou les ha dado un nuevo y plural estilo de juego y su talento, junto con sus sufridas victorias, les han hecho captar la atención del público internacional. Australia reina en Asia y piensa con ambición en mejorar su nivel para la Copa Confederaciones de 2017. El resto del continente, con cierta celotipia, es ambicioso en su pretensión de alcanzarla y superarla. A partir de junio podrán intentarlo: la clasificación para Rusia 2018 está ya a la vuelta de la esquina.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

5 comments

Me alegro por Australia y sobre todo por Tim Cahill, que probablemente ha disputado su último partido con su Selección -también el más importante-. El fútbol asiático sigue creciendo como la espuma, circunstancia que ya se apreció en el Mundial de Brasil. Esperemos que continúe con su progresión y veamos a jugadores naturales de Asia triunfar en Europa.

Irán y Australia (a pesar de los resultados) dejaron buenas sensaciones. Acuérdate del Argentina 1 – 0 Irán en Fase de Grupos. Gol de Lionel Messi -”Mejor Jugador del Mundial”- en los últimos instantes para tumbar a los de Carlos Queiroz.

En mi opinión el fútbol asiático, en lo que respecta a sus selecciones, lleva 20 años estancado. Solo ha crecido un poco el fútbol japonés, probablemente bastante menos de lo que se pensaba a principios de los 90. Las selecciones árabes se han desplomado (el nivel de Kuwait o Irak en los 80 era bastante superior al de las potencias regionales actuales), el nivel de Irán es bastante más bajo, un gigante como China no es capaz ni siquiera de sacar un solo jugador que se comporte dignamente en alguna liga europea, las selecciones del sudeste asiático todavía no se han recuperado del terremoto que supuso el desmantelamiento de su fútbol debido a las apuestas y del otro gran gigante, la India, no se tiene noticia alguna más allá de su extravagante liga de tres meses. En este escenario, un país bien organizado como Australia con apenas 20 millones de habitantes y donde el fútbol no está ni entre los tres deportes más populares, ha llegado a la confederación asiática y en poco más de un lustro ya se ha hecho con la Champions de clubs y con la Copa de Asia.
Más allá del nivel real, los partidos suelen ser bastante entretenidos, la importancia del torneo ha crecido muchísimo en toda la región y la organización ya no tiene nada que envidiar a la de una Eurocopa. De momento, y a la espera de que alguna selección asiática dé la cara realmente a la hora de la verdad, nos vamos a tener que conformar con eso (que no es poco).

Estoy con mi fiel compañero de cronicas Garci el futbol asiatico no va a tener un campeon en Rusia pero ha mejorado en muchos aspectos cosa que el futbol africanono puede decir

Deja un comentario

*