Japón, República de Corea e Irak, clasificadas para los Juegos Olímpicos

Japón Focus

Japón se ha proclamado campeón de Asia sub 23 después de remontarle a la República de Corea la Final del torneo de esta categoría (2-3). En las últimas tres semanas, las mejores generaciones de 1993 del fútbol asiático se han exhibido en Catar para presentarse como los recambios más accesibles de sus selecciones absolutas. Han batallado por ganar el título o por, al menos, clasificarse para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro del próximo mes de agosto. A ese evento, al que acceden solo los tres mejores combinados del campeonato, acudirán representando a Asia las citadas Japón y República de Corea además de Irak. Los leones de Mesopotamia, con la mayoría de los jugadores que fueron cuartos en el Mundial sub 20 de 2013, se clasificaron para los Juegos Olímpicos también con una remontada. Le ganaron en la prórroga (1-2) a la anfitriona Catar, una selección compuesta por jugadores de la Academia Aspire que probablemente serán los anfitriones del Mundial absoluto de 2022 (entonces tendrán entre 25 y 29 años). Ese último resultado los apeó de la cita olímpica de Rio, a la que sí acudirán las siguientes selecciones asiáticas:

Japón

La selección japonesa campeona de Asia sub 23 tiene un estilo de juego muy poco japonés. Su técnico, Makoto Teguramori, preconiza el repliegue ordenado y el juego exterior o directo en detrimento de la asociación con balón. Solo el tiempo determinará si es por su idiosincrasia –también mostrada cuando dirigía a Vegalta Sendai (2008-13)– o por un plan confabulado con la Federación para inculcar pragmatismo y orden a la futura selección absoluta. Independientemente del motivo, Japón sub 23 se muestra como un equipo voluntariamente poco posesivo. Poco hasta el punto de tener porcentajes de posesión inferiores a 40% ante rivales como Irán (Cuartos de Final), tradicionalmente poco promovedor. Esta cuestión, así como la escasa creatividad con la pelota de los nipones, se puede explicar desde el punto de vista táctico. Japón sub 23 despliega un 4-4-1-1 en el que el mediocentro es un central: Wataru Endo. En el pasillo central, pues, juegan de inicio 3 centrales, un único interior y 2 delanteros. Así, el espacio entre el único centrocampista y el siguiente jugador al que poder dar un pase es excesivo como para plantearse mandar con la pelota. Por ello, Japón sub 23 suele atacar por las bandas o de forma directa.

La opción del juego directo, poco natural en las selecciones de Japón, la aplica esta generación por otra circunstancia también poco natural: los orígenes de dos de los tres puntas de Teguramori. El delantero en el que más ha confiado desde que tomó las riendas de la selección olímpica, Musashi Suzuki, es jamaicano de nacimiento. Y el delantero con más minutos en este Asiático, Ado Onaiwu, es de ascendencia nigeriana. Las procedencias de ambos motivaron a Teguramori a colocarlos de referentes para que sus compañeros les enviasen balones por alto. Si hacían valer su físico poco japonés para bajar el esférico podrían disparar o provocar segundas jugadas. Sin embargo, Suzuki y Onaiwu han demostrado ser igual de japoneses que el a la postre mejor ariete de la nómina del Asiático, un Takuma Asano que marcó dos goles en la Final y que hizo un gran Mundial de Clubes el mes pasado con Sanfrecce Hiroshima (tercer clasificado). Si el juego directo no funciona y no hay segundas jugadas que le permitan lucirse al jugador “diferente” de esta generación, el segundo punta del Young Boys Yuya Kubo, Japón sub 23 aplica juego exterior.

Por fuera es por donde Japón generó más goles en este Asiático sub 23 (7 de 15). A pesar de la previsibilidad de una escuadra nipona que ataca con subidas de los laterales, pases a los extremos y centros al área, Japón sub 23 marca diferencias por los flancos. Esta generación incluye a un lateral diestro profundo capaz de ser el motor del equipo como Sei Muroya y también al nombrado mejor jugador del Asiático, el volante izquierdo Shoya Nakajima. Ambos jugadores militan en FC Tokyo y son los principales responsables de la clasificación para los Juegos Olímpicos de su selección. Pese a que el segundo de ellos ya ha jugado más de 400 minutos en J.League, su crecimiento en el Asiático sub 23 y la mejora de sus disparos y pases con la pierna diestra le valieron el premio de la Confederación Asiática de Fútbol.

En lo estrictamente defensivo, Japón sub 23 es un equipo compacto, replegado sobre sus dos líneas de 4 en campo propio y que ahorra físico. Presiona solo cuando el rival tiene la pelota en el área de actuación de un único futbolista, que es el que acude a estorbarlo. La presencia de tres centrales en los onces iniciales proporciona solidez sin pelota y un buen sistema de coberturas. También permite al central más sólido y expeditivo de los dos de la zaga, Naomichi Ueda, salir de zona para frustrar el juego directo de los rivales, quienes plantean esa opción frustrados por la falta de huecos. Japón fue la selección menos goleada del Asiático sub 23 (4 goles) y llevaba solo un tanto en contra el día antes de la Semifinal. Su portero, Masatoshi Kushibiki, fue el más confiable de todo el torneo pese a que no tuvo que parar tanto como otros. Su contribución, no obstante, suma eficacia al entramado defensivo de Teguramori.

República de Corea

La subcampeona del Asiático sub 23 es la selección olímpica con una propuesta más convincente con balón de las tres asiáticas que irán a Rio. Es una selección ofensiva, vertical y directa con la pelota a ras de césped; especialmente rápida en la asociación en campo contrario. La escuadra de Shin Tae-Yong se configura, normalmente, sobre la base de un 4-4-2 en rombo. La salida de balón es exterior y buena parte de la labor de gestación de ataques la asumen los laterales, Sim Sang-Min (zurdo) y Lee Seul-Chan (diestro). Estos suelen dar un pase al interior de su perfil para que el balón pase por la medular mientras siguen corriendo hacia campo contrario, pues tienen toda la banda a su disposición. Los interiores, por tanto, son los jugadores clave del equipo, pues definen cómo será cada uno de los ataques surcoreanos. Su importancia en el juego es tal que solo los equipos que presionaron específicamente a estos futbolistas pusieron en apuros a la República de Corea en el Asiático sub 23 (Uzbekistán, principalmente).

Lee Chang-Min y Moon Chang-Jin suelen tener, por el buen hacer habitual de sus compañeros, un mínimo de 3 líneas de pase. Por cómo juegan, su misión es elegir la mejor de todas en cada momento de la forma más rápida posible. La primera línea es la más visible en el esquema táctico: la del mediapunta. Un pase a Kwon Chang-Hoon, titular indiscutible del subcampeón surcoreano Suwon Bluewings, es una buena opción, pues es un mediapunta que no solo asiste sino que tiene gol –máximo goleador surcoreano del Asiático con 5 goles–. No obstante, los interiores pueden devolver el balón al lateral si se incorpora al ataque en situación ventajosa o dárselo a uno de los delanteros. De los cuatro atacantes que más minutos tuvieron en el Asiático sub 23, Ryu Seung-Woo (Bayer 04 Leverkusen) es el más móvil y rompedor. Hwang Hee-Chan (Red Bull Salzburg), Jin Sung-Wook y el espigado Kim Hyun son delanteros más puros pese a ser nueves modernos, con lo que se ofrecen algo menos a los centrocampistas. Por ello, los interiores también prueban a veces a conducir y disparar a portería. En especial, el más profundo de los dos, un Moon Chang-Jin que fue el segundo máximo anotador del equipo en el Asiático con 4 dianas (una de penalti).

La salida de balón exterior y la subida frecuente de los laterales hacen que la República de Corea sub 23 tenga que protegerse de forma especial en fase defensiva. Pese a que, si todo va bien, esta fase es la que menos dura en todo un partido, Shin Tae-Yong la cuida de forma notable. Cuando el equipo inicia una jugada, el pivote Park Yong-Woo retrocede hasta incrustarse entre centrales. Los dos zagueros, Yeon Je-Min y Song Ju-Hun, se abren a bandas para proteger las espaldas de los profundos laterales. Es así como se forma una “defensa de 3” que protege el arco de un Kim Dong-Jun poco seguro y capaz de cometer errores graves como el gol de Catar en Semifinales del Asiático sub 23 (victoria 1-3).

En esa ronda, la República de Corea estaba especialmente interesada en no proponer como acostumbra y en ceder el balón a la selección anfitriona. Por ello, utilizó de inicio un 5-2-3 que colocaba desde el principio a Park Yong-Woo de central. El hecho de que el doble pivote estuviese compuesto por dos interiores y el de que no hubiese volantes puros hizo sufrir a una República de Corea que se salvó por la poca productividad ofensiva de Catar. Solo la acumulación de defensas jugó a favor de los jóvenes guerreros Taegeuk en situaciones de marcadores a favor. No obstante, esta atípica propuesta defensiva podría verse en Rio ante selecciones nominalmente más potentes.

Irak

La selección iraquí sub 23, al igual que la absoluta y la de edades menores, representa fielmente el carácter que se asocia al país al que representa: pasional, impetuoso, atrevido e incluso algo alocado, lo suficiente como para hacer genialidades. Estos atributos son especialmente visibles en una generación de iraquíes de la que se duda sobre las edades de varios jugadores. No obstante, la mayoría de ellos ya se dio a conocer así ante el mundo con la cuarta plaza del Mundial sub 20 de 2013 y este año ha conseguido, con el mismo espíritu, otro éxito: la clasificación para Rio 2016. La traslación al fútbol de estas cualidades deriva en un desorden táctico que, en ocasiones, hace del juego iraquí algo caótico, en el que caben acciones brillantes y errores graves. Sus centrocampistas más habituales son especialmente técnicos y tienden a demostrarlo en el pasillo central, con ofrecimientos y líneas de pase inesperados para los rivales. Esos movimientos pueden dar beneficios pero también generan asimetrías y desajustes problemáticos en caso de contragolpe rival. Sin embargo, son la esencia de un equipo que, cuando tiene que remontar, mueve al interior Humam Tariq de la banda derecha al hueco de lateral izquierdo.

Irak sub 23 es, con Abdulghani Shahad a los mandos, un equipo ambivalente. Puede dominar con la pelota o puede priorizar el juego directo sobre su punta, Mohannad Abdulraheem. Con la opción más pragmática es como remontó el partido de Cuartos de Final del Asiático sub 23 ante Emiratos Árabes Unidos (1-3 tras prórroga), pero cambiando a la opción más promovedora fue como remontó ante Catar en el duelo por el último billete olímpico (1-2 tras prórroga). Cuando mueve la pelota desde campo propio, Irak sub 23 suele encargarle la salida a sus profundos laterales: Hamza Adnan (zurdo) y Safaa Jabbar (diestro). Estos tienden a escapar de la línea de banda y conducir el esférico en dirección a la media punta, propiciando una acumulación de jugadores en una parcela en la que se ofrecen Amjad Atwan (interior), Mahdi Kamil (mediapunta con buen giro) y el citado Tariq (interior incrustado como volante). El conocimiento personal de los jugadores, mayor que en otras selecciones por sus frecuentes titularidades en sus clubes en Irak, ayuda a que se coordinen en pocos metros. Así, se gestan buenas ocasiones de peligro con pases rasos por dentro. Pese a que las jugadas nacen fuera, solo Ali Husni suele acabarlas desde fuera. Este volante izquierdo es el jugador más “frío” de la selección iraquí sub 23, lo cual le ayudó a ser uno de los máximos anotadores de su equipo en el Asiático (2 dianas).

Cuando Irak opta por el plan más directo, el juego suele simplificarse a buenos desplazamientos largos de Atwan para un Abdulraheem que se mueve a la espalda de la defensa rival. Esa conexión sencilla, ejecutada a alta velocidad, es capaz de producir goles pese a la técnica a ras de césped de la mayoría de jugadores iraquíes. Y esa fórmula de ataque, que suele ejecutarla cuando es dominada, aumenta la importancia de la propuesta defensiva de Irak. En esos escenarios crece el peso táctico del acompañante de Atwan en el doble pivote del 4-2-3-1 típico de Irak sub 23. Suele ser un central adelantado que da solidez y evita que las alocadas acciones de los atacantes cuesten goles en contra. Saad Natiq y Ali Qasim ganaron minutos en el Asiático sub 23 después de que Saif Salman, mediocentro aunque creativo, fuese sancionado de por vida sin representar a su país por la Federación Iraquí tras irse a Bagdad antes de los Cuartos de Final (según el jugador, por el estado de salud de su hija). Independientemente de quién juegue, Irak sub 23 gana algo de orden y de sobriedad con su pivote y con sus centrales, hábiles yendo al corte: Ali Faez y el capitán Mustafa Nadhim. Pese a su error en el último minuto de las Semifinales del Asiático sub 23 ante Japón (derrota 2-1), el portero Fahad Talib también resulta providencial en ocasiones para el combinado olímpico de Irak.

Once y banquillo ideal del Asiático sub 23 2016

El Asiático sub 23 dejó mucho más que tres selecciones clasificadas para los Juegos Olímpicos. Dejó también la frustración de una Irán carente de pegada en los momentos clave; las decepciones de Arabia Saudí, Australia y la RP China, incapaces de superar la Fase de Grupos; y la sorpresa de Corea del Norte, que superó la primera ronda con solo 2 puntos y provocó una prórroga en Cuartos de Final ante la anfitriona Catar. Esta selección se lleva un sabor agridulce del que esperaba que fuese su torneo. Con el recuerdo del Mundial sub 20 del año pasado y el del título de campeones de Asia sub 19 de 2014, la selección de Aspire anhelaba continuar su progresión con algo más que un cuarto puesto. El buen trabajo contragolpeando desde el repliegue –e incluso proponiendo– de los de Félix Sánchez quedó eclipsado por las remontadas de sus oponentes en Semifinales y en el partido por el tercer y cuarto puesto. Pese a ello, Catar ha demostrado avances muy notables con esta generación, de la que se espera que muchos jugadores estén en el once de la absoluta en el Mundial 2022. La presencia de varios de ellos en los clubes europeos de la Academia Aspire (6 en el KAS Eupen, 4 en la Cultural Leonesa) y la diferencia considerable con la generación inmediatamente posterior invitan a pensar en ello.

Catar concluyó el Asiático sub 23 teniendo en sus filas al máximo goleador del torneo, el falso ‘9’ Ahmed Alaa (6 goles), y al máximo asistente del campeonato, el volante de solo 19 años Akram Afif (8 pases clave). Ambos se cuelan, junto al tercer máximo goleador del torneo Abdelkarim Hassan (4 goles), en el once ideal del Asiático sub 23 de MarcadorInt:

XI ideal Asiático U23
Infografía: Footballuser.

Masatoshi Kushibiki (Japón, Kashima Antlers cedido por Shimizu S-Pulse, 29-ene-1993)

Sei Muroya (Japón, FC Tokyo, 5-abr-1994)

Mustafa Nadhim (Irak, Al-Quwa Al-Jawiya, 23-sep-1993*)

Naomichi Ueda (Japón, Kashima Antlers, 24-oct-1994)

Abdelkarim Hassan (Catar, Al-Sadd, 28-ago-1993)

Amjad Atwan (Irak, Al-Shorta, 12-mar-1997*)

Moon Chang-Jin (República de Corea, Pohang Steelers, 12-jul-1993)

Akram Afif (Catar, KAS Eupen, 18-nov-1996)

Kwon Chang-Hoon (República de Corea, Suwon Bluewings, 30-jun-1994)

Shoya Nakajima (Japón, FC Tokyo, 23-ago-1994)

Ahmad Alaa (Catar, Al-Rayyan, 31-ene-1993)

Banquillo ideal:

Muhannad Naim (portero, Catar, Al-Sadd, 28-ene-1993)

Rouzbeh Cheshmi (central, Irán, Esteghlal, 24-jun-1993)

Liao Lisheng (interior, RP China, Guangzhou ET, 29-abr-1993)

Humam Tariq (volante, Irak, Al-Quwa Al-Jawiya cedido por Al-Ahli Dubai, 10-feb-1996*)

Yuya Kubo (segundo punta, Japón, BSC Young Boys, 24-dic-1993)

Ryu Seung-Woo (delantero o volante, República de Corea, Bayer 04 Leverkusen, 17-dic-1993)

Takuma Asano (delantero, Japón, Sanfrecce Hiroshima, 10-nov-1994)

Hwang Hee-Chan (delantero, República de Corea, Red Bull Salzburg, 26-ene-1996)

Jang Ok-Chol (delantero, RDP Corea, Kigwancha, 14-ene-1994)

Omar Khribin (delantero, Siria, Al-Dhafra, 15-ene-1994)

*Fechas discutidas.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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