Cultural Leonesa, el centro de Aspire en España

Tameem Al-Muhaza y Sultan Al-Brake Catar Cultural Leonesa Aspire

Se hace el silencio. Uno de los silencios más incómodos de la historia de un club de fútbol y de una ciudad. Tras varios segundos de tensa espera, el capitán del equipo, un aguerrido central, derrama lágrimas de desolación ante la prensa. La imagen conmovió hasta el punto de que hoy es recordada con respeto por las aficiones de los rivales acérrimos. Santi Santos, capitán de la Cultural y Deportiva Leonesa, estaba contemplando ante los medios la desaparición de su equipo. Era enero de 2011 y la Cultural, muerta en vida y mantenida por su afición, estaba en vías de disolución. Su directiva había cerrado la cantera y firmado los papeles de la desaparición total tras no financiarla ni pagar su deuda. El único club de la histórica provincia de León que ha militado alguna vez en La Liga parecía vivir sus últimos días. No veía el precipicio; ya caía por él. Pocos meses después sufrió un descenso administrativo de Segunda División B a Tercera División, la cuarta categoría del fútbol español, donde se hacinan 360 clubes de los que solo ascienden 18 cada año. La mala gestión durante el hundimiento parecía precipitar el fin del culturalismo. La hinchada vivía los partidos como si fueran el último por su temor, realista, de no volver a ver nunca a su equipo. Pero todavía quedaba historia que contar.

Gracias a donaciones y condonaciones, a las crisis de terceros y al profesionalismo de sus jugadores, la Cultu ascendió a Segunda B en 2013. En ese momento pasó a estar controlada por una Junta Gestora concienciada con la salvación de la entidad. Un triunvirato administrador que restauró los equipos juveniles e inició la búsqueda de patrocinadores o compradores fiables. Fiables y, a ser posible, que dieran que hablar. La innovadora mercadotecnia colocó al equipo en el escaparate mediático con unas camisetas-esmoquin para un torneo amistoso y con la publicidad en las medias de los futbolistas. Parecía no ser suficiente hasta julio de este año, cuando entró en escena la Academia Aspire. La escuela deportiva catarí compró la Cultural Leonesa por 1,7 millones de euros y desembolsó instantáneamente el dinero necesario para pagos urgentes (0,2 millones). Aspire, academia conocida en fútbol por la preparación de las selecciones juveniles de Catar, va a asentar en León y sobre la Cultural un Centro Internacional de Formación de Futbolistas. Da un paso más tras 11 años de historia y tras convertirse en la institución a seguir de cara al Mundial 2022. La Cultural Leonesa ya no corre peligro y tiene futuro. Ahora la Cultu es la base de Aspire en uno de los países más potentes del mundo del fútbol.

León, el Centro de Aspire en España

La Academia Aspire se creó en Catar en 2004 con el objetivo de desarrollar a los jóvenes nacionales más talentosos en el ámbito deportivo. La institución se centra desde sus orígenes en chicos de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años a los que prepara deportiva y académicamente durante su adolescencia. La misión de la academia es ser el referente mundial en lo que a formación de deportistas se refiere en el año 2020 e, indirectamente, colocar con ello a Catar en el mapamundi mediático gracias al deporte. Su sede central está en Doha, la capital del emirato, donde cuenta con el centro deportivo interior más grande del mundo así como con otras instalaciones al aire libre. Allí se preparan para ser estrellas del fútbol, del atletismo o de otros deportes individuales unos jóvenes cataríes que son pocos desde un punto de vista numérico –Catar tiene 2,1 millones de habitantes de los que poco más de la décima parte son nacionales– pero que son la razón de ser del proyecto.

Desde 2007 Aspire lleva a cabo un programa de desarrollo humanitario y deportivo internacional centrado en el fútbol en zonas económicamente deprimidas del mundo. Este programa no supone la creación de filiales al uso, pues solamente apuesta por el fútbol fuera de Catar (se llama Aspire Football Dreams, del inglés ‘Sueños de Fútbol Aspire’). Sin embargo, Aspire consigue con él no solo desarrollar a jóvenes de diferentes orígenes –18 países de 3 continentes– sino también posicionarse en el mercado futbolístico latinoamericano, asiático oriental y africano. En este último espacio está presente con su franquicia más reconocida, Aspire Senegal, la cual trabaja en paralelo a Doha y que, pese al vox pópuli, no prepara a jugadores para nacionalizarlos cataríes. En los citados lugares lleva a cabo la captación de talentos y la formación pero, por su objetivo de ser referente mundial, pretende tener presencia en Europa. Hasta ahora, la buscaba consiguiéndoles a sus alumnos salidas profesionales vinculadas al deporte, así como haciéndolos competir frente a europeos en torneos juveniles como, en el caso del fútbol, el Festival de Toulon (al que sus jugadores acuden con la selección catarí sub 20) o la Mediterranean International Cup (MIC). En lo que al balompié respecta, muchos de los entrenadores, preparadores y directivos de la Academia Aspire son españoles. Iván Bravo es el Director General del proyecto Aspire en Doha y entre su elenco de entrenadores-formadores se encuentran técnicos como Roberto Olabe, Félix SánchezBartolomé ‘Tintín’ Márquez, Juan Luis Delgado, Óscar Fernández o Álex García.

Charla técnica Aspire - MarcadorInt
Charla técnica de Alex García a un equipo de Aspire Senegal antes de un partido del MIC. Foto: Tomàs Martínez – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Desde que Catar fue designada sede del Mundial de fútbol de 2022 a finales de 2010, Aspire tiene sobre sus hombros la labor de preparar a la selección anfitriona de dicho torneo. Y para ello creó el Proyecto HOPE (‘esperanza’ en inglés), siglas de Habituating Overseas Professional Experience (‘Habituación a la Experiencia Profesional en el Extranjero’). Consiste en la cesión de futbolistas de más de 18 años formados en la academia a las categorías inferiores de clubes europeos con los que tienen firmados convenios especiales. En esa lista están equipos como el Real Madrid, el Villarreal o el Red Bull Salzburg; clubes donde los chicos Aspire pueden experimentar la competitividad del día a día y la cultura de entrenamientos del tradicional fútbol europeo. No obstante, la dificultad para la promoción de los jugadores dentro de los clubes llevó a Aspire a dar un paso más. En junio de 2012 compró el KAS Eupen, un club de la segunda división belga con tradición y que representa a la comunidad germanohablante del país. Allí ha destinado a futbolistas talentosos de Aspire Doha y de Aspire Senegal para que formasen parte, directamente, del primer equipo. La experiencia satisface a la dirección de Aspire pero el Eupen parece quedarse pequeño, además de que compite en el marco de un fútbol belga que no es la élite del continente. Por ello, su siguiente paso ha sido adquirir un club español: la Cultural y Deportiva Leonesa. El club leonés, que milita en una categoría exigente y dura como la Segunda División B española, no va a ser solo un destino para los alumnos de Aspire que superan los 18 años. Va a ser el soporte de un Centro Internacional de Formación de Futbolistas que ya se está constituyendo a orillas del Bernesga y del Torío.

“Aspire gana un gran Centro de formación en España, estratégicamente colocado en España, con unas grandes instalaciones y una ciudad volcada en un proyecto de fútbol”, comenta a MarcadorInt Felipe Llamazares, Director General de la Cultural Leonesa y miembro de la Junta Gestora que dirige el club desde 2013. Ese Centro supone el asentamiento en España de una Aspire que tiene bastante esencia española en lo que al fútbol se refiere. El Centro no es un espacio físico, pues la Cultural ya tiene instalaciones para cobijarlo. Es un proyecto según el cual la resucitada cantera de la Cultural Leonesa se convertirá en una cantera Aspire, dentro de Europa y de uno de sus países más potentes en lo futbolístico. Irá acogiendo desde esta temporada no solo a los futbolistas más prometedores de la provincia de León (entorno en el que la Cultural rivaliza con la SD Ponferradina) sino también a futbolistas de Aspire procedentes de Catar, Senegal y Latinoamérica. Estos jugadores culminarán su formación Aspire en León de la mano de entrenadores españoles de un perfil Aspire y saltarán al competitivo fútbol profesional cuando abastezcan al primer equipo culturalista, al que se incorporarán directamente los jugadores Aspire mejor valorados por los nuevos propietarios del club (no todos los que lleguen). En todas las categorías del equipo se ha de ver el “proceso de mejora y de entrenamiento bastante selecto y bastante especializado” que caracteriza a la academia catarí, en palabras de Llamazares. Su progresión se dará dentro de la Cultural Leonesa, con lo que a mayor rendimiento de los jóvenes de Aspire, mayores posibilidades de que la Cultu alcance su objetivo de volver a Segunda División 40 años después. El hecho de que la Junta Gestora restaurase el filial culturalista y los equipos juveniles en 2013 es clave para que Aspire haya adquirido la Cultural Leonesa. Fue una de las premisas del Plan Director que el mismo Llamazares presentaba a la prensa por entonces y del que ahora presume. “Nos escogieron por el proyecto que había aquí, deportivo, pues venimos con un Plan Director diseñado hace 2 años”, comenta.

Campo central de los 3 que componen el Área Deportiva Puente Castro, sede de los entrenamientos de la Cultural y de los partidos de sus filiales. En sus gradas caben 1.500 personas. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.
Campo central de los 3 que componen el Área Deportiva Puente Castro, sede de los entrenamientos de la Cultural y de los partidos de sus filiales. En sus gradas caben 1.500 personas. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Aspire relanza a la Cultural

La Cultural Leonesa es un club de fútbol fundado en 1923 en la ciudad de León, hoy capital de la provincia con el mismo nombre y otrora capital de uno de los reinos fundacionales de España. Es el único equipo leonés que ha logrado jugar en La Liga al disputar su edición 1955-56. En esas fechas, la Cultural era el principal rival deportivo del Real Valladolid, club con el que compartió temporada en la élite y con el que mantiene una sana rivalidad con cierto contenido geopolítico (Valladolid es, demográficamente, la ciudad más grande de la región de Castilla y León). Sin embargo, tras llegar a lo más alto y ver cómo visitaban su estadio equipos como el Atlético Bilbao* de Agustín ‘Piru’ Gaínza, el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano o el CF Barcelona* de Ladislao Kubala, la Cultural Leonesa volvió a la Segunda División. No se estabilizó en ella y acabó cayendo a una Tercera División que, por entonces, sí era el tercer nivel de la pirámide del fútbol español.

*Nombres forzosamente acatados, vigentes en los años de la dictadura franquista (1939-1975).

En ella empezó su litigio con los problemas económicos y con las medidas llamativas para atajarlos. A finales de la década de 1960, la directiva del club pensó en ingresar dinero adicional convirtiéndose en un intermediario de la venta de chatarra de los leoneses. En lugar de comprar entradas para los partidos, los aficionados (vinculados al sector industrial) llevaban chatarra al estadio y la Cultural la vendía por ellos, obteniendo ingresos extra. No obstante, ni la “Operación Chatarra” ni otras medidas de carácter administrativo dieron frutos y la Cultu se convirtió, a su pesar, en un fijo de la tercera categoría española. El equipo quedó estancado en esa división y, en sus momentos de mayor zozobra económica, caía al cuarto nivel. Así durante 4 décadas, en las que ha visto cómo otros equipos de la región como la difunta UD Salamanca, el Numancia, el ya refundado Burgos, la SD Ponferradina e incluso el Mirandés le adelantaban en lo deportivo. Así durante 4 décadas, en las que ha rozado la desaparición como en 2011.

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Estadio Reino de León (13.450 espectadores), sede de los partidos de la Cultural desde 2001. Foto: Pablox.

La llegada de Aspire a la Cultural supone, literalmente, su supervivencia. “La Cultural gana lo que no tenía: solvencia económica, seguridad económica y cimientos económicos para relanzar su proyecto”, explica Llamazares. Su repetición inercial de ‘económico’ manifiesta la necesidad que tenía el club de una inversión creíble y plausible, ya fuese nacional o extranjera. El equipo leonés sobrevivirá al paso de los años, una meta generalmente olvidada en otros equipos de fútbol pero muy valorada hoy por la afición culturalista. No obstante, la decisión de Aspire de escoger la Cultural Leonesa y no cualquier otro club en España no se debe solo al factor económico y a la restauración de la cantera por el Plan Director. Hay otros dos motivos que explican la compra. Uno es un condicionante de Aspire, que en parte “quería un club de Segunda División B” para evitar que las masas sociales de equipos de divisiones superiores fuesen reticentes a la promoción de los jugadores de la academia y con ello se reprodujese el inconveniente de HOPE. El otro es un vínculo muy peculiar, lo cual supone una llamativa anécdota propia de la historia culturalista. Felipe Llamazares es, además de gestor de la Cultural, árbitro de baloncesto. Arbitró en la ACB (primera categoría del baloncesto español) entre 1984 y 2008 y fundó la Escuela Leonesa de Árbitros de mencionado deporte. Su presencia en el entorno ACB le hizo tener contacto con el abogado canario José Lasa, otrora base del Real Madrid (1992-95, 1998-99) y del desaparecido Baloncesto León (1995-97). Lasa, sin explicarle a Llamazares qué era Aspire, le comentó al administrador culturalista que una academia con la que tenía contacto quería comprar un equipo de fútbol. Cuando Lasa comprobó que la Cultural se adecuaba a lo que buscaba Aspire, le reveló el proyecto catarí. La reputación de Aspire y su potencial económico aceleraron una gestión que, hasta julio de este año, se debía exclusivamente a viejos recuerdos de baloncesto.

“Aquí hay una persona que velaba por los intereses de Aspire en España: José Lasa, que fue jugador de baloncesto. Yo fui árbitro de baloncesto; nos conocíamos. Nunca me dijo quién era Aspire pero sí que estaban buscando comprar un equipo de Segunda División B. A partir de ese momento le empezamos a enseñar papeles y al final fue cuando nos dijo quién era. (…) Con José Lasa tenemos muy buena relación. Me llamó y empezamos a hablar”

 

Felipe Llamazares en una entrevista a MarcadorInt.

Juan Ferrando, un entrenador concienciado con la formación

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Juan Ferrando, entrenador de la Cultural Leonesa. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

Aspire no controla aún al 100% a la Cultural Leonesa, pues ha dejado al frente en el inicio de esta nueva etapa a los gestores que administran la entidad desde 2013. Por ello, fue Felipe Llamazares el que asumió este verano la búsqueda de un nuevo entrenador. Y ese técnico es Juan Ferrando, un preparador barcelonés de 34 años que, pese a su juventud, posee experiencia internacional: dirigió al Sheriff Tiraspol moldavo que jugó la Fase de Grupos de la UEFA Europa League 2013-14 y al Ergotelis griego en el comienzo del curso 2014-15. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Barcelona, Ferrando ha dedicado su juventud a la formación académica y a su preparación para ser un entrenador de élite. Se ha involucrado a lo largo de los años (y hasta la actualidad) en diversas investigaciones y en estudios de fisiología, nutrición y psicología deportiva. Es un entrenador que tiene interiorizada la cultura del aprendizaje y del estudio permanente. “Trabajar en estudios de investigación y en todo lo que sea deporte… siempre lo digo, son los ingredientes para ser un gran pastel. Yo quiero ser un gran entrenador y como gran entrenador intento tener conocimientos de todos los departamentos y de todo lo que conforma el fútbol, ya sea medicina, ya sea preparación física, ya sea de todos los niveles”, afirma con vehemencia el catalán.

Como gestor de grupo, una de las misiones de Ferrando parece ser el contagio de esa mentalidad de aprendizaje a sus futbolistas, aunque no tanto en el ámbito académico sino en el futbolístico. Su currículum y su forma de entender el fútbol parecen encajar con la idiosincrasia de Aspire, una academia formativa preocupada por la educación en general y por la deportiva en particular. Sin que Llamazares le matice, Ferrando comenta que ha sido elegido para la Cultural de Aspire por su preocupación por el crecimiento del futbolista durante las temporadas. “[Quiero] que tengamos unos resultados óptimos y, sobre todo, que el futbolista haya crecido futbolísticamente, que haya aumentado el nivel de conocimientos, que haya aumentado a nivel de capacidades de trabajo“, explica. “Vamos a intentar encontrar una filosofía que se vaya adaptando a los jugadores; una filosofía en la que el futbolista, domingo tras domingo, entrenamiento tras entrenamiento, haya aprendido y haya progresado“, añade. En los primeros entrenamientos de esta temporada se ha percibido su interés –y el de su staff técnico– por las sensaciones de los futbolistas durante y tras la sesión. En especial, por las de los jóvenes cataríes de Aspire que han aterrizado directamente en el primer equipo. “Sabemos que a los jugadores que vengan de fuera, de Catar o de otros países pero sobre todo de Catar, tenemos que darles cariño y tenemos que mimarlos para que su crecimiento sea óptimo”, comentaba a este respecto Llamazares.

Los jóvenes rostros de Aspire en León

Una vez se hizo oficial la compra de la Cultural Leonesa por parte de Aspire, la academia comenzó la formación del ya nombrado Centro Internacional de Formación de Futbolistas. Este verano se han incorporado 8 adolescentes de más de 18 años (pero no más de 20) procedentes de Aspire Doha, Aspire Senegal y del proyecto HOPE4 de ellos tienen ficha del primer equipo y están a disposición de Juan Ferrando para los entrenamientos y las convocatorias de la Cultural Leonesa. Pese a las diferencias culturales entre estos jóvenes y el resto de la plantilla, el entrenador catalán no prevé problemas de integración de sus particulares nuevos jugadores:

Todo el vestuario los ha recibido bien, felicitándolos, preguntándoles cómo estaban (…) me ha gustado porque justo acababa de entrar y escuchaba a todo el mundo. Absolutamente todos se han levantado, les han saludado, les han dado un abrazo…”

 

Juan Ferrando en una entrevista a MarcadorInt.

Cuatro futbolistas en el primer equipo
El defensor catarí Tameem Al-Muhaza pelea un balón en un entrenamiento de la Cultural Leonesa. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.
El defensor catarí Tameem Al-Muhaza pelea un balón en un entrenamiento de la Cultural Leonesa. Foto: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

El nigeriano Stephen Babalola (19 años), el ecuatoriano Jhegson Sebastián Méndez (18 años) y los cataríes Tameem Al-Muhaza (19 años) y Sultan Al-Brake (19 años) son los jugadores de Aspire que forman parte de la primera plantilla de la Cultural. En el caso de los dos árabes, son campeones de Asia sub 19, vienen de jugar en junio el Mundial sub 20 de Nueva Zelanda y ya son habituales en la selección catarí sub 23, anfitriona del torneo clasificatorio asiático para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 que se celebrará en enero. Al-Muhaza, que estaba enrolado en el Al-Gharafa catarí, se presentó en sociedad en el Festival de Toulon de 2014 como el central diestro de Catar en una línea de 4 zagueros. Sin embargo, Félix Sánchez lo utilizó en la cita mundialista sub 20 como lateral derecho y es ahí donde está entrenando y jugando con Ferrando en la Cultural. Su adaptación al carril parece una tarea para el técnico barcelonés toda vez que apenas se le ha visto aportar en ataque con las categorías inferiores de la selección. Sí ha hecho gala de su anticipación, su buen posicionamiento y sus idas al cruce y al suelo. Es un defensor ordenado y sobrio que se está compenetrando con el capitán Santi Santos pero al que parece faltarle formación en el uno contra uno y en la salida de balón por banda.

Al-Brake también se está reconvirtiendo. En el Mundial sub 20 (torneo al que fue como jugador del Al-Wakrah catarí) jugó como volante en la banda izquierda, aunque su juego era el propio de un lateral. Sus ayudas en defensa y su solidaridad, acordes con el trabajo táctico que luce su generación, han motivado que Juan Ferrando lo esté probando como lateral izquierdo puro. Estos años no se ha acabado de mostrar como un atacante, pues su capacidad de desmarque no era sobresaliente. Babalola, sin embargo, sí se ha descubierto ante el público leonés como un delantero. El nigeriano es uno de los alumnos de Aspire Senegal. Se ha mostrado como un atacante veloz que puede partir desde la banda, con cambio de ritmo y buen físico para cuerpear con los defensores rivales. Por su parte, Méndez es un internacional ecuatoriano sub 20 que también jugó con la sub 17. Es un interior del gusto del seleccionador absoluto de Ecuador, Gustavo Quinteros. Fue captado por Aspire cuando jugaba con los equipos juveniles de Independiente del Valle. Según Diario de León, iba a ser parte del proyecto HOPE en el LASK Linz de segunda división austriaca, pero Aspire lo destinó a León por una temporada una vez compró la Cultural.

Cuatro jugadores en el filial

El filial de la Cultural Leonesa reapareció en la Segunda División Provincial de León tras su refundación en 2013. Esa categoría es la séptima del fútbol español, la más baja posible en la región para equipos con jugadores mayores de edad (18 años en España). Tras un acuerdo incumplido por impagos con una escuela de fútbol italiana, la “Cultural B” no consiguió ascender un peldaño en la escalera del fútbol español hasta hace 3 meses, cuando subió a la Primera División Provincial. El Centro Internacional de Formación de Futbolistas de Aspire comenzará a hacerse ver en el fútbol de aficionados de la provincia de León. Allí han recalado 4 adolescentes que competirán y se desarrollarán en el fútbol más primigenio a las órdenes de Juan Carlos Valiño.

Uno de ellos es otro catarí campeón de Asia sub 19 aunque con poco protagonismo en la generación: el volante Hussam Hassanin, de 19 años. En el Festival de Toulon del pasado año se dejó ver unos minutos poco lúcidos caído al costado derecho, donde ayudó defensivamente más de lo que aportó con balón. Tendrá como compañeros de equipo a tres proyectos de futuro de Aspire Senegal como son los nigerianos Elvis Yamoah, Hassan Awe Bala y Oshie Paul Asu, de los que apenas han trascendido referencias.

Foto de portada: Tameem Al-Muhaza (izquierda) y Sultan Al-Brake (derecha). Autor: David Fernández – MarcadorInt / todos los derechos reservados.

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