Previa de la Copa de Asia 2015 (IV): Grupo D

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El Grupo D de la Copa de Asia 2015 es el grupo cuyos integrantes suman más trofeos de campeón. Esto se debe a la coincidencia de Japón, la selección más exitosa del continente pese a su tardía profesionalización (4 copas), y de Irak, campeona de Asia hace 8 años. Además, es en este grupo donde se encuentra el único debutante en la competición, Palestina, que vivirá estos días un sueño codeándose con la superélite asiática. Los luchadores, además, compartirán grupo con una selección que estuvo más cerca que nunca de un Mundial hace solo 13 meses como Jordania. Es la selección de un país fronterizo con el que hay una importante y no muy positiva relación histórica. Sobre el papel, la selección japonesa es favorita para revalidar el título en Australia. Tiene tres encuentros iniciales en los que ha de recuperar sensaciones tras el desplome futbolístico y anímico vivido en el pasado Mundial de Brasil. La joven Irak, mezcla de los cuartos clasificados del último Mundial sub 20 y de los campeones de Asia sub 22, se encuentra en un momento de inestabilidad interna que pueden aprovechar los jordanos, dirigidos por un reconocido exfutbolista inglés. Palestina, pese a la debilidad de su liga, a las lesiones que padece y a los problemas político-burocráticos que afectan a sus jugadores, quiere demostarle a Asia que puede complicarle partidos a equipos grandes. Su aventura como los más humildes del torneo comenzará con el examen más duro posible: enfrentarse a los más condecorados, los Samurai Blue.

Japón

Los nipones han participado a lo largo de su historia en 7 Copas de Asia; las 7 últimas. Solo en su debut en tierras cataríes allá por 1988 se quedaron en la Fase de Grupos. En su segunda experiencia, esa vez como anfitriones, levantaron el primer trofeo de un total de 4 (1992, 2000, 2004 y 2011). Son los actuales dominadores del fútbol asiático y mantienen a raya en el entorno continental a los aspirantes del Extremo Oriente y de Oriente Medio. Y desde hace pocos años, a Australia. Su objetivo, en consecuencia, es volver a ganar el campeonato. Esta es la misión que tiene desde el verano el entrenador mexicano Javier Aguirre. Su llegada se produjo después de que Japón, con aspiraciones creíbles de firmar el mejor Mundial de su historia, cayó estrepitosamente en la Fase de Grupos en Brasil. Alberto Zaccheroni intentó añadir repliegue y pragmatismo a un equipo que, por su estilo tradicional, quiere mandar y deleitar construyendo con balón. La remontada de Costa de Marfil en el primer encuentro y el volumen pocas veces visto de críticas desde la afición y la prensa minaron la moral de una concentración agotada en sus últimos entrenamientos en Sudamérica. Dejaron anímicamente tocado a uno de sus emblemas, Shinji Kagawa, que fue quien tuvo que absorber un mayor número de críticas en una selección en la que a nadie le salía nada. Zaccheroni, tras escuchar reprobaciones hasta de la Federación, acabó dimitiendo. Y esta misma Federación sorprendió contratando a Aguirre, un técnico cuya personalidad y cuya cultura de fútbol no encajan sobre el papel con la concepción japonesa del balompié. Después del verano llegaron los primeros amistosos con el Vasco al frente de Japón. En ellos hubo sorpresa porque, estilísticamente, no hubo cambios. Era evidente que Aguirre, un técnico proclive a un fútbol más vertical y directo, no podría cambiar el ADN del fútbol japonés de golpe tras su llegada. Pero no hubo un término medio, sino que los partidos los podía haber firmado el mismo Zaccheroni meses atrás. Japón seguía mandando con balón, seguía atascándose ante repliegues y seguía sufriendo en la parcela defensiva.

A Aguirre le costó arrancar. El escepticismo fue enorme tras sus 4 primeros partidos (goleadas de Uruguay y Brasil, empate sufrido ante Venezuela y victoria mínima contra Jamaica). No convenció hasta los amistosos de noviembre como local ante Honduras (6-0) y Australia (1-0). En esos encuentros Aguirre demostró que, por ahora, no quería cambiar conceptos sino nombres de cara a esta Copa de Asia. En su convocatoria, dada tras el revuelo por su imputación en el proceso judicial por el Levante UD-Real Zaragoza, mantuvo a casi todo el bloque del Mundial. Prescindió, eso sí, de figuras como el máximo goleador de la J.League de 2013 y 2014 Yoshito Okubo y de futbolistas sin regularidad en Europa como Yoichiro Kakitani o Yuya Osako. Adhirió a futbolistas jóvenes como el volante izquierdo o delantero Yoshinori Muto –que apunta a titular en la Copa–, a jugadores que pueden aportar algo diferente como el espigado (185cm) delantero Yohei Toyoda y a jugadores que merecían otra oportunidad como Takashi Inui. Devolvió peso a jugadores cuestionados meses atrás como el veterano (34) Yasuhito Endo y dejó sorprendentemente fuera de la lista al mediapunta ex del FC Bayern y TSG Hoffenheim Takashi Usami (campeón del triplete nacional con Gamba Osaka). La lesión de Atsuto Uchida hace fija una cuestión que antes solo era probable: la titularidad de Gotoku Sakai, quien ha contado con más minutos en el lateral derecho desde que llegó Aguirre. La reconversión definitiva de Yasuyuki Konno en mediocentro (posición que ocupa en Gamba Osaka desde mediados de 2012) hace que Masato Morishige vaya a ser fijo atrás con Maya Yoshida. Keisuke Honda, acostumbrado a la banda derecha en el AC Milan de Inzaghi, jugará probablemente en ese flanco, dejándole la media punta a un Kagawa que quiere volver a ser el de hace unos años. Shinji Okazaki, considerado volante por Zaccheroni, actuará de ‘9’ móvil para marcar en un torneo que puede servirle a Japón para reivindicarse y seguir tiranizando Asia.

Shinji Kagawa Japón Borussia Dortmund FocusShinji Kagawa ha jugado los últimos amistosos de enganche, con Honda a su derecha. Foto: Focus Images Ltd.

Jordania

La selección jordana participará por tercera vez en una Copa de Asia. Todas sus participaciones se han producido en este siglo (2004 y 2011) y en ambas ha sido capaz de llegar a los Cuartos de Final. Los caballerosos son una selección que ha crecido en todos los ámbitos durante los últimos años. Fue la sorpresa de la clasificación para el Mundial de Brasil en el continente pese a sus muy malos partidos lejos de Amán. En la capital jordana, y bajo la dirección del iraquí Adnan Hamad, fueron capaces de vencer a los finalmente clasificados Japón y Australia, así como a otra clasificada para esta Copa de Asia como la Omán de Paul Le Guen. Se clasificaron para el Play-Off Asiático, lo cual implicó estar a 4 partidos de distancia de la Fase Final de un Mundial. Cuando se acercaba el doble duelo ante Uzbekistán, Hamad sorprendió al fútbol jordano anunciando que no renovaría su contrato. El egipcio Hossam Hassan, máximo goleador histórico de su selección como jugador, tomó las riendas del equipo que ganó en la tanda de penaltis de la vuelta a los exsoviéticos tras un doble 1-1. Eso les llevó a estar a dos partidos del Mundial, o lo que es lo mismo, a un Play-Off Intercontinental de distancia. Nunca un Mundial estuvo tan cerca de Jordania, una selección relativamente pequeña en el entorno de Oriente Medio. Sin embargo,  las lesiones y las sanciones acentuaron la previsible victoria charrúa (0-5 en la ida). Desde la goleada uruguaya, todas las sensaciones positivas que desprendía el equipo se disiparon. Los problemas extradeportivos, como la negativa de pesos pesados de jugar en Montevideo por sentirse humillados o los enfrentamientos verbales en algunos entrenamientos, debilitaron internamente a una Jordania endeble en la clasificación para la Copa. Si bien es cierto que la acabó invicta, empató la mitad de los partidos (3) y dejó ver que sus hombres más experimentados competían cada vez peor por el peso de la edad. Los resultados se sobrepusieron a las sensaciones y el pasado mes de julio la Federación renovó a Hassan, a quien veían como el nuevo Mahmoud El-Gohary, el difunto técnico (también egipcio) que les llevó a Cuartos de Final en su debut en Copa de Asia. Sin embargo, el preparador de El Cairo puso de su parte para salir de Jordania en septiembre cuando el Zamalek de la liga de su país insistió para hacerse con sus servicios.

Jordania tuvo que moverse en el mercado a finales del pasado verano para fichar a un nuevo técnico que preparase con tiempo la Copa de Asia. El hombre elegido fue el otrora internacional inglés Ray Wilkins, exjugador de Chelsea, Manchester United, Glasgow Rangers y QPR, entre otros. Su experiencia en los banquillos consistía en 2 temporadas al frente del QPR, una (y algunos meses) al frente del Fulham y varios años no consecutivos como técnico asistente de Chelsea, Watford, Millwall y la selección inglesa sub 21. Ayudó en el lado blue de Londres a Carlo Ancelotti, quien lo elogió en una autobiografía en la que reconocía que “sin él no habría ganado nada” en el Chelsea. Pese a los avales, Jordania no ha ganado ningún partido (1 empate, 6 derrotas) desde que Wilkins la lidera, aunque todos sus encuentros han sido amistosos. De octubre a esta parte, Wilkins ha dado continuidad al grupo de jóvenes que Hassan fue introduciendo para dejar progresivamente de lado a los veteranos que rozaron el Mundial (como Shadi Abu Hashhash, no convocado, o Amer Deeb, lesionado). Ese grupo joven, cuyos rostros representativos son dos titulares como el buen central Tareq Khattab (22) y el interior Raja’i Ayed (21), se ha ampliado en la concentración previa a la Copa de Asia. La edad media de la lista de convocados –en la que no está el exmadridista y exbarcelonista Thaer Bawab por lesión– es 2 años menor que la del equipo base de la clasificación mundialista. Algunos de los pocos adolescentes que entraron en la etapa Hamad, como el ofensivo lateral diestro Oday Zahran (23), el volante derecho Khalil Bani Attiah (23) o el mediocentro Saeed Murjan (24), son hoy fijos en un once que ya incluye a pocos experimentados. Uno de ellos es el polémico capitán y portero Amer Shafia (32), que aunque es uno de los mejores guardametas de la región, tiene un carácter indómito. Fue de los que se negaron a jugar en Montevideo, y un enfrentamiento con Wilkins casi le impide estar entre palos en tierras australianas. Otro de los veteranos indiscutibles es Ahmad Hayel (31), el goleador de esta Jordania que quiere mantener su estilo posesivo y pausado con unos jóvenes con un reto idóneo para un técnico británico: ser más pragmáticos que sus antecesores cuando los rivales les quiten el cuero.

Ray Wilkins Jordania Focus editadaRay Wilkins dirige a Jordania desde octubre de 2014. Foto: Focus Images Ltd.

Irak

Los leones de Mesopotamia van a disputar la Copa de Asia por octava vez en su historia. Se proclamaron campeones del continente en 2007 y solo en su debut (1972) cayeron eliminados en una Fase de Grupos. Irak ha cambiado notablemente desde que alzó el trofeo continental en Yakarta. En los últimos 3 años, su selección ha vivido un cambio generacional pocas veces antes visto en Asia (y en el mundo). La particularidad que le distingue del resto de cambios generacionales es que el ejecutor ha sido a la vez seleccionador sub 20, sub 22, olímpico y absoluto, lo cual ha acelerado bruscamente el proceso. El técnico pluriempleado era Hakeem Shaker, quien fue promocionando a sus jóvenes a la absoluta aun sin ser seleccionador. Consiguió una histórica cuarta plaza en el Mundial sub 20 de Turquía e hizo campeones de Asia a sus sub 22 en Omán a principios del año pasado. Acabó de clasificar a la selección absoluta para la Copa de Asia con un equipo de muy baja edad media. Y todo parecía indicar que intentaría hacer historia en Australia después de que le quitaran los cargos de seleccionador de las categorías inferiores. Sin embargo, de forma sorprendente, los malos resultados de la Copa del Golfo (torneo amistoso pero muy sentido en la región) supusieron su destitución. Ahora, Shaker es historia. No tiene ninguna vinculación directa con una Irak que ha tenido que buscar a la carrera a un seleccionador, como otras 2 selecciones de la Copa de Asia que despidieron a sus técnicos a finales de noviembre (Kuwait y Arabia Saudí). El mercado de entrenadores con experiencia en ligas árabes no estaba muy poblado; menos aún con dos competidores de ofertas más atractivas que la iraquí (condicionada por la situación política y económica). Convencieron a Sebastião Lazaroni, brasileño que había entrenado en Catar, para que firmase. Pero una vez viajó a Erbil, capital del Kurdistán Iraquí, se negó a fichar por la condición sine qua non de tener que entrenar en la insegura Bagdad. Lazaroni era el plan A y no había plan B, con lo que Irak tuvo que recurrir a una especie de cesión de un club del Golfo para tener entrenador durante el mes de enero, en el que paran casi todas las ligas de la zona. El club que la aceptó fue el Qatar SC, cuyo técnico es Radhi Shenaishel.

El entrenador bagdadí no ha tenido tiempo de hacer cambios profundos en el joven equipo de Shaker, que probablemente mantendrá su estilo posesivo, su voluntad de mandar en los partidos y su dualidad estilística a la hora de atacar, representada por la agresividad y la verticalidad del lateral Ali Adnan (21 años; pretendido por el Granada antes de fichar a Layún) y por la belleza técnica de las conducciones y los pases del interior Humam Tariq (18 años). Con Shaker, el punto débil era el orden defensivo, que solo se conseguía con repliegues. Probablemente esto se mantenga con Shenaishel, quien ha dejado fuera de la convocatoria a dos figuras de los exitosos equipos sub 20 y sub 22: el completo centrocampista Saif Salman (21) y el móvil delantero Mohannad Abdul-Raheem (21). Sí ha incorporado a dos hombres cuyos trámites burocráticos se resolvieron gracias a la persistencia y al interés de Shaker: el estadounidense nacionalizado Justin Meram (delantero o volante) y el iraquí de pasaporte inglés Yaser Kasim (volante izquierdo). De hecho, podría darse que ambos jueguen como titulares en la Copa de Asia. Si se da esta circunstancia, Shenaishel estaría renunciando –salvo sorpresa en forma de esquema ofensivo– a uno de los dos delanteros más experimentados de Irak: o bien Younis Mahmoud (31, sin equipo aunque líder del vestuario), o bien Ala’a Abdul-Zahra (27). Una duda aún mayor es saber quién actuará de mediocentro, pues en la convocatoria solo hay interiores para esa zona del campo. No contar con ningún ancla en la medular juega en contra de Irak, que pese al progresivo crecimiento de sus defensores y sus porteros, tiene problemas en campo propio.

Younis Mahmoud Irak Doha Stadium Plus QatarMahmoud es el jugador que eleva la edad media de Irak a los 22 años y medio. Foto: Doha Stadium Plus Qatar.

Palestina

El combinado palestino ha sido el último beneficiario de la historia de una de las consecuencias del documento Vision Asia. Este informe motivó a principios de siglo una división tripartita del fútbol asiático atendiendo al nivel de selecciones y clubes. Cada grupo tendría su torneo de clubes y su torneo de selecciones. Y las actuaciones en ella de los representantes de cada federación nacional permitirían ascender y motivarían descensos. Palestina, situada en el peor de los grupos, competía a nivel de selecciones en la AFC Challenge Cup, el torneo de su grupo. Y en su última edición, celebrada en Maldivas en mayo –antes de la reestructuración asiática en solo dos grupos–, Palestina dio la sorpresa. Ganó el torneo y, en consecuencia, se clasificó para la Copa de Asia, como hicieron la RDP Corea en 2012 y 2010 y la India en 2008. El equipo de los luchadores será el único debutante de la Copa de Asia 2015. No hay expectativas puestas en ellos, pues la situación política de su país no contribuye a que su liga oficial (la de Cisjordania; la de Gaza está parcialmente reconocida) se desarrolle y genere talento balompédico. Pese a todo, anhelan competir al mismo nivel que una Irak con técnico recién llegado y que una Jordania en mala dinámica. Aunque, al igual que ambos, Palestina ha vivido una notable inestabilidad interna. El técnico que consiguió la clasificación para la Copa de Asia, Jamal Mahmoud, dimitió de forma inesperada en septiembre del pasado año y la Federación tuvo que buscar nuevo técnico. El target era un hombre de la casa que pudiese afrontar el reto de la Copa de Asia con su experiencia como jugador en un contexto difícil como el palestino. El objetivo principal fue el exfutbolista gazatí Saeb Jendeya, de 39 años, retirado en 2012 tras 70 apariciones con la selección absoluta. Sin embargo, carecía de la licencia necesaria para ser seleccionador, con lo que la Federación le dio el cargo de técnico asistente de Ahmed El-Hassan, el seleccionador de forma oficial; un entrenador poco exitoso en su carrera en los banquillos. Esta decisión es puramente administrativa toda vez que, de facto, Jendeya da las órdenes en Australia.

Artículo complementario:

Palestina, con visado para soñar, por Toni Padilla.

Jendeya jugaba en la línea defensiva de la selección hace unos años. Este hecho tiene muchas probabilidades de influir en la preparación de la Copa por parte de Palestina, pues no podrá ser igual de posesiva y constructiva que en la Challenge Cup de hace 7 meses. En aquel torneo, los luchadores salían con el balón jugado gracias a los ofrecimientos de su doble pivote, formado en los partidos decisivos por Mousa Abu Jazar y por el creativo y ofensivo Murad Ismail, nombrado MVP del torneo. Ellos distribuían el balón a las bandas, donde Hussam Abu Saleh y Hilal Musa (no convocado) llevaban el cuero por bandas o por la media punta a los delanteros. Uno de ellos, que juega también como volante izquierdo, era Ashraf Nu’man, un atacante de 28 años con calidad técnica, desborde y capacidad goleadora. Es el mejor futbolista palestino en la actualidad y es titular en un equipo de zona media-alta de la tabla (Al-Faisaly) de la liga más potente de Oriente Medio a día de hoy, la saudí. Nu’man sabe atacar los espacios, por eso aprovechaba bien los conatos de juego de transiciones de su equipo. Eran normalmente Ismail y Abu Saleh quienes engañaban a los rivales fingiendo que iban a dar un pase corto y sirviendo en su lugar un desplazamiento largo para la carrera de Nu’man. Este recurso del juego, más directo, tiene muchas probabilidades de repetirse más en Australia, donde Palestina tendrá que defender más y mejor. La seguridad entre palos la pondrá el veterano Ramzi Saleh (34), quien jugaba con regularidad en Egipto hasta hace unos meses. Sin embargo, en el eje de la zaga Palestina notará sensiblemente bajas de distintas naturalezas. Las más clásicas son las referidas a lesiones, que afectan al suplente en la Challenge Cup (Omar Jarun) y a dos hijos de inmigrantes en Sudamérica como el argentino Daniel Kabir Mustafá (Atlético Venezuela) y el paraguayo Javier Cohene (Borac Čačak). La más particular, por el contrario, es la de Haitham Deeb, el zaguero palestino más fiable en la actualidad, quien aun siendo convocado no ha recibido permiso del director del colegio en el que trabaja para usar sus días de asuntos propios en la Copa de Asia. Con estas ausencias, el correcto central Abdelatif Al-Bahdari tendrá que liderar una zaga a la que solo le quedaría como poblador natural Tamer Salah, que tiene menor nivel. Los únicos hijos de inmigrantes que Palestina ha conseguido convocar no juegan en esa zona del campo, pues son un volante esloveno (Jaka Ihbeisheh) y un lateral chileno (Alexis Norambuena). El delantero chileno Matías Jadue no podrá unirse a Nu’man y dar un extra de calidad al equipo salvo que en estos próximos días consiga salvar unas trabas burocráticas con las que no ha podido en las últimas semanas. Estas peculiaridades son producto de la complicada situación de Oriente Medio; al igual que son complicadas las relaciones entre Palestina y Jordania después del conflicto geopolítico que mantuvieron (1949-1971). El destino ha querido unirlas en esta Copa de Asia. Esta vez, solo importará fútbol.

Fotos de portada, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Keisuke Honda, Ali Adnan (IRAQFPG), Alexis Norambuena (Roger Gorączniak), Amer Shafia (أبو وسيم 98). Edición: MarcadorInt.

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1 comments

Y otro lujo de previa para un grupo en el que una selección sobresale sobre las otras tres. Muy abierta esa segunda plaza que daría acceso a los cuartos de final…

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