Las dos almas de Jordania, cara a cara

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“Los jordanos no existen”, dijo. Y se quedó así de tranquilo. Mi intención no era discutir esa afirmación, pues Amer es jordano y sabrá más de la zona que yo. “No, no existen. Bueno. Quedan algunos… Por el sur y los palacios. Pero, en el fondo, no existen. Los jordanos… Bueno, los jordanos somos casi todos palestinos,” añadió. Y siguió conduciendo.

Jordania juega contra Palestina un partido clave en su futuro deportivo. Los palestinos debutaron con una derrota lógica contra Japón y Jordania fue derrotada por su vecino del este, los iraquíes. Y ahora se juegan la vida con los vecinos del oeste, los palestinos. Un partido que enfrenta las dos almas de muchas personas. Cuando Amer dice que los jordanos no existen, en el fondo, no miente. Los llamados jordanos no dejaban de ser una tribu árabe más, beduina, que vivía en los desiertos entre una zona llamada históricamente Siria y otra llamada Arabia. Luego llegaron los franceses y británicos y se repartieron el pastel. Lo que hoy llamamos Jordania fue un nombre inventado para dividir en dos Siria: el norte para los franceses y el sur para los británicos. Por eso muchos jordanos dicen que, en fondo, los jordanos son sirios. Aunque siempre puntualizan: “Sirios como pueblo, no como nacionalidad”. En una zona compleja como pocas, un ciudadano jordano puede afirmar sentirse sirio y mostrarse indignado por la presencia de millones de refugiados de la guerra de Siria. “Nos quitan el trabajo”, me decía un tipo que presumía de abuela nacida en Damasco.

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Los británicos pasaron a controlar una zona llamada Jordania elevando una tribu a la categoría de nación. Jordania era una zona poblada por pocos beduinos y Amman, un pueblecito. Esos habitantes fueron los primeros ciudadanos de un nuevo estado, Jordania. Y Jordania ha ido creciendo y evolucionado de forma sorprendente, pues como suelen decir algunos analistas en Israel con mala leche, Palestina no puede pedir un estado palestino pues ya lo tienen: Jordania. Si el partido Jordania-Palestina es emotivo es por la presencia de palestinos en Jordania. Se calcula que entre el 50 y el 60% de la población jordana es palestina. Una división, entre los jordanos de antes y los palestinos, que aún perdura.

Entre 1948 y 1968, millones de palestinos escaparon del ejército de Israel y se refugiaron en Amman y el norte de Jordania. Ahora, sus hijos y nietos son ciudadanos jordanos. Son jordanos. Y palestinos a la vez. La cuestión de la identidad en Jordania no es fácil. Durante mi viaje a la zona, Amer, mi conductor, se refirió a sí mismo como palestino, jordano, sirio, árabe y beduino. Y eso, sin sumar su tribu. Su padre era palestino de Rammallah. Su identidad, palestina. Su pasaporte, jordano. Cuando sonaba su teléfono, aparecía la cara de Yasser Arafat. Cuando sonaba otro teléfono, pues allí es normal tener más de un teléfono, aparecía el Rey Hussein. Hussein y Arafat fueron enemigos en su momento, cuando Jordania vivió una guerra civil en los 70 entre los palestinos y el gobierno jordano, aunque al final protagonizaron los acuerdos de paz de 1994. Y cuando fallecieron eran amigos.

Entre el 50% y el 60% de la población de Jordania es palestina

En Jordania el 98% de la población es árabe, pero eso no garantiza unidad. No existe un censo que permita saber exactamente quién es palestino. Han llegado palestinos durante décadas. Tenemos de primera, segunda y tercera generación. Algunos sueñan con volver a su tierra y otros, no quieren volver ni locos. Algunos se han casado con sirios o iraquíes. Así que la cifra oficial de palestinos oscila entre los 2 y los 4 millones. El centro palestino de estadísticas los cifra en 3’4 millones. En el territorio de Jordania existen 15 campos de refugiados palestinos. Los más viejos se han convertido en barrios integrados en las ciudades.

Al-WihdatEl campo de refugiados de Al-Wihdat. Foto: Toni Padilla.

Uno de estos campos es Al-Wihdat. Aquí llegaron más de 200.000 palestinos en 1948. Se instalaron en chabolas y tiendas. Y como vieron que les tocaría quedarse, empezaron a construir sus casas. Luego les dieron pasaporte jordano y las chabolas se convirtieron en casa. Al-Wihdat creció, se convirtió casi en un barrio y sus gentes fundador sus escuelas e instituciones. Una de ellas, fundada en 1956 con la ayuda de la Agencia de ayuda a los refugiados de las Naciones Unidas, fue el equipo de fútbol Al-Wihdat. El equipo se convirtió en el símbolo de los palestinos, con la mezquita de Al Aqsa, de Jerusalén, en el escudo. En 1975, el club ascendió a Primera y en 1980 ganó la liga.

Fueron épocas de gloria y de problemas, pues entonces Jordania vivía las consecuencias de esa guerra civil entre las milicias palestinas y el ejército jordano. Millares de personas fallecieron. Se produjeron atentados, millares de muertos. Los palestinos, liderados por la OLP de Arafat, acusaba a los jordanos de buscar la paz con Israel. El Rey Hussein temía a los palestinos, que habían creado un estado en sus barrios dónde él no podía mandar. Al final, se vivió el conocido como ‘setiembre negro’ y Arafat escapó de Jordania, derrotado. Con este background, los partidos del Al-Wihdat acaban siempre con incidentes.

Aún hoy el club protagoniza el gran derbi local contra el Al Faisaly, el equipo considerado como de los jordanos descendientes de los habitantes de la zona antes de la llegada de los palestinos. El nombre del Al Faisaly se debe a la familia real, concretamente. La rivalidad es muy dura y demuestra que debajo una imagen de cordialidad, aún quedan divisiones entre los palestinos y los jordanos. Los hinchas del Al-Faisaly solían cantar una canción en los derbis que decía: “Uno, dos, uno, dos, oh Hijo de Hussein divórciate de ella” en referencia a la boda del Rey Abdalá, hijo de Hussein, con Rania, hija de palestinos.

El Al-Wihdat publica su periódicoEl Al-Wihdat tiene su própio periódico. Foto: Toni Padilla.

Según algunas organizaciones, el gobierno de Jordania ha adoptado una política de intimidación a los jordanos de origen palestino en los últimos años. El Rey Hussein consiguió pacificar la zona. Pasó de ser víctima de atentados a ser amigo de los palestinos. Pasó de ordenar disparar contra civiles palestinos, a negociar con ellos. Pero en los últimos años, después de su muerte, organizaciones palestinas han denunciado agresiones a hinchas del Al-Wihdat, problemas para dar visados y pasaportes a familiares o medidas que no permite a los palestinos gozar de mejor representación política. Jordania tiene diferentes almas y no siempre laten igual.

Cuando Jordania y Palestina jueguen este partido, en algunos barrios de Amman, hijos de palestinos animaran a los jordanos. Y ciudadanos jordanos animaran a Palestina. En el césped, más de la mitad de la selección jordana la forman hijos de palestinos. Y un internacional palestino, Abdelatif Bahdari, juega en el Al-Wihdat.

*Como siempre, contar la historia de un estado en poco espacio puede significar alguna simplificación. Si fuera así, pedimos perdón y aceptamos críticas constructivas. Gracias.

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4 comments

Que bien escribes toni, tus articulos siempre estan entre mis favoritos como el barro de kosovo o el de futbol en la 1 guerra mundial. Se nota que eres historiador

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